Begoña Valero: «Aquí faltan grandes editoriales para darnos difusión a los valencianos»

La escritora Begoña Valero. / lp
La escritora Begoña Valero. / lp

La autora, que narra en su nueva novela la censura de libros en el siglo XVI, resalta la necesidad de poner límites a la autopublicación

MARTA BALLESTER VALENCIA.

Su sueño es que sus historias lleguen al máximo número de personas. Por eso la valenciana Begoña Valero está satisfecha de que una editorial (Grijalbo) haya publicado y apostado fuerte por su novela 'La casa del compás de oro'. Una historia narrada en la Europa del siglo XVI, donde la pasión por los libros podía llevarte a la muerte en medio de las guerras de religión. El protagonista recorrerá cientos de aventuras para conseguir su sueño, el mismo que tiene Valero, llegar a triunfar en el mundo literario. Mucho ha cambiado el panorama desde aquellos tiempos. Hoy con internet la escritora reclama límites que regulen y den calidad a la lectura. Al igual que añora editoriales en la Comunitat con más difusión.

-¿Qué sorpresas va a descubrir el lector del mundo literario del siglo XVI en esta novela?

-Van a ver como la pasión por los libros y la lectura podía llevarte a la muerte. Si eras hombre podías acabar decapitado. Una mujer arrepentida era enterrada viva. Y si ninguno reconocía los hechos eras quemado en la hoguera. Pero aún así la gente leía, porque la imprenta acercó ideas revolucionarias a todo el mundo. El lector además descubrirá a personajes reales como al Duque de Alba. Hay muchas anécdotas sorprendentes y hechos que pensarán que es ficción, cuando son una realidad. Está rigurosamente documentada por lo tanto se aprende historia, a la vez que se navega por esta ficción histórica.

-¿Ha sido arduo el camino para publicar esta segunda novela?

-He tenido la gran suerte de que Grijalbo se fije en mí. Mi primera novela en 2012, con una pequeña editorial valenciana, no tuvo expansión más allá de las fronteras de nuestra Comunitat. Aquí faltan grandes editoriales para darnos difusión a los autores valencianos, que hagan apuestas para llegar a tener éxito a nivel nacional, si no es imposible. Y es una pena que novelas buenas no lleguen al público y se queden reducidas a territorio limitado.

-Cuenta cómo los jóvenes eran recompensados por hallar gazapos de la imprenta. ¿Qué gazapos encuentra en el sector literario de la Comunitat?

-Aquí hay grandes escritores, pero parece que los valencianos nos sentimos inferiores, cuando en realidad rebosamos arte. Los políticos y la sociedad tienen que apoyar y apostar más por los escritores de la tierra, porque si ellos mismos no apuestan por nosotros es difícil que otros lo hagan. Tenemos que tener orgullo por leer lo nuestro.

-Tal y como explica antes era necesaria la autorización eclesiástica para publicar un libro. ¿Quién pone las normas ahora?

-El problema es que ahora no hay normas. Es evidente que las grandes editoriales influyen, pero hoy hay mucha autopublicación en internet y eso representa un problema cuando una persona no se ha preocupado por la forma o la propia ortografía de su obra. Esos errores que se encuentran en la red no benefician al sector. Debería haber una 'mini-censura' o unos límites que controlasen y establecieran una normas mínimas. A veces entre tanta maraña en la red es difícil distinguir una novela de calidad.

-El protagonista de su novela siempre está en la ruina hasta que la suerte lo convierte en un gran editor. ¿Es difícil vivir de la escritura?

-Prácticamente ningún escritor puede vivir de la escritura, excepto algún privilegiado. Aunque vendas miles de libro en un momento determinado, es difícil repetir ese fenómeno por segunda vez si no eres un autor consagrado. Yo le he dedicado a este libro tres años y para que me compense económicamente tendría que vender millones. Por eso ser escritor no es rentable. Esto es más una pasión pura y dura que la mayoría compaginamos con otros trabajos para sobrevivir. Sin hablar del daño que está haciendo la piratería o internet.

-Destaca en la novela la función de los libros a lo largo de la historia. ¿Qué función diría que cumplen hoy en día?

-Para mí las novelas no solo tienen que distraer, sino también enseñar. En los colegio sería mucho mejor que la historia se estudiase a través de libros. Sería mucho más dinámico e interesante para el alumno. Hoy en día con internet hay mucha información que antes solo se encontraba en los libros, pero con la lectura se seduce, se disfruta y se ejercita el ingenio. ¿Qué es real?¿Qué es ficción? Son, eran y serán un fuente imprescindible de cultura. Aunque el papel esté en duda y nadie sepa su futuro los libros nunca morirán.

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