La abstracción y lo cotidiano conviven en L'Umbracle

Una de las esculturas de la exposición 'Interval'. / JESÚS SIGNES
Una de las esculturas de la exposición 'Interval'. / JESÚS SIGNES

El artista Ruud Kuijer se estrena en España con la exposición 'Interval', formada por obras de gran tamaño de acero y hormigón Nueve esculturas pesadas visten la Ciudad de las Ciencias

AMPARO BELTRÁN

VALENCIA. Abstracción y cotidianidad se funden como el hormigón y el acero que forjan cada una de las nueve esculturas del artista holandés Ruud Kuijer, que desde ayer visten el paseo de L'Umbracle.

El equilibrio, la gravedad y las formas hacen de sus obras, creaciones únicas con una «lectura vertical y horizontal». La «sofisticación tecnológica» y la «ductilidad» del hormigón y del acero es lo que ha llevado al autor de las imágenes a utilizar estos materiales que ayudan a configurar personalmente cada una de las esculturas de gran tamaño.

El uso del hormigón y del acero en las creaciones del artista también se relacionan con su uso en el mundo urbano, pese a su olvido por parte de muchos escultores.

Kuijer rompe con las barreras de la repetición y juega con la abstracción, introduciendo elementos cotidianos, como orinales de niño, recipientes de comida o moldes de plástico con forma de concha.

Cris Gabarrón, comisario de la exposición, explicó ayer que para «hacer más humano y entendible las obras para los ciudadanos», el autor holandés ha hecho uso de objetos del día a día.

'Interval', nombre con el que se ha bautizado la exposición, rompe las barreras y transgrede la repetición con la que el artista holandés relaciona al «importante» arquitecto Santiago Calatrava. Sin embargo, este contraste, como indicó Kuijer, permite «el diálogo contemporáneo».

El espacio es un lugar determinante para la colocación de las esculturas, que se integran en un entorno como es la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Hace dos días, cuando Kuijer vio el lugar donde estarían sus piezas, decidió cambiar la colocación de cada una de ellas, para conseguir que el paseo de L' Umbracle fuese lo más parecido a «una sala de exposición». Un total de 15 metros es la distancia que hay entre cada una de sus nueve creaciones, enfiladas una detrás de otra.

Cada uno de los monumentos de 'Interval' son únicos, excepto el primero y más pequeño, que encabeza la exposición al aire libre, una pieza hecha en un molde de acero que se desmonta. Es la número dos y fue hecha en 2010.

Para el artista holandés, la edad no importa. Muestra de ello es la combinación de las nueve piezas, que conviven teniendo edades muy distintas. La benjamina, tan solo un año de vida, y la más longeva, alcanza los 22. La más pesada asciende a 3.000 kilos, que a la vez es la más compleja de transportar.

'Interval' se podrá ver hasta el 9 de abril en el paseo de L' Umbracle, un espacio de acceso libre y gratuito en el que cohabitan arquitectura y arte.

Fotos

Vídeos