Los bares culturales también cargan contra el Ayuntamiento

Los locales, que celebran conciertos y muestras, denuncian «acoso por las múltiples inspecciones» y protestarán ante el Consistorio el día 23

Noelia Camacho
NOELIA CAMACHOValencia

«Acoso». Esto es lo que denuncian los bares culturales de la ciudad de Valencia ante lo que, aseguran, son las «multiples inspecciones y denuncias» a sus establecimientos, dedicados no sólo al ocio sino también a organizar pequeños conciertos, presentaciones de libros, exposiciones y talleres, entre otras iniciativas. Muchos de estos locales en la ciudad se han unido bajo una asociacion, Abacu, para denunciar que están siendo sometidos a la asfixia por parte del Consistorio. Afirman que se han reunido con los representantes municipales en varias ocasiones, pero no han solucionado un problema que, en algunos casos, les ha obligado a cerrar de manera provisional o plantearse echar el cierre si llega una denuncia más.

«Piden datos hasta el que está en la puerta vendiendo unas entradas que, en caja, no suman ni sesenta euros. A los que venden algunos discos de los artistas que actúan también», afirman algunos de los afectados. Destacan que el ataque va, sobre todo, por la música en directo. «No superamos los decibelios pero si ven que un músico está tocando en directo te lo prohíben. En cambio, sí puedes tener puesto un disco», afirman.

Desconocen, según el colectivo, cuales son las razones del asedio. Afirman que la normativa, la ley 14/2010, es «arcaica» y que no se corresponde con su actividad. Aseveran que se les compara con salas de fiesta y discotecas con aforos de centenares de personas y que ellos no pueden competir con estos espacios. «Nos sentimos desamparados. Llega la policía secreta y te toma los datos o te denuncia», cuentan. Ellos, insisten, se dedican a actividades de pequeño formato, que no generan ruido. Sin embargo, según manifiestan a LAS PROVINCIAS, el pasado fin de semana llegaron a registrar más de 150 revisiones, que se tradujeron en 70 denuncias.

Fuentes de la Policía Local preguntadas por este diario aseveraron ayer que la semana pasada sólo realizaron 52 inspecciones, doce de las cuales acabaron en denuncias a los establecimientos por diferentes conceptos como la ambientación musical sin licencia, los horarios de cierre, las terrazas o la contaminación acústica. Fuentes policiales manifestaron también que «no hay instrucciones del Ayuntamiento en ningún sentido».

Desde el gobierno del 'cap i casal' sostienen a LAS PROVINCIAS que no hay ningún tipo de consigna contra estos locales y que el Consistorio no puede ordenar inspecciones de trabajo. Asimismo, trasladan la problemática a la Generalitat, quien es la encargada de modificar la ley que regula estos espacios. Insisten, finalmente, que su filosofía de gobierno es apoyar todas las iniciativas culturales.

Pese a todo, no es el primer colectivo que en las últimas semanas ha cargado contra el Consistorio, sus políticas culturales y su falta de apoyo a las empresas de la ciudad. Las salas teatrales privadas denunciaron que habían sido excluidas en la convocatoria de ayudas a las artes escénicas. No fueron las únicas, las compañías teatrales y de danza también censuraron los criterios para otorgar estas subvenciones a las empresas. Algunas entidades, con más de treinta años de carrera, recibieron sólo un punto en la baremación de su trayectoria.

Con todo ello, los bares culturales de Valencia han organizado una concentración el próximo 23 de febrero en la plaza del Ayuntamiento para «exigir que la música en vivo no sea monopolizada por políticos, que no sea criminalizada ni perseguida y que se regule el ocio alternativo a los botellones o los puticlubs». «Queremos una Valencia cultural y sana», argumenta la entidad para justificar la concentración que tendrá lugar en unas semanas.

«Cada día que levantamos la persiana tenemos miedo. No sabemos si nos pondrán una denuncia. Estamos asustados. Lo único que pretendemos es dar oportunidades a artistas amateur, sólo ofrecemos alternativas culturales a otro tipo de ocio», narran.

Para ello, muchos de estos bares culturales, repartidos por la capital del Turia, se han unido y convocado una protesta que pone de manifiesto sus dificultades para abrir cada día. «Nos sentimos unos apestados. Estamos desamparados», vuelven a insistir desde el colectivo.

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