La asociación artística se lanza a la conquista de los jóvenes para revitalizarse

N. CAMACHO VALENCIA.

Los 160 socios del Círculo de Bellas Artes de Valencia pagan unos 17 euros al mes por pertenecer a la entidad. El presidente de la institución, Gerardo Stübing, aseguró ayer que se necesita ampliar esa cifra hasta los 250 para poder sufragar los gastos derivados del alquiler, la luz y el agua de la nueva sede. Pese a que pueden sobrevivir, el objetivo primordial el rejuvenecer a los miembros y atraer a más artistas.

Por ello, se va a implantar una cuantía «simbólica» -aún está por determinar- y así los más jóvenes decidan asociarse al Círculo de Bellas Artes. Stübing sabe que muchos de los miembros tienen una avanzada edad. Por lo que, además, hay que centrarse también en esos colaboradores de entre 40 y 60 años, que son el colectivo mayoritario de los socios. «Ellos tienen el poder adquisitivo y el tiempo», afirmó, aunque, insistió, tienen que dar cabida a los más jóvenes.

En la actualidad, un nuevo socio debe conseguir el aval de otros dos miembros para entrar. Sin embargo, vamos a introducir un mecanismo que facilite que la gente joven pueda asociarse fácilmente, incluyendo una cuota reducida», manifestó. Según contó Stübing, también se quieren recuperar algunas actividades tradicionales como las populares subastas de Navidad o los talleres de teatro que a lo largo de la historia se han organizado. A principios de año, está previsto que la actriz valenciana Lola Moltó imparta una de estas actividades. También se van a seguir desarrollando los talleres de dibujo, se van a impartir nuevos, se organizarán charlas y conferencias y se ha dado un impulso a la página web y a las redes sociales. El Círculo pretende convertirse también en una entidad que abra sus puertas a otros colectivos artísticos para que puedan celebrar allí sus reuniones y actividades.

«Necesitamos un impulso para arrancar, que nos den una oportunidad y si nos les convence dentro de un año que se borren», aseveró el presidente. Este hecho les serviría para que, por fin, las Administraciones públicas -«con las que hay buena relación», afirmaron- se decidan por cederles la tan ansiada sede definitiva para que el Círculo vuelva a ser el que fue.

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