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Leonard Nimoy. / Foto: Archivo | Vídeo: Europa Press

Muere Leonard Nimoy, el actor que puso rostro a Spock

  • El intérprete siempre será recordado por su labor en la mítica saga 'Star Trek', que le convirtió en un icono de la cultura pop

El mundo del cine llora la muerte del oficial científico de la nave Enterprise. Leonard Nimoy, el hombre que puso rostro a Spock en la saga 'Star Trek', ha fallecido a los 83 años, según ha confirmado su esposa a The New York Times. La causa del deceso, ocurrido en su domicilio de Bel Air, ha sido una enfermedad pulmonar de la que dio cuenta en su día Nimoy y que atribuyó al tabaco, un hábito del que prescindió hace más de 30 años.

El veterano intérprete disfrutó de una larga carrera desde que debutase cuando apenas tenía 20 años con un pequeño papel en una cinta hoy ya olvidada, 'Queen for a day', y firmó su último trabajo para la gran pantalla en 2013 con 'Star Trek: En la oscuridad', la última entrega por ahora de la saga, dirigida por J. J. Abrams. Spock le puso en el mapa y con Spock dijo adiós a unos fans que convirtieron la franquicia en objeto de culto en torno a la cual cada año se reúnen legiones de 'trekkies' en todo el mundo.

Atrás habían quedado filmes en los que Nimoy, nacido en Boston el 26 de marzo de 1931 en el seno de una familia de judíos que arribaron a Estados Unidos tras abandonar su Ucrania natal, tuvo tiempo de dar vida a una variopinta gama de personajes que hicieron las delicias de los aficionados a la ciencia-ficción y las películas de serie B: un amistoso marciano ('Zombis en la estratosfera'), un soldado que debía salvar al mundo ('La humanidad en peligro') o un profesor que debía medirse con 'Los devoradores de cerebros'.

La brújula de Sheldon Cooper

También se dejó ver en series de televisión como 'The Twilight Zone' o 'Perry Mason'. Y, cómo olvidarlo, se erigió en la brújula por la que aún se mide el inclasificable Sheldon Cooper, el protagonista de 'The Big Bang Theory', quien se vanagloria en un episodio de contar con una orden de alejamiento de su ídolo, prueba fehaciente de su eterno amor por él. Además, hay que recordarlo, el compañero de piso de Sheldon lleva por nombre Leonard, otra referencia más a un hombre cuyo recuerdo pivota sobre numerosos capítulos de la exitosa comedia.

Leonard Nimoy, junto a su esposa.

Leonard Nimoy, junto a su esposa. / Nina Prommer (Efe)

Fue Nimoy un hombre de muchos intereses y no menos habilidades. Además de actor, ofició como director de varios títulos, entre los que sobresale 'Star Trek III: En busca de Spock', un largometraje de 1984 en el que la nave Enterprise regresaba a la Flota Estelar para que le hiciesen unos pequeños 'arreglillos' después del encuentro entre el capitán Kirk y Khan que derivó en la muerte de Spock. Un paso por el taller que los tripulantes debían aprovechar para depositar el cadáver del vulcaniano en el planeta Génesis. Pero las intenciones de Kirk se verían alteradas por una sorprendente revelación efectuada por el padre de Spock que llevaban al capitán a sustraer la nave Enterprise, sentando así las bases para una batalla estelar al cruzarse con los Klingon, con consecuencias fatales.

Un hombre de muchos talentos

El oficial tomaba así los mandos y se ponía tras la cámara, algo que volvería a hacer un par de años después en 'Misión: salvar la Tierra', nueva aventura en el universo ideado por Gene Roddenberry y de la que se cuentan hasta el momento cinco series de televisión y doce películas llegadas a la gran pantalla. Por no hablar de los innumerables juegos y objetos de merchandising surgidos al albur de su monumental éxito.

Como director Nimoy probaría también fortuna lejos de las estrellas por las que se movía con impecable soltura. Suya fue también la autoría de películas como 'El precio de la pasión', un largometraje cargado de sensibilidad en el que Dianne Keaton y Liam Neeson cruzaban sus caminos que permitió a los seguidores de Nimoy explorar una faceta mucho menos conocida de su ídolo. Y como actor trató de huir del encasillamiento al que le había sometido Hollywood dejándose ver en multitud de series. Incluso 'Los Simpson' recurrieron a sus servicios.

Pero nada de lo que hiciese podría sepultar al personaje que convirtió al suyo en uno de los rostros más conocidos y queridos del séptimo arte. Bien podía publicar una autobiografía con el clarificador título de 'I am not Spock', pero su nombre estaría para siempre indisolublemente unido al del oficial científico de la nave Enterprise.

A ella le había conducido Gene Roddenberry tras tenerle a su servicio en la serie 'The Lieutenant' y su férrea defensa del personaje resultó capital para que los ejecutivos de la NBC reculasen en su intención inicial de suprimir a Spock por verle demasiado inhumano. Nimoy respondería a la confianza que Roddenberry depositó en él transformando a Spock en un icono de la cultura pop a la altura de John Lennon o la sopa Campbell.

Una figura emblemática que hoy dice adiós, para consternación de todos los 'trekkies' del mundo. Sheldon Cooper llora desconsolado la muerte de quien se convirtiese en la auténtica figura paterna por la que siempre ha guiado sus pasos. Ahora su lugar, como siempre estuvo en la pantalla, hay que buscarlo en las estrellas.

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