Asier Etxeandia: «Agradezco una infancia difícil, porque es mi motor artístico»

Asier Etxeandia: «Agradezco una infancia difícil, porque es mi motor artístico»
dani mantis

GUILLERMO ELEJABEITIA

No conduce pero dobla las curvas de su carrera a un ritmo vertiginoso. Actor, director, productor y muy pronto cantante, los palos en el recreo convirtieron a Asier Etxeandia en una bestia de la escena capaz de atrapar al público desde una serie de televisión, la pantalla de cine o las tablas de un teatro.

- Dicen que la venganza de los inadaptados es llegar a ser admirados. Echando un vistazo a su carrera, ¿tan mal se lo hicieron pasar?

- Afortunadamente, sí. Si no hubiera tenido una infancia tan extraña, un fracaso escolar, ni me hubieran zurrado tanto mis compañeros, no habría sacado esta mala hostia que tengo a la hora de enfrentarme al trabajo. Todo lo que da luz antes tiene que arder. No fue fácil, pero estoy muy agradecido a todo lo que me ocurrió porque lo utilizo como motor artístico.

- Robert Mitchum decía que sólo tenía dos estilos de actuar, con o sin caballo. ¿En su caso es con o sin lápiz de ojos?

- El maquillaje del actor en su camerino tiene algo de ritual, es algo así como las pinturas de guerra de los indios. Siempre que salgo a cantar me pinto los ojos, es una forma de sacar poderes. Jodorowski diría que es un acto psicomágico.

- Camaleónico empieza a ser un cliché a la hora de describirle, ¿no tiene ganas de encasillarse?

- ¡Qué va! Soy un culo inquieto. Puedo interpretar hoy un carácter a muerte, pero intentaré que el siguiente sea totalmente diferente y lo defenderé con la misma intensidad. Por diversión absoluta, no porque tenga miedo a encasillarme.

- Todo un hombre orquesta del 'show business', ¿piensa dejarse alguna espinita clavada?

- No, porque me hará daño y acabaré quitándomela. Voy a intentar hacer todo lo que despierte mi curiosidad. Me encantaría rodar un gran musical, algo muy macarra, que quede para la historia. Y ahora voy a sacar un disco y espero poder hacer los videoclips con los que he soñado toda la vida.

- ¿Qué queda del Beni de 'Un paso adelante' en el actor que es hoy?

- Creo que nada y a la vez todo, porque todos los personajes que he hecho forman parte de mí. Mi paso por allí fue muy corto, lo tengo bastante olvidado. Me quedan algunos amigos y también el saber cómo no se debe hacer televisión.

- 'El Intérprete' fue un éxito que sólo llegó para cubrir gastos. ¿El precariado ha llegado a su profesión o es que nunca se fue?

- Mi generación no ha vivido la explosión de los noventa, cuando los actores ganaban mucho con pocos trabajos. A partir de la crisis todo se fue a la mierda, los teatros pagaban tarde, el IVA subió el 21%... Llenábamos salas y la gente pensaba que nos estábamos forrando, pero ni mucho menos. Tampoco es mi objetivo tener pasta, sólo el dinero que me permita hacer lo que quiero.

«Opinar menos y hacer más»

- ¿Fue la subida del IVA un castigo por hablar demasiado?

- No lo sé, pero los artistas tenemos que opinar menos y hacer más. A todos nos ha cambiado la vida una película, o un disco, y ese es el poder político y emocional del arte. La opinión de un artista no me interesa, lo que quiero es que me ponga un espejo delante.

- Se ha puesto en la piel de Alfonso VI de Castilla. Si el medievo se parecía tanto a una peli del oeste, ¿a qué genero cinematográfico se parece la España actual?

- Algo entre Valle Inclán y 'La parada de los monstruos'. Un esperpento en el que está ganando la ignorancia, el extremismo, la absurdez de la religión. Hay mucha gente joven que tiene ideales muy antiguos, muy violenta.

- Un Max, cuatro premios de la Unión de Actores, Fotogramas de Plata... ¿Le tiene ganas al Goya?

- Los premios son importantes, hay que merecerlos, pero no te hacen mejor, sólo alimentan el ego. Es emocionante que reconozcan tu trabajo cuando te has dejado la piel, aunque no es un objetivo en mi vida. Lo es que mi disco suene en la radio o tocar en el BBK Live y que el público se vuelva loco bailando.

-En las alfombras rojas es uno de los pocos varones cuyo atuendo se comenta. Confiese, ¿quién le elige los trajes?

- ¡Yo! Disfruto mucho de un buen 'look', me gusta ese juego, sentirme brillante. En este mundo sin amor y sin ética, a los seres sensibles sólo nos queda la estética.

- En el garito de Bilbao donde rodó su primer corto ahora se va a hacer un hotel... ¿Está de acuerdo en que los turistas matan un poco las ciudades?

- En absoluto. Creo que el turismo viene bien, pero hay que saber cómo no convertirse en una ciudad basura. Ámsterdam atrae mucho turismo y sigue manteniendo una identidad maravillosa.

- Cuando no está en la ciudad, ¿pone su piso en Airbnb?

- No, porque está hecho un caos y no soporto que toquen mis cosas.

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