Las Provincias

Fernando Trueba, en la librería madrileña La buena vida. :: j. r. ladra
Fernando Trueba, en la librería madrileña La buena vida. :: j. r. ladra

«Hemos perdido internet en manos de la cultura del odio»

  • 'La reina de España' recupera los personajes de 'La niña de tus ojos'y supone el regreso a la comedia de un cineasta ganador del Oscar

  • Fernando Trueba Director de cine

Fernando Trueba (Madrid, 1955) anda estos días entre hospitales por culpa de su madre. La angustia no le impide comunicar el entusiasmo que siente al volver a la comedia casi dos décadas después de 'La niña de tus ojos'. El director recupera aquellos personajes en 'La reina de España', la crónica del rodaje de una superproducción histórica en la España franquista, con la racial Macarena Granada (Penélope Cruz), en la piel de Isabel la Católica. La película, que ha llegado este fin de semana a las salas, destila el amor por el cine y sus gentes que siente Trueba y dibuja en tono tragicómico un país de supervivientes.

18 años después regresa a la comedia.

Me he sentido muy bien. El otro día las conté: la mitad de mis películas son comedias. Todos los directores que admiro han hecho de todo. Hasta Chaplin rodó dramas. ¿Por qué dejé pasar tanto tiempo? Probablemente, porque en la vida te pasan cosas que te hacen perder el humor. La comedia es el arte mayor, la capacidad de reír es lo que nos distingue de los animales.

¿Se puede hacer comedia con Franco y el Valle de los Caídos?

Se puede hacer comedia con todo. Monicelli decía que la 'commedia all'italiana' nace cuando se dan cuenta de que se puede hacer humor con la muerte. Salen de una guerra y saben mirar la realidad con una mezcla de realismo, ironía y acidez que logra que ese cine sea uno de los momentos más grandes del arte del siglo XX.

A sus 61 años, ¿sigue intacto su amor por el oficio?

Los años pesan a todo el mundo, pero cuando ruedas una película te sientes ligero. Bebo Valdés me decía a los 91 años que le costaba horrores ir al baño por la mañana. «Pero cuando me siento en el piano tengo 21 años». La edad pesa en las otras cosas de la vida, cuando miras la realidad y te descorazona ver que los americanos votan a Trump, cuando te preguntas en qué mundo van a vivir nuestros hijos y nietos. Qué pandilla de cretinos somos la especie humana...

El filme es un homenaje al cine y a sus gentes.

Sí. Yo he vivido en el cine, le tengo que agradecer tantas cosas... He conocido a la mejor gente, la más generosa, loca y divertida: Fernán Gómez, Paco Rabal, Bresson, Billy Wilder, Azcona... He querido transmitir el amor por las personas que hacen películas. Sin hacerlas heroicas, porque son igual de valientes y mezquinas que en cualquier profesión.

¿Necesitamos reírnos en tiempos de crisis?

Siempre necesitamos reírnos. Nuestros clásicos del cine español son comedias. Y en la literatura clásica también, desde Cervantes a la picaresca. Me gusta la generosidad del que te hace reír por reír. La risa tonta es bonita, liberadora y terapéutica. El gag no es algo artificial, viene de la vida. Azcona me decía qué no sabía qué era un gag. Yo le ponía ejemplos: cuando en 'El verdugo' Pepe Isbert le mira el cuello al reo y dice «un 36». Y Rafael me respondía: «Eso no es un gag, eso es la vida».

«Los del cine no importamos», se escucha en la película.

En España se ha utilizado despectivamente la palabra titiritero. El cómico siempre ha sido un apestado al que no enterraban en sagrado. ¡Y qué sería de nosotros sin la gente que nos hace reír y nos cuenta historias...! Cada vez que vemos algo hermoso o leemos un texto inteligente mejoramos en nuestra relación con otros seres humanos y el mundo.

El otro día leí una entrevista con Penélope Cruz en un diario digital y todos los comentarios eran ofensivos.

Son friquis, la gente normal no tiene tiempo de escribir esas cosas. Jean-Claude Carrière emplea una expresión que me encanta: la revancha de los gilipollas. Son pocos, pero están todo el día dale que te pego. El resto de la gente tiene una familia que atender, un trabajo, libros que leer... Hemos perdido internet en manos de la cultura del odio. Hemos pasado de que todo el mundo pueda decir lo que quiera en aras de la libertad de expresión a que se pueda insultar y mentir impunemente. Y eso es un veneno. El único lado positivo es que sea un desahogo y la gente vomite así su bilis.

Usted también sufrió ataques cuando recogió el Premio Nacional de Cine e ironizó al afirmar que no se sentía español.

Fracasé. Dije cosas arriesgadas en un contexto de humor que se sacaron de contexto. Vivimos en la cultura de la frase corta, del tuit, no hay sitio para algo que vaya más allá de dos líneas. Cualquier cosa que digas se vuelve peligrosa. Quizá todo esto se tranquilice y regule. Internet es una plaza pública, no hay por qué insultar a todo el mundo. Puedes decir si te ha gustado una película o no, pero si no la has visto, te callas.

Le pidieron que devolviera las subvenciones.

Se deben apoyar todas las industrias del país. También el cine, que da imagen del país y da trabajo a mucha gente. Lo que pasa es que durante años la palabra subvención solo se ha aplicado al cine. Una intoxicación que ha calado entre la gente menos informada. Por eso votan lo que votan.