«El Centro del Carmen ha dejado de ser un museo para convertirse en un espacio de agitación cultural»

José Luis Pérez Pont, director del Consorcio de Museos /I. Marsilla
José Luis Pérez Pont, director del Consorcio de Museos / I. Marsilla

José Luis Pérez Pont, director del Consorcio de Museos, avanza que Bombas Gens ha ofrecido sus fondos a la institución pública para exponerlos por la Comunitat

CARMEN VELASCOVALENCIA.

José Luis Pérez Pont (Alicante, 1972) es crítico de arte y comisario. Tras ganar un concurso público, ocupa la dirección del Consorcio de Museos desde abril de 2016, tiempo suficiente para poder hacer balance de su mandato y examinar la actualidad cultural tanto de Valencia como de la Comunitat.

-Dígame hasta ahora su mayor logro y el principal obstáculo con el que se ha encontrado al frente del Consorcio de Museos.

-No me gusta hablar de logros, pero me siento satisfecho de haber sido capaz de cambiar una institución que estaba en un punto indefinido y de incertidumbre sobre cuál era su función. Con los mismos recursos y personal hemos conseguido que el Consorcio de Museos se ponga al servicio de los ciudadanos, pero aún queda mucho trabajo por hacer. Hemos sido capaces de dar visibilidad y forma a otro modelo de institucionalidad y ponerlo en el siglo XXI. El Centro del Carmen es ahora un lugar vivo y antes estaba infrautilizado e infravisitado. Que sea un polo de atracción y un espacio de agitación cultural es importante porque hace que la institución cobre sentido. Y se ha conseguido venciendo el principal obstáculo: la maquinaria excesivamente pesada de la Administración. Afortunadamente el Consorcio de Museos tiene autonomía jurídica y nos permite cierta agilidad por la que en tres meses pudimos abrir las convocatorias públicas, que son las que han marcado el nuevo modelo de gestión para democratizar el acceso.

-Para algunos gestores lanzar convocatorias de comisionados y de artistas supone una dejación de funciones...

-No estoy de acuerdo. Responden a una nueva forma de entender la institución pública. Antes había una visión muy jerárquica del Consorcio, donde primaba Valencia sobre Alicante y Castellón, una situación que generaba agravios e incluso hacía que los agentes culturales se sintieran en inferioridad de condiciones. Eso ha cambiado en parte porque abrimos convocatorias públicas en igualdad de condiciones y con jurados independientes. Ahora se debate con los directores qué exposiciones acogen y se pone en valor los fondos de cada pinacoteca. El modelo del Consorcio de Museos aborda una serie de líneas estratégicas en las que no es importante que yo decida a los comisarios o a las personas que las desarrollen. No interesa el personalismo, que igual es válido para otros museos pero no sirve para esta institución.

-Dentro de la cuota de programación expositiva que depende directamente de usted, ¿qué proyectos tiene para 2018?

-Va a haber una colaboración con Okudart, que es el grafitero que va a hacer la falla municipal del Ayuntamiento. Realizará una intervención en la sala Ferreres y se revisará su trabajo durante el periodo fallero. También puedo avanzar el proyecto de Olga Diego. La artista alicantina ultima su propuesta para la sala Dormitorio, que está destinada a arte sonoro, tecnología, vídeo y lenguajes efervescentes.

-Sostiene que el Centro del Carmen es un contenedor cultural, ¿lo puramente artístico, como exposiciones al uso, queda relegado?

-No, las siete salas están a pleno rendimiento. Lo artístico es la pieza fundamental, pero no la única. No hemos rebajado el número de muestras y tenemos un volumen de actividad enorme.

-¿Es un halago que el Centro del Carmen haya dejado de ser un museo para ser, según sus palabras, un espacio de agitación cultural?

-Para mí, sí. Antes era el Centro del Carmen sin una misión definida y acogía desde muestras de Sorolla hasta de alumnos de la Facultad de Bellas Artes. Ahora es un centro de cultura contemporánea con la pretensión de englobar un abanico de expresiones multidisciplinares y de pensamiento más amplio que lo puramente artístico. A la ciudad de Valencia le faltaba un espacio como el de la calle Museu porque museos tiene muchos, pero centros de cultura contemporánea está sólo el Centro del Carmen. La respuesta de los agentes culturales ha sido total y el público ha respondido de una forma inmejorable.

-El Centro del Carmen acoge actividades de festivales de cine, de música, de artes escénicas... ¿Cuál es el criterio?

-La calidad. No toda la programación cultural de Valencia puede pasar por aquí por una cuestión de agenda. Tampoco nuestra vocación es absorberlo todo, pero sí dar espacio a las iniciativas sociales y artísticas que dan calidad.

-El Centro del Carmen contabilizó hasta noviembre más de 160.000 visitantes, de los que 41.000 se atribuyen a eventos. En un año se ha duplicado el público...

-Posiblemente en 2018 no crezcamos tanto como el pasado año. Se ha producido una circunstancia fuera de lo común: un modelo de gestión distinto, un cambio de uso del espacio y un nuevo posicionamiento del Centro del Carmen. Sin caer en la tiranía de las cifras y los rankings, me parece importante esforzarnos en que la ciudadanía disfrute de aquello que le pertenece porque la cultura es una herramienta de enriquecimiento personal y trabajo creyendo en este paradigma. Las cifras son importantes en tanto que reflejan que el trabajo alcanza a sus destinatarios. Estamos aquí para ser evaluados.

-El aumento del presupuesto del Consorcio (de 2.436.740 euros de 2017 a 4.304.800 euros en 2018), ¿cómo se va a materializar?

-En una activación territorial y expandir la acción cultural en la Comunitat. Uno de los proyectos que gana impulso económico será el de Residències Artístiques, que pasará de tres centros educativos a 33 y contará con 240.000 euros frente a los 24.000 de 2017.

-¿El incremento presupuestario se interpreta como un apoyo expreso de Cultura a su proyecto?

-El trabajo está dando buenos resultados y la conselleria lo valora positivamente.

-¿Por qué el resto de instituciones museísticas no es tan transparente como el Consorcio, que detalla todo tipo de datos, cifras y gastos?

-No lo sé. Doy más transparencia de la que se nos exige. No hay nada que ocultar, pero no creo que quien no muestre todos los datos esté ocultando algo.

-¿Durante su mandato se realizará la ampliación del Centro del Carmen a través de la rehabilitación del edificio?

-Estamos trabajando para que así suceda y me encantaría que así fuera. En esta cuestión nos topamos con los procedimientos de la Administración. Antes o después llegará.

-De los tres museos en la ciudad de Valencia que dependen de la Conselleria de Cultura, sólo uno, el IVAM, cobra entrada. El Bellas Arte es gratuito y el Centro del Carmen dejó de cobrar entrada bajo su mandato. ¿Por qué no hay un criterio común a todos?

-Cada centro tiene autonomía y decide qué política de precios aplicar. En mi proyecto estaba la gratuidad y creo, por ideología, que la cultura debe ser lo más accesible posible.

-¿Cuál es la relación del Centro del Carmen con el IVAM?

-En estos momentos, ninguna.

-¿Por qué?

-Porque el director del IVAM ha querido imponernos al director del Bellas Artes de Valencia y a mí unas líneas rojas que ni José Ignacio Casar ni yo hemos admitido.

-¿Qué líneas rojas son?

-Cortés quiere imponer líneas de trabajo a otros centros y yo no puedo aceptar imposiciones de nadie porque el IVAM no está por encima del Consorcio de Museos, que es la institución autonómica que tiene encomendada diseñar la política museística de la Comunitat. Soy respetuoso con el trabajo que realizan los museos valencianos pero no entiendo que tengan algún tipo de superioridad ni absolutismo.

-¿No es una anomalía que dos centros valencianos dedicados al arte contemporáneo no se relacionen entre sí y más cuando ambos dependen de la Conselleria?

-Resulta disfuncional y no me gusta esta situación. Por mi parte está toda la disposición para trabajar en red con otros museos incluso que no son autonómicos, como el MuVIM, con el que tenemos un proyecto en común. El espíritu del Consorcio es sumar. Cuando el IVAM decida adoptar una actitud de cordialidad y de trabajo en equipo, estaré encantado de colaborar. Cuando el Centro del Carmen solicita una obra de arte al IVAM nos cobra una especie de alquiler, algo que no nos pasa con ningún museo de España.

-Ha mencionado al MuVIM, sobre el que el IVAM ha lanzado una «OPA hostil», según Rafa Company. ¿La ampliación lógica del IVAM sería a través de la rehabilitación del Centro del Carmen?

-La ampliación lógica del IVAM pasa por el solar enorme de sus espaldas por el que se expropiaron casas a numerosas familias. El concepto de subsede es decimonónico y fuera de tiempo.

-¿Sobran museos en Valencia?

-No, nunca sobran museos. Son centros que enriquecen y generan una oferta que es positiva para la ciudad y tejido cultural. La idea de monopolio o de franquicia no la veo interesante. Si Valencia es atractiva es por la diversidad de museos que ofrecen diferentes miradas al pasado, presente y futuro.

-En 2017 abrió Bombas Gens. ¿Cuál es la relación con este centro?

-Extraordinaria. Bombas Gens acaba de llegar y aún no se ha materializado ningún proyecto pero sí ha hecho la oferta de poner a disposición del Consorcio de Museos sus fondos para que puedan itinerar por ciudades de la Comunitat Valenciana. Esta iniciativa la desarrollaremos en algún momento. Hay predisposición por ambas partes.

-Cuando usted llegó al cargo contaba con el apoyo de galeristas, críticos y artistas, ¿se ha labrado enemigos en el camino?

-Trabajamos de una forma muy ecuánime. Aquí el modelo de gestión personalista en el que el entorno del director o directora acaba por verse representado en la programación no sucede. Estoy satisfecho del trabajo realizado y no recuerdo ninguna crítica que me haya molestado.

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