El Bellas Artes inicia su transformación

Una de las salas de la primera planta del museo, que muestra las obras de Francisco de Goya y que estará cerrada tres meses.
Una de las salas de la primera planta del museo, que muestra las obras de Francisco de Goya y que estará cerrada tres meses. / irene marsilla

La dirección del centro comienza a desarrollar el plan museológico pese a no estar aprobado por el ministerio La pinacoteca cierra la primera planta para reformarla, modifica la colección permanente y retira 40 obras

NOELIA CAMACHO

valencia. El Museo de Bellas Artes de Valencia busca ser, simplemente, lo que su nombre indica: un museo de Bellas Artes. Por ello, el actual director, José Ignacio Casar Pinazo, quiere iniciar la transformación de la pinacoteca de acuerdo con el plan museológico que ha ideado para el centro. Lo va a hacer sin tener la aprobación del Ministerio de Cultura, ya que algunos puntos del documento han ocasionado ciertos desencuentros con el departamento de Íñigo Méndez de Vigo. El principal: la intención de Casar Pinazo de hacer prevalecer el arte valenciano en el museo. Un aspecto que no es del todo aceptado por el Ministerio. «El Estado se decanta por un discurso más cronológico», alegó el director, que anunció que a finales de año el texto podría estar aprobado después de que la comisión creada entre ambas instituciones estudie el documento.

Así que, mientras llega esa fecha, el centro va a iniciar los cambios recogidos en el plan pero que no suponen ningún tipo de problema para el Ministerio. «Es una especie de ensayo, de paso intermedio para ver cómo funciona», justificó Casar Pinazo la realización de estas reformas. No obstante, no descartó futuros cambios cuando el proyecto esté definitivamente aceptado. Esa transformación pasa por reformular la muestra permanente, incluir la colección Delgado y remodelar la primera planta del centro. Unos cambios que tendrán un coste de 66.000 euros.

Primera planta

Pintar, mejorar la luz y arreglar grietas

La primera planta del museo dejará de poder ser visitada entre el 1 de octubre y el 15 de diciembre de este año. Entre las intervenciones que se producirán se encuentra la renovación del sistema de iluminación y la limpieza de las rejillas de la climatización. Además, se van a reparar los desperfectos de las paredes y se va a pintar todo el espacio. Es un trabajo «complejo», aseguró el director, porque hay que descolgar las obras - «algunas no se han movido desde 2003»-, guardar en el almacén, realizarles los pertinentes trabajos de mantenimiento y, de nuevo, volverlas a instalar en las salas.

Lo que no se va a poder visitar

Pintura italiana, barroco valenciano y Siglo de Oro

El cierre de la primera planta impedirá durante casi tres meses acceder las obras de artistas italianos del siglo XVII y XVII como Andrea Vaccaro, Luca Giordano y Corrado Giaquinto, entre otros. Tampoco estarán abiertas las salas dedicadas a la pintura flamenca del XVI y del XVII; las que exhiben las piezas de los valencianos Esteban March y Tomás Yepes; las que recogen las creaciones del Siglo de Oro español de autores como Velázquez, Ribera o Murillo; o la que alberga la pintura académica de Vicente López o Agustín Esteve. No obstante, seguirán estando accesibles las salas que ahondan en la pintura de los primitivos valencianos, el gótico internacional, la pintura flamenca de los siglos XV y XVI, el renacimiento italiano y castellano, el barroco valenciano y la Sala Sorolla.

Un museo de Bellas Artes real

Nueva lectura de la colección permanente

Casar Pinazo quiere que el centro se convierta en un verdadero museo de bellas artes, no únicamente de pintura. Por ello, la remodelación de la colección permanente no sólo va a incluir nuevas obras como son las 32 creaciones cedidas por los dueños de la Colección Delgado, que desde julio se pueden ver en la pinacoteca y que pasarán a engrosar los fondos del museo durante cinco años. También se pretenden trazar «nuevos caminos» mediante la incorporación de dos tapices, de piezas de la colección de escultura y de algunos objetos procedentes de la colección Orts Bosch.

Todo ello obligará a retirar unas 40 obras de Camarón, Vergara, Van der Hamen o Palomino, entre otros. «De los once retratos expuestos de Vicente López, quedarán seis», afirmó el director. Otras, de acuerdo con estas nuevas directrices, se trasladarán de estancia. «Vamos a cambiar el discurso, a hacer que unas obras dialoguen con otras», dijo el conservador David Gimilio.

Cambio de salas

Desaparecen estancias y se mejoran las cartelas

La nueva reformulación de la primera planta cambiará el discurso de las estancias. Se mejorará la señalización y las cartelas, pero se quitarán, por ejemplo, las obras que estaban instaladas en un pasillo, considerado como la sala 19. Las salas 15 y 16 pasarán a destinarse a la pintura flamenca y holandesa. La 17 acogerá piezas del arte español del XVII, mientras que las número 13 y 14, que también son un pasillo, pasarán a ser antesalas con obras explicativas de los espacios a los que conducen.

Sin licencia municipal

El espacio ampliado en la quinta fase seguirá vacío

Guardar más de 40 piezas en el almacén del museo tiene una causa principal: el espacio resultante de las obras de la quinta fase de ampliación no tiene licencia municipal de ocupación y, por tanto, no se puede utilizar para colgar los fondos de la pinacoteca. Casar Pinazo no quiso mojarse ayer y aseguró que espera que, a lo largo del próximo año, estas estancias puedan ser visitables. En este hecho influye también que se está redactando el Plan de autoprotección del museo, ya que el actual había quedado obsoleto. Cabe destacar que, además, esta zona ha visto como se acometían pequeñas reformas en los últimos tiempos que no se incluyeron en el presupuesto de la ampliación.

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