El Museo de Bellas Artes de Valencia crece con obras de Velázquez, Murillo y Ribalta

El Museo de Bellas Artes de Valencia crece con obras de Velázquez, Murillo y Ribalta

El museo recibe una treintena de pinturas de la colección Delgado, que se exhibirán en julio

CARMEN VELASCO

valencia. Un museo no se acaba nunca. Siempre se mantiene en evolución y jamás está concluso. El Bellas Artes de Valencia no es la excepción. La pinacoteca está en construcción y busca fortalecer los cimientos. En un centro cultural la colección artística es la base del proyecto. El Bellas Artes aumenta sus fondos con una treintena de obras de la colección Delgado que recalan en Valencia a través de una cesión de tres años con opción a prórroga.

La pieza más mediática que pasará a engrosar el núcleo artístico del Bellas Artes es 'Dama de perfil', una pintura inédita de Velázquez, cuyo hallazgo se presentó el pasado abril en las instalaciones del museo. Este boceto, pintado en el primer viaje del artista a Italia (entre 1629 y 1631), fue realizado en la misma época de 'Apolo en la fragua de Vulcano', 'La túnica de José' y las dos versiones de la Villa Medici, entre otros.

Además del indiscutible Velázquez, la colección Delgado se nutre de grandes de la pintura que representan un «acople perfecto en el discurso del Bellas Artes de Valencia porque completa la pintura del Barroco, permite incursiones en el renacimiento y contribuye a la internacionalización del relato con obras de Ramsay o Borgiani», destaca José Ignacio Casar Pinazo. En la nómina de autores de la colección Delgado destacan los pintores españoles Murillo, Luis Tristán, Juan van Hamen y León, Francisco de Herrera El Viejo o los artistas valencianos Ribera, Ribalta y Yepes. El 80% de la treintena de piezas que engrosan los fondos del museo pertenecen al Barroco, matizó el director.

Todas las piezas se exhibirán en una exposición prevista para mediados de julio, comisariada por José Gómez Frechina y David Gimilio, que permanecerá en cartel hasta finales de octubre. Fue Gómez Frechina, extrabajador del museo valenciano, quien sirvió de enlace con el coleccionista privado. Tras meses de negociaciones, las reuniones fructificaron en forma de comodato. El compromiso del Bellas Artes no sólo pasa por una muestra temporal con un catálogo ambicioso (en tres idiomas -valenciano, castellano e inglés- y profuso en detalles), sino por una exhibición permanente, es decir, las piezas pasarán a engrosar la exposición fija del museo.

El ajuste de las 31 piezas en los fondos de la pinacoteca será, indicó Casar Pinazo, natural. «Las obras de Delgado tienen relación directa con la colección propia», apuntó. El director señaló algunos ejemplos del acople. Así, los retratos de Van der Hamen y León ('Giulio Ceare Sacchetti', 'Garci Gallo de Escalada' o 'Matteo Schetti') se pueden exhibir junto a los Velázquez y la incorporación del escocés Allan Ramsay ('Retrato de hombre') se puede contraponer a la pintura valenciana del siglo XVIII, como las piezas de Agustín Esteve, discípulo de Goya. Son dos botones de muestra, pero el equipo del actual director ha analizado al detalle la colección Delgado para ensamblarla con los fondos de la pinacoteca. Las obras de Van der Hamaen y León y de Ramsay se exhiben por primera vez.

La pintura religiosa también se ve reforzada con la incorporación de las piezas de la colección Delgado. En este punto, Casar Pinazo destaca cuatro títulos: 'Oración en el huerto', de Murillo; 'San Jerónimo penitente', de Luis Tristán; 'María Magdalena penitente', de Herrera El Viejo; y 'San Pedro', de José de Ribera. El pintor de Xàtiva realizar «una monumental e intimista representación» del santo del que existen numerosas series (en el Prado, en la colección Abelló), pero la de Delgado se adentra aún más en un primer plano.

El lienzo de Ribera se expone por primera vez, como sucede con Murillo. 'Oración en el huerto' perteneció a una familia aristocrática rusa, los Kushelev-Bezborodko. El patrimonio artístico se dividió entre los herederos. Una parte de la colección recaló en el Hermitage en 1922, donde hoy permanece, y otra se fue subastada y vendida, como sucedió con la pieza del pintor sevillano que recala ahora en el Bellas Artes.

La representación de la Magdalena no es asunto frecuente en la pintura barroca sevillana. A partir de Murillo esta iconografía es cultivada con mayor profusión. Herrera El Viejo es uno de los pintores que acomete esta imagen femenina más temprano y la pieza de la colección Delgado es una de las primeras iconografías en el arte sevillano.

En la pieza de Tristán, el pintor inserta el santo en un paisaje de cálido colorido y abandona la factura dibujística propia del mundo toscano sustituyéndola por una pincelada más suelta. El autor de Toledo consigue traducir la afamada composición a un lenguaje a la veneciana, más sensual que el empaque toscano.

Aparte de Ribalta y Ribera, la colección Delgado incluye a un tercer pintor valenciano: Yepes. Autor de 'Virgen de los Desamparados en su altar', conservada en el monasterio de las Descalzas Reales de Madrid, debe su fama y reconocimiento a sus naturalezas muertas. El Bellas Artes incorporará 'Bodegón de dulces y frutos secos' donde se refleja el realismo y la pericia de Yepes en captar los objetos inanimados. A juicio de Gómez Frechina, esta pieza «contribuye a un mayor conocimiento de la producción de uno de los bodegonistas más interesantes y versátiles del siglo XVII español».

La colección Delgado no tiene a priori vínculo con Valencia «lo que refuerza la idea del esfuerzo que hace el museo por recuperar un papel protagonista en el ámbito de las bellas artes», concluye Casar Pinazo.

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