Yaron Traub, músico: «Con el cambio político era natural el fin de mi etapa. No fue decisión de Vicent Ros»

El maestro israelí Yaron Traub, ayer, antes de la entrevista con LAS PROVINCIAS. / Irene Marsilla
El maestro israelí Yaron Traub, ayer, antes de la entrevista con LAS PROVINCIAS. / Irene Marsilla

El director asociado en el Palau de la Música asegura que la formación artística de Valencia «es la mejor orquesta desconocida del mundo» y no tiene relación con su sustituto, Ramón Tebar

Noelia Camacho
NOELIA CAMACHOValencia

Asegura que su marcha del Palau de la Música no es un punto y final. Le pone una coma a su estancia en Valencia, pese a que el maestro israelí Yaron Traub, extitular de la Orquesta de Valencia, se desvinculó totalmente de la formación musical la semana pasada y renunció a continuar como director asociado tras 14 años en la capital del Turia. No se siente dolido ni traicionado, pero sí ha visto cómo sus proyectos quedaban parados en los dos últimos años. Tiene buenas palabras para los músicos, de los que habla con cariño. Aunque es rotundo al afirmar que su marcha no fue decisión de Vicent Ros y apunta al cambio político en el Ayuntamiento como origen de su salida.

-¿Por qué ha decidido dejar el Palau y desvincularse de Valencia?

-Hay que entender que llega un momento en el que hay que hacer una pausa y cada una de las partes tiene que tomar su camino. En el futuro puede haber un reencuentro, pero ahora hay que refrescar la relación, que ha sido muy intensa durante 14 años. Tengo que decirlo claramente: cuando llega Vicent Ros a la dirección del Palau a través de un concurso público, ya estaba claro para todo el mundo, para mí, para la orquesta y para el público, que mis años como director titular llegaban a su fin y que habría que buscar un nuevo director. La idea de Ros y de la presidenta Glòria Tello era invitar a varios directores para verlos, que se pudiera opinar sobre su trabajo y después tomar una decisión. Cuando me pidieron ayudar en la continuidad artística y ser director asociado, fue mi voluntad quedarme y bajo este concepto tenía sentido. Sin embargo, se eligió a un director titular (Ramón Tebar) de otra manera sin que hubiera un proceso de observación y él empezó esta temporada a trabajar, así que mi presencia ya no era esencial en el concepto original.

-¿Se sintió traicionado por Ros, que durante años fue el inspector de la formación musical?

-No. Vicent Ros es muy amigo mío. Ha hecho un gran trabajo como inspector. No fue una decisión suya. Él tenía que asumir la dirección general del Palau. No podemos olvidar que hace dos años hubo un cambio de gobierno en Valencia. Muchas de las cabezas visibles de la cultura desaparecieron empujadas por los nuevos políticos. Era natural que mi etapa, que se identificaba con los anteriores años de gobierno, finalizara. Eso sí, en los dos años después de que llegaran los actuales gestores, sobre todo en el primero, hice un gran esfuerzo para ayudar a la nueva dirección y a la presidenta para que el cambio se reflejara en el modelo artístico. Traje hasta una consultoría de fuera, modificamos el sistema de la venta de abonos, empezamos a desarrollar un proyecto educativo y social, tocamos en hospitales, en la cárcel, para refugiados... Y todo eso se ha quedado parado.

Las claves

Relación con la OV.
Sé que los músicos no filtraron la encuesta donde me valoraron, fue maniobra de otra persona»
Palau de la Música.
«He dejado mi alma en Valencia»
Futuro.
«Tengo dos ofertas: una de una orquesta alemana y otra de una norteamericana»

-¿Quién manda en el Palau de la Música: la presidenta, el director o el subdirector?

-Prefiero no opinar demasiado. Pero mi observación es que la presidenta hace muy buen trabajo al cuidar el presupuesto, algo que no se había hecho en el anterior gobierno. El director general es el que tiene que mandar, artísticamente y en la estructura. Ahora hay un director titular de la OV que coordina y hay una subdirección musical que, en este organigrama, sin entrar en los méritos profesionales, queda menos clara.

-¿Cuál es su opinión de la OV tras tantos años dirigiéndola?

-Yo digo siempre que es la mejor orquesta desconocida del mundo. No se conoce. No ha hecho ni una grabación en años, ni una gira y no tiene página web propia que incluya grabaciones de vídeo. Hoy en día si no estás en la red no existes. Vendemos música y hay que saber que una parte importante es promocionarse. Por eso, muchos de los artistas que venían, repetían porque encontraron una maravilla artística, una calidad humana magnífica, con todos los recursos. Pero la gente no lo sabe.

-¿Cree que la filtración de la encuesta en la que se mostraba que los músicos querían un cambio de titular fue una maniobra que ya anunciaba que no querían que se mantuviera en el cargo?

- Sí. Pero hay que definirlo. No creo que fuera el punto que marcó mi marcha. Sé que los músicos no la filtraron. Muchas formaciones las hacen, es una cosa interna. Ha sido una maniobra de una persona, pero no de los músicos. Lo sé por hechos. Los conozco muy bien. Mi relación con ellos ha sido muy buena. Pero es importante saber que ser director no es un concurso de popularidad. Igual que es muy importante que los profesionales puedan opinar.

-¿Quién fue esa persona?

-No lo voy a decir.

-¿Cree que su sustituto, Ramón Tebar, puede llevar la paz a la OV? Los músicos se han quejado y se han mostrado muy enfadados en los últimos tiempos porque no les han consultado las decisiones de la dirección...

-No conozco al maestro Tebar, he intentado ponerme en contacto con él en varias ocasiones pero no he obtenido respuesta. Yo no quiero opinar sobre él, le deseo lo mejor posible. Yo sólo sé que estoy muy orgulloso de que, cuando yo accedí, la orquesta insistió mucho en mí porque había otro candidato. Eso me ayudó al principio. Una de mis intenciones a lo largo de este tiempo ha sido modernizar el modelo artístico de la OV, que también tiene que ver con el modelo laboral. Y el modelo laboral de la OV es antiguo y está obsoleto, por lo que no me ha permitido cambiar el modelo artístico. No ha habido flexibilidad para desarrollar proyectos educativos y sociales, para grabaciones y giras. Aquí aún queda por hacer.

- ¿Qué opina de los concursos públicos para cubrir algunos cargos?

-En general no tengo nada en contra. El problema es que, en ocasiones, los requisitos son tan estrictos en el sentido laboral que, creo, en varios ámbitos como el cultural, se puede perder la oportunidad de conocer a gente muy válida.

-¿Cuáles son sus planes de futuro?

-Estoy en conversaciones con dos orquestas: una en Alemania y otra en Norteamérica. Me encuentro con una agenda bastante llena, muchos viajes y también voy muy a menudo a Asia.

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