ARCO pasa página y mira a Perú

Instalación de la obra del artista Tomás Ruiz expuesta, en el espacio que ocupaba la polémica obra de Santiago Sierra./Zipi (Efe)
Instalación de la obra del artista Tomás Ruiz expuesta, en el espacio que ocupaba la polémica obra de Santiago Sierra. / Zipi (Efe)

Santiago Sierra presentará su polémica obra retirada 'Presos políticos en la España contemporánea' en Madrid y Valencia la próxima semana arropado por sindicalistas

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

ARCO pasa página con la lección bien aprendida. Su director, Carlos Urroz, reconoce de nuevo cuán «desacertada» fue la decisión de Ifema de solicitar la retirada de 'Presos políticos en la España contemporánea', de Santiago Sierra. «Hemos aprendido que eso no se hace» y que «no se debe volver a repetir algo así», dijo el responsable del certamen en los últimos ocho años. Calificó de «hecho triste y aislado» la retirada de la pieza, percibida en muchos ámbitos como un acto de censura, algo que no se había dado en los 37 años del ARCO. Con todo, la feria afronta su último tramo con un tono de satisfacción general entre los galeristas y con la vista puesta en Perú, que será el país invitado de Arco 2019.

La obra de Sierra se presentará fuera de la feria, el próximo lunes día 26 en Madrid y el jueves 1 de marzo en Valencia. Así lo confirmó el estudio del provocador artista madrileño. La Fundación de Estudios Literarios Anselmo Lorenzo la acogerá en Madrid en un acto que contará con el propio artista junto a Víctor Jiménez, miembro del SAT (Sindicato Andaluz de Trabajadores), Pablo Mayoral, de La Comuna Expresos del Franquismo, y representantes de Red Jurídica Cooperativa, Madres contra la Represión, No Somos Delito y CNT.

Se verá luego en el Centro Cultura Contemporánea III Fallas Antifascistas de Valencia. Está previsto que más adelante viaje a Lérida, en cuyo museo pretende exponerla su propietario, el periodista y productor Tatxo Benet, quien pagó por ella 96.000 euros -80.000 más el 21% de IVA-. Benet es socio de Jaume Roures en la productora Mediapro y su deseo es que la pieza sea vista «por el mayor número de personas posibles».

Lamentan, y mucho, los galeristas que la polémica haya sepultado todo lo demás e impedido hablar y disfrutar de lo mucho y bueno de una feria con 208 galerías que tratan de desentrañar el futuro del arte desde su presente. Aun así, han vendido y están satisfechos con el comportamiento de un mercado que no decae y para el que la crisis es un eco lejano. Un diagnóstico en el que coinciden veteranos del certamen como Carles Taché, Juana de Aizpuru o Íñigo Navarro, de la galería Leandro Navarro, con una de las piezas más caras, un Picasso de 2,5 millones de euros que aún espera comprador. Marlborough sí vendió dos lienzos de Antonio López, uno de 1957, por 315.000 euros, y otro de 2017 por 290.000.

«Creo que la carta enviada por el presidente de Ifema al Comité Organizador de ARCO pone de manifiesto que fue una decisión desacertada sugerir a la galería (Helga de Alvear) retirar la obra. Y el comité, que realmente tiene la potestad sobre los contenidos de la feria, ha aceptado su disculpa», reiteró Urroz tras la presentación del programa de Perú como país invitado el año próximo.

«¿Qué hemos aprendido? Que eso no se hace». «ARCO tiene una parte científica, que son las galerías y el comité organizador, que decide no en función del contenido político o expositivo, sino por la calidad y el interés de sus artistas», dijo un Urroz que recuperaba la sonrisa tras horas de mucha tensión. «Llevamos 37 años guiándonos por ese criterio y es lo que tenemos que seguir haciendo», agregó.

Aun reconociendo la gravedad del asunto, no cree Urroz que el 'caso Sierra' comprometa el prestigio internacional de ARCO ni el futuro del certamen, muy criticado por medios internacionales como The New York Times. Su corresponsal en España, Raphael Minder, publicó el jueves un artículo que conecta hechos como el secuestro cautelar del libro 'Fariña', el juicio a varios músicos y tuiteros y la 'censura' a la obra de Sierra como síntomas de la 'debilidad' de la libertad de expresión en España. «En 37 años de historia siempre hay algún hecho que se escapa y los artículos del New York Times convierten hechos aislados en generalidad, y eso es muy injusto para España», dijo Urroz.

El directo de ARCO aclara que no ha hablado personalmente con Santiago Sierra, ya que sus «interlocutores» son las galerías. «Conozco a Sierra desde hace años y he trabajado con él. Estoy encantado de hablar con Sierra, pero el artista no es el que ha aplicado con esa obra, sino la galería», remachó.

Antes anticipó Urroz el programa de Perú como país invitado de los 38 edición con una sección de galerías seleccionadas por Sharon Lerner, comisaria de arte contemporáneo del Museo de Arte de Lima y un programa paralelo a cargo de Fietta Jarque, comisaria independiente y periodista de arte. A través de sus propuestas se mostrará la rica cultura plástica de Perú «del arte precolombino a las vanguardias XX y la influencia del arte popular, que sigue siendo una referencia para otros creadores contemporáneos».

«Retomar la figura del país invitado es una clara seña de identidad de ARCO», dijo el director general de Ifema, Eduardo López-Puertas. Perú es el cuarto invitado hispano de ARCO tras Argentina (2017), Colombia (2015), Brasil (2008) y México (2005).

José Antonio García Belaúnde, embajador de Perú en España, fue el primer valedor del potencial artístico de su país, «que tiene una tradición plástica muy importante». «Además de las figuras clásicas, hay otras emergentes, de generaciones de artistas muy significativos». «El arte y la poesía marcan los hitos en la cultura peruana y son dos de los caminos por los que transita con más éxito su cultura», dijo el diplomático.

Entre esos jóvenes y pujantes artista se encuentra la videoartista Maya Watanabe, ganadora del primer premio que la Fundación Han Nefkens otorga en Madrid al amparo de ARCO. «Queremos destacar a un artista diferente, que se atreve a buscar los límites y refuerza el contenido de su obra por medio de la forma que busca», dijo Han Nefkens, director de la fundación que lleva su nombre y que puso Watanabe como ejemplo de esa búsqueda.

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