El Ayuntamiento despide a los programadores de las Naves

El Ayuntamiento despide a los programadores de las Naves

El patronato aprueba el cese de los trabajadores del teatro municipal, que está cerrado desde hace más de un año

N. CAMACHO

valencia. El Ayuntamiento de Valencia ha despedido a los tres trabajadores que se encargaban de la programación cultural de las Naves. El patronato de la Fundación que gestiona el espacio comunicó ayer el cese de los profesionales «por haberse extinguido su actividad». «La dirección sostiene que hay personal en la casa que puede realizar este trabajo», aseguraron ayer fuentes consultadas por este periódico.

No hay que olvidar que la concejalía de Acción Cultural, en manos de María Oliver, anunció hace unos meses que su departamento iba a asumir la gestión del Espai Mutant, el espacio escénico del complejo cultural. Un escenario que, por cierto, lleva desde hace un año cerrado por los daños ocasionados por las lluvias de diciembre de 2016. Pese a que, como adelantó LAS PROVINCIAS, el teatro está arreglado, la concejalía no tiene fecha de apertura y aún espera las licencias para reabrirlo.

El despido de los tres programadores viene motivado por el hecho de que, tras la municipalización del escenario, va a ser el equipo que en la actualidad gestiona el Teatre El Musical (TEM) -encabezado por la coordinadora Olga Álvarez- el que se haga cargo de la nave 3. No obstante, los empleados que, hasta la fecha, se han encargado de programar en Las Naves, alegan que su actividad no estaba limitad «sólo a la oferta escénica». «Hemos sido responsables tanto de la parte artística, como de la innovación, de las exposiciones y de la actividad cultural», reivindicaron. Desde las Naves insistieron que, al haberse «segregado la actividad» del enclave, «hay personal de la casa, funcionarios, que pueden realizar esta tarea». Los tres trabajadores, -a los que hay que sumar un cuarto empleado que dimitió la semana pasada- abandonarán su puesto en 15 días.

Este hecho es el resultado de los cambios surgidos en el enclave durante los últimos meses. No hay que olvidar que no han sido buenos tiempos para el complejo cultural. Varias han sido las polémicas surgidas por la gestión del anterior gerente, Rafa Monterde, como la eliminación de la biblioteca o la expulsión de distintos colectivos que tenían sede en el edificio. El espacio ha sufrido distintos cambios tras la salida del gerente -cesado después de que se le relacionase con la trama del 'caso Cooperación'- y la dimisión posterior del concejal Jordi Peris (sobre el que recaía la responsabilidad final del espacio municipal), por discrepancias con otros miembros del partido València en Comú. Le sustituyó Roberto Jaramillo, concejal de Innovación, vicepresidente de la Fundación Las Naves y edil del que depende la entidad. Pero la nave 3 pasó a manos de Acción Cultural.

No ha sido la única modificación en el organismo. Fue en septiembre cuando Jaramillo, propuso al patronato de la entidad el nombramiento como gerente de Sonia Gadea, hasta la fecha jefe de servicio de Transparencia en la Diputación de Valencia, para sustituir a Monterde. La elección de Gadea se produjo sin que el Consistorio impulsara un concurso público para elegir titular. Pero ayer, el propio Jaramillo justificaba la decisión. «A diferencia de lo que sucedía bajo el desgobierno del PP, cuando se enchufaba a familiares, amigos y correligionarios de los concejales, a los que se concedía sueldos exorbitantes de manera arbitraria, esta administración trabaja con transparencia. La nueva gerente, una funcionaria independiente, garantiza la continuidad en esa línea», dijo.

También confirmó en el patronato que las Naves está elaborando ahora una relación de puestos de trabajo (RPT) para acabar de ordenar el funcionamiento laboral de la fundación. Y prosiguió: «mientras que el PP, según se ha dicho en los juzgados, pagaba a través de una fundación ahora absorbida por Las Naves -Fivec- 150.000 euros por un 'power point' de 10 hojas, la institución ahora hace públicos sus contratos puntualmente y no elige a dedo a ningún trabajador».

Según el Ayuntamiento, los responsables del complejo cultural entregaron ayer a los patronos una auditoría realizada sobre su funcionamiento y toda la documentación solicitada sobre la gestión administrativa y económica de la Fundación. «Hace pocos días se reunieron centenares de documentos sobre facturas o contrataciones realizadas en 2017. Lo que se traduce en más de 50 megabytes de información legal y contable», concluyeron ayer fuentes de las Naves.

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