El Ágora cierra su cubierta nueve años después de la inauguración

Aspecto actual de la cubierta del Ágora. / damián torres

Los trabajos para finalizar el edificio, que acogerá el CaixaForum en 2020, se centran ahora en sellar la zona superior sin las lamas móviles

N. CAMACHO VALENCIA.

Se inauguró el 29 de octubre de 2009 para acoger el Open 500 de tenis. Desde entonces el Ágora se ha utilizado para diversos eventos (pasarelas de moda, conciertos, ferias educativas, mercadillos navideños, etcétera), aunque el edificio no estaba terminado. Nueve años después el inmueble de trencadís azul comienza a estar acabado. Los trabajos para concluir el edificio, que comenzaron el pasado abril, se centran ahora en la cubierta, superficie que en el proyecto original constaba de lamas móviles. En la propuesta arquitectónica actual no figura esta incorporación.

El Ágora, que acogerá el CaixaForum Valencia en 2020, continúa rodeada de andamios. Los operarios ya están trabajando en sellar la cubierta. A pie de calle se observa cómo trabajan sobre la cubierta.

El presupuesto para acabar el Ágora ronda los 4, 6 millones de euros y los trabajos se realizan en dos fases. En la primera parte de las obras se desmotaron todos aquellos elementos que se habían colocado de manera provisional y se repararon las zonas de la fachada en las que no se había instalado el trencadís y sólo se había pintado para simular que había material cerámico.

Los operarios trabajan ya para rematar el área acristalada del Ágora

Según fuentes consultadas por LAS PROVINCIAS, en la actualidad se están desarrollando las labores de la segunda fase, donde la cubierta del edificio, aquel espacio donde se iban a instalar las lamas, está siendo restaurada. Tal y como ha podido saber este diario, se está procediendo a rematar la cubierta acristalada.

Antes de las obras, se mantenía esta estructura pero había zonas que estaban estropeadas. Ahora, con los trabajos de adecuación, el cristal volverá a coronar esta parte del inmueble. Asimismo, la maquinaria en la que iban instaladas las lamas se mantendrá, aunque se tapará con placas metálicas para que no se estropee con el paso del tiempo por si, en un futuro, se retoma la idea original del proyecto del arquitecto.

Según fuentes del despacho de Santiago Calatrava, se están reutilizando todos los elementos posibles para reducir los costes de las obras y así aprovechar que estos materiales poseían las garantías de los fabricantes.

En esta fase, se han limitado a eliminar los elementos provisionales que se habían instalado en su día para poder dar uso a la instalación y la reparación de aquellos que, por haber quedado a la intemperie como consecuencia de la paralización de las obras, se encontraban deteriorados.

Asimismo, se han retirado 150 metros cuadrados de trencadís de los más de 7.500 metros cuadrados de la fachada. Los trabajos que se están haciendo en esta zona son principalmente para corregir la fijación de las chapas incorrectamente ejecutadas anteriormente. Es más, la pasada Navidad se realizaron ensayos de adherencia del trencadís ya instalado y las pruebas dieron resultados positivos, según estas mismas fuentes. En el interior del edificio, además, las tareas van encaminadas a adecuar el espacio, sin uso durante mucho tiempo, para que toda la estancia esté lista para acoger el proyecto que La Caixa tiene para su centro cultural en Valencia. El diseño propone dos salas de exposiciones, dos aulas polivalentes, un auditorio para 300 personas, un espacio familiar (con forma de nube), un restaurante y tienda-librería.

Las obras para acometer el diseño vanguardista ideado por el estudio Cloud 9, dirigido por Enric Ruiz-Geli, arrancarán el último trimestre del año. El arquitecto catalán fue elegido entre nueve proyectos y el presupuesto, ya conocido, se mantiene en 18 millones de euros. El CaixaForum se vestirá de vanguardia con la creación de «células vivas», es decir, con el diseño de seis áreas diferenciadas de arquitectura ligera en el interior del Ágora. Así, las salas de exposiciones estarán ubicadas en la parte central del inmueble de forma que crearán una gradería de madera. Encima se situará una «nube», es decir, un espacio polivalente destinado a ser un espacio familiar y educativo. En un lateral de esta célula se instalará un muro de pantallas que servirá para proyectar vídeos y audiovisuales.

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