Les Arts apuesta por el Berlioz más loco

El equipo artístico de 'La damnation de Faust', de Berlioz, ayer durante la representación. / jesús signes
El equipo artístico de 'La damnation de Faust', de Berlioz, ayer durante la representación. / jesús signes

El maestro Abbado toma la batuta de una partitura «inclasificable» que llegará a la sala principal el próximo miércoles El coliseo estrena 'La damnation de Faust', una leyenda dramática sobre el mito de Goethe

NOELIA CAMACHO VALENCIA.

No es una ópera, pero tampoco una cantata. Es una leyenda dramática con una partitura «inclasificable». Así describió ayer el director musical del Palau de les Arts, Roberto Abbado, la próxima producción del coliseo que se estrena el próximo miércoles. Se trata de 'La damnation de Faust', de Hector Berlioz, una ópera «muy libre» de un compositor que se adelantó a su tiempo y que, basándose en el mito creado por Goethe, configuró un montaje para que el espectador «haga volar su imaginación», dijo Abbado.

Les Arts se rinde así al Berlioz más «loco». Estrena una producción compartida con le Teatro dell'Opera de Roma y el Teatro Regio de Torino en la que se mezcla «la forma musical más clásica y culta con otras más vulgares, en las que se escuchan canciones populares y ritmos interpretados por borrachos. Aunque también hay música clásica, religiosa, violenta o popular; además de sobreposiciones de ritmos, idiomas y estereofonía vocal», contó el director italiano. «Berlioz busca los extremos. En esta ópera todo es loco pero lógico y programado», confesó el director. Para él, el estilo del compositor es semejante al de Beethoven. «Es un moderno, adelantado a otros autores como Wagner, Ravel o Debussy», contó el maestro. No obstante, esta creación musical de los años 40 del siglo XIX sigue siendo hoy en día una rareza. «Berlioz es muy extraño. Pero es fantástico ver con esta pieza el momento en el que él empezó a experimentar con la música y el sonido. Nace de una mente muy particular», aseguró.

«Esta es una partitura que da problemas, no sólo al director y a la orquesta sino también al coro», aseguró Abbado. Tanto es así que esta pieza, que se podrá ver también los días 23, 26 y 29 de junio y 1 de julio, requiere no sólo del Cor de la Generalitat -un organismo que había planteado realizar una huelga en este montaje- sino también de la Escola Coral Veus Juntes de Quart de Poblet y la Escolania de la Mare de Déu dels Desemparats.

Celso Albelo, Rubén Amoretti y la valenciana Silvia Tro Santafé forman el reparto de la obra «Berlioz se adelantó a otros autores como Wagner, Ravel o Debussy», dice Abbado

En este sentido, la secretaria técnica de Les Arts, Liviana Caporale, afirmó que este montaje, que recibió el premio Franco Abbiati de la crítica italiana al mejor espectáculo de 2017, es un «paso adelante» en la transformación del modelo operístico, ya que se trata de una obra que cuenta la historia de Faust y su leyenda, con un protagonista inspirado a partes iguales en el 'Fausto', de Goethe, y en el 'Hamlet', de Shakespeare. Por un lado, se basa en Goethe porque las «penas morales» de Faust son las de Berlioz, por lo que cobra mucha importancia el sentido psicológico y autobiográfico del compositor; mientras que se inspira en Hamlet porque experimenta sufrimiento, ve visiones, intenta suicidarse y su salvación está representada en una mujer.

La última producción de la temporada -aunque aún faltará por subir a las tablas el concierto espectáculo 'La clemenza de Tito'- cuenta con la dirección de escena de Damiano Michieletto. Su directora asistente, Eleonora Gravagnola, explicó ayer que se ha configurado un espectáculo dividido en cuatro apartados en el que el vídeo y la cámara cobran gran importancia aunque también el lenguaje teatral. Para ello, la escena está presidida por un espacio blanco, metafórico, que busca ser «simbólico y abstracto», al representar la habitación de Faust, que también es el «laboratorio» desde donde Méphistophélès lo observa para «capturar su alma». De esta forma, los espectadores se convierten en el «ojo del diablo», ya que pueden observar los detalles a través de una pantalla de televisión, porque en el escenario habrá una 'steady cam'. Asimismo, se establece un juego en el que se recrean episodios de la infancia y juventud del mito.

El reparto de esta ópera está formado por Celso Albelo, en el papel de Faust; Rubén Amoretti, como Méphistophélès; y la soprano valenciana Silvia Tro Santafé, quien se pone en la piel de Marguerite. «Ella pierde la batalla para salvarlo. Pero es un personaje que representa el amor por la vida, no tanto el romántico sino el motivo para seguir viviendo. Aunque para Faust el amor no es suficiente», dijo Tro Santafé en la presentación. Para Albelo, muy metido en el universo atormentado del protagonista, «Berlioz nos hace sufrir, tanto a los cantantes como al director y al coro», confesó.

Les Arts se embarca en una producción que recrea esta leyenda dramática, dividida en cuatro partes y un epílogo de dos horas de duración, sitúa al doctor Fausto como el hombre que atesora todo el saber del mundo. No obstante, es una persona atormentada, que vive en la más terrible soledad. Es testigo de los alegres cantos de los campesinos con la llegada de la primavera y del valor del ejército húngaro que marcha al combate. Pero Fausto es incapaz de sentir nada. A solas en su laboratorio, se le aparece Méphistophélès, que ironiza sobre sus sentimientos y le ofrece la oportunidad de retornar a su juventud. Se presenta como un hombre elegante y la «salvación» de Faust, aunque en realidad es todo un engaño y será su condena.

A partir de ahí, este drama sobre el diablo, el infierno y la incapacidad de sentir se convierte en un «volcán», según Abbado, cuya música es como la lava que puede llegar a arrastrar al espectador. «Faust elige entre el dolor y la paz. Es su decisión», aseveró el ya único director musical del coliseo tras la dimisión de Fabio Biondi.

Fotos

Vídeos