Qué hay tras el telón de Bernarda Alba

Russafa Escènica propone una agenda cultural con diecinueve propuestas artísticas que durante diez días acercarán el teatro a pie de calle

Al fondo, Silvia Rico interpreta a la Bernarda adulta. En primer plano, Sherezade Soriano interpreta a la Bernarda joven durante uno de los ensayos.
Al fondo, Silvia Rico interpreta a la Bernarda adulta. En primer plano, Sherezade Soriano interpreta a la Bernarda joven durante uno de los ensayos. / Concha Molina
CONCHA MOLINAValencia

Este teatro no tiene telón. Esta Bernarda no es la ortodoxa lorquense. Estos dos principios inescrutables deben estar presentes en la cabeza del espectador que decida dejarse caer esta semana (entre el 14 y el 24 de septiembre) por Russafa Escènica y acomodarse en los asientos frente al no-escenario de Bernarda, codirigida por Tonet Ferrer y Gil Zorilla.

Y como en toda producción creativa, la desventaja del público es desconocer lo que hay detrás de los 25 minutos en los que Silvia Rico y Sherezade Soriano dejan de ser ellas mismas para transformarse en Bernarda Alba. Sí, las dos en Bernarda Alba pero la primera viuda y de negro y la segunda con 18 años y a punto de casarse.

La idea de esta historia empezó a gestarse en las mentes de Zorrilla y Ferrer hace algo más de un año cuando escribieron una versión de una hora, con 12 canciones y otros tantos elementos que se han tenido que dejar en el camino para adaptarse al formato del festival. Y si estas mentes compartieran una relación amorosa seguro que les costaría poco decidir restaurante para cenar esta noche que es, salvando los miles de kilómetros de distancia, lo más parecido a escribir y dirigir una obra de teatro entre dos genios. “Hacer algo así no es fácil porque en muchos casos suele surgir una lucha de egos porque cada uno, cuando escribe algo lo sueña de una manera y es difícil que el otro lo entienda como tú aunque la frase sea la misma”, dice Zorrilla justo antes de frenar en seco para afirmar que en este caso, tanto él como Ferrer han coincidido en el mismo camino.

'Bernarda' hará dos pases al día en el espacio Coworkshop en la calle Puerto Rico 52, a las 19:00 y las 20:00 horas, y dos pases extra el sábado 23 y el domingo 24 a las 21:00 horas

Y de la sintonía pasaron a un tono, el de la llamada del Russafa Escènica que les decía que querían contar con ellos. Ferrer habla de “ilusión, miedo alegría y emoción” cuando recuerda ese momento. Zorrilla, que reconoce padecer de incontinencia verbal, habla de mariposas en el estómago, “esas que tienes siempre cuando creas algo y que te mantienen alerta, que te hacen dudar y estar seguro de ti mismo y de lo que estás haciendo”.

Al fondo y de izq. a der., los directores Gil Zorrilla y Tonet Ferrer. En primer plano, Sherezade Soriano y Silvia Rico durante uno de los ensayos. / C.M

El siguiente ingrediente necesario son las actrices y aquí es donde entran Rico y Soriano. Convertirse en Bernarda Alba fue para ambas “un sueño pero con mesura”, pues reconocen el respeto que tienen al dramaturgo granadino. Porque no hay que olvidar que tras el personaje se encuentra la persona y esto el espectador no siempre lo ve.

De hecho, las dos Bernardas coinciden en el desafío personal y profesional que les supone una producción así. Para Silvia Rico desde luego lo es, pues reconoce estar acostumbrada a personajes más “dulces”, casualidad que achaca a que su físico le ha marcado mucho los papeles que le han ofrecido. Y quizás precisamente esta contrariedad interna fue una baza a favor para que la risueña Silvia se haya convertido en la desgarradora Bernarda.

Por su parte, Sherezade Soriano afirma encontrar rasgos en común con su personaje, quien posee al mismo tiempo la ternura de la juventud y el amor idealizado, y la fortaleza de carácter que nadie se espera. Pero aún habiendo conexiones con el personaje, reconoce que cada papel es distinto, cada ensayo es algo nuevo y la interpretación es un proceso que se trabaja continuamente. En su caso venir de la danza le ayuda para empezar a adaptarse al personaje primero mediante lo físico: “los gestos, la manera de andar, si le duele algo, cómo siente los achaques…” y después trabaja sobre el guión.

Rico reconoce que no ha logrado dejar de lado el personaje en su vida personal, incluso en su entorno le dicen que le está afectando: “Se está apoderando de mí esta Bernarda”

Desde fuera, el teatro siempre reviste ese aura de romanticismo: cómo será aquello de dejar de ser uno mismo para convertirse en otra persona, caminar como ella, hablar en su nombre, sentir lo que ella siente… Y estas actrices nos recuerdan que los artistas corren el riesgo de cargar con el peso de sus personajes y no es de extrañar teniendo en cuenta el bagaje del nombre en cuestión. Los ensayos se convierten en un valle de emociones en el que brotan las lágrimas en esa mezcla entre lo personal y lo profesional que caracteriza a la interpretación y el teatro. Silvia Rico, que reconoce que esta es una de las veces en que no es capaz de separarse de su personaje y confiesa padecer de pesadillas nocturnas, lo tiene claro: “Se está apoderando de mí esta Bernarda”.

La complicidad entre las actrices y el resto del equipo de 'Bernarda' es más que evidente. / C.M

Que el fracaso sea una palabra tabú a la que no se le tiene miedo entre las cuatro paredes del espacio de ensayo es producto del trabajo, la sintonía del equipo, la confianza que se tienen los unos en los otros y también la confianza que sobre ellos han puesto desde Russafa Escènica y desde el espacio Coworkshop en la calle Puerto Rico en la que Bernarda habitará durante los diez días del festival, donde también se han volcado desde el minuto uno con cartelería y poniendo a su disposición espacios y horarios.

Es por todo eso que a un par de días del estreno el equipo habla ya de triunfo. Triunfo que han cosechado a través del trabajo de semanas y que esperan que el público reconozca. Triunfo que se verá reconocido en el momento en que suene el primer aplauso al cerrar el imaginario telón del no-escenario. Esta es la clave del camino hacia el triunfo personal. También con el éxito se atreven a soñar aunque solo llegará cuando la obra viaje por las tablas de los teatros valencianos en su versión extensa y original.

La obra se presenta como un enfrentamiento entre la Bernarda Alba creada por Lorca y una Bernarda joven a la que los directores han dado pasado y vida. / C.M

Visto así, el triunfo parece fácil. Lo que resulta más idílico es alcanzar la segunda parte. Para Bernarda y para cualquier producción artística. Si hay un dividendo común en el mundo de la farándula, este es sin duda la dificultad de llegar (y quedarse) en las salas. Zorrilla reconoce que muchas veces llegar tiene más que ver con cuestiones del azar, de estar en el lugar y el momento idóneos, sin olvidar el tener buenos amigos, que con la producción en sí. Y también el dinero, claro, pues son pocos los teatros que asumen el riesgo de correr con los gastos y es el propio equipo el que debe alquilar la sala y equilibrar las cuentas como pueda. Alquilar un espacio no es barato y llenarlo tampoco. Las cuentas se complican, más aún cuando hay poca costumbre entre el público de ir al teatro.

El equipo habla ya de triunfo y sueña con el éxito: El triunfo consiste en todo el trabajo realizado hasta el estreno y el éxito solo llegará cuando la obra viaje por los teatros

También un nombre en el cartel o incluso el origen de la producción, especialmente si viene de fuera, son elementos decisivos para que el público se mueva pero que también suben la cifra final. Además, todo esto en una realidad en la que se prefiere acceder con un click a una ópera en la otra punta del mundo que a pie para asistir una obra de teatro en su ciudad. Es por todo este contexto que iniciativas como Russafa Escènica permiten a las producciones llegar a los programadores y gerentes de las salas que se pasean por allí, convirtiéndose para ellas en un escaparate y posible trampolín hacia el ansiado triunfo.

Pese al drama del mundo en el que saben que se encuentran, en este equipo solo caben lágrimas de emoción. Jamás de pena o victimismo. Y una voz común: son más las alegrías que les da la profesión en la que se encuentran que las penas. Será la costumbre, la cabezonería o la persistencia inherentes y necesarias en las personas y profesionales que habitan el ecosistema artístico, lo que está claro es que con artistas así el teatro nunca morirá.

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