Científicos creen «prematuro» afirmar que los juegos electrónicos provoquen adicción

DANIEL ROLDÁN MADRID.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) decidió hace unos años que en 2018 iba a publicarse la nueva Clasificación Internacional de Enfermedades (ICD-11), la biblia de las patologías del mundo, pero que no se toca desde hace casi tres décadas. En el último borrador, la OMS incluyó la adicción a los videojuegos dentro de las enfermedades mentales. Una decisión que sorprendió a los profesionales sanitarios y a los del ocio electrónico por todo tipo de motivos. Unos porque creían que la OMS nunca iba a dar ese paso, otros porque consideraban que es exagerado y algunos la calificaban de imprudente.

Treinta y seis científicos pusieron ayer más argumentos para que la OMS torne su decisión provisional, ya que la definitiva no será una realidad hasta mediados de año. En un artículo publicado en 'Journal of Behavioral Addictions', estos expertos de universidades y centros de investigación de Norteamérica, Europa y Oceanía cuestionan que el organismo de Naciones Unidas se precipite en esta decisión. Consideran que faltan muchos datos para confirmar que la adicción a los videojuegos deba entrar en el ICD-11. «Es necesaria una base científica mucho más sólida. Mantenemos que la calidad de baja empírica existente es baja. Es prematuro», señala el texto. «Formalizar un tipo de conducta como desorden mental con la intención de profundizar en una investigación colisiona con su objetivo clínico», señalan antes de enumerar los pasos que son necesarios como más estudios transparentes, un mayor enfoque sobre el comportamiento con los viodejuegos o trabajos que analicen en profundidad la relación con otros estados de ánimo.

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