La abstracción se apodera del IVAM

Una persona observa una de las obras, ayer, en el IVAM.
Una persona observa una de las obras, ayer, en el IVAM. / irene marsilla

La pinacoteca exhibe piezas de Richard Serra, James Turrell, Adolph Gottlieb, Jorge de Oteiza, Antonio Tàpies y Antonio Saura junto a la de artistas valencianos El museo dedica dos galerías, 1.500 metros y 14 meses a una muestra que revisa este movimiento artístico

CARMEN VELASCO VALENCIA.

Lo global y lo local se consuman en 'La eclosión de la abstracción' de una forma natural. La exposición incluye obra de los referentes internacionales de este movimiento artístico (Adolph Gottlieb, Richard Serra, James Turrell, Pierre Soulanges...) junto a la de autores nacionales (Antoni Tàpies, Antonio Saura, Jorge de Oteiza, Manuel Millares...) y valencianos (Jordi Teixidor, Eusebio Sempere, Andreu Alfaro Manuel Gil , Doro Balaguer, Monjalés...) en un acople artístico nada forzado y sin estridencias. Como sucede con la presencia de mujeres, que se incorporan sin artificio al itinerario: Elisabeth Murray, Susana Solano, Soledad Sevilla y las valencianas Juana Francés y Ángeles Marco.

Con esta muestra, la abstracción coloniza el IVAM en sentido figurado y literal. El proyecto permite al IVAM exhibir músculo artístico de los fondos propios. Todas las piezas, alrededor de 150, salen de los almacenes del centro y algunas se exhiben por primera vez como 'La luz que se apaga', de José María Sicilia. La exposición, además, ocupa dos galerías (4 y 5), es decir, más de 1.500 metros cuadrados durante 14 meses. El IVAM apuesta por revalorizar sus fondos y rentabilizarlo en exposiciones. 'La eclosión de la abstracción', que se inaugura hoy, es prueba de ello.

No es una muestra de fácil digestión, sino de nivel avanzado. «Exige acercarse a la obra y contemplarla con detenimiento», apuntó Josep Salvador, comisario de la exposición junto a María Jesús Folch. Pero el análisis artístico no está reñido con el placer estético. Así, el director del IVAM, José Miguel G. Cortés, reivindicó la muestra como una experiencia visual, que transita entre la espiritualidad, las sensaciones, etcétera.

La mayoría de las obras fueron adquiridas por el IVAM en sus primeros años de existencia e incluso antes de que abriera sus puertas. 'La eclosión de la abstracción' es una vuelta al origen de la pinacoteca. Lo dijo Salvador: «No tenemos un Pollock, pero sí nombres que crean el discurso del arte abstracto».

La muestra, que cuenta con la colaboración del Banco Sabadell, explora la narrativa de un movimiento con múltiples aristas, creativas bifurcaciones y extremidades inabarcables. Se trata de una disciplina expansiva, sin fronteras que, como recordó Folch, surgió con 'Los irascibles', un grupo de artistas (donde figuraban Hofmann y Gottlieb) que criticaron a mitad del siglo XX el presupuesto que destinaba el Metropolitan de Nueva York en la compra de arte contemporáneo. El movimiento creció, se amplificó y contagió a numerosos creadores. Cada uno de ellos entendió la abstracción como una oportunidad para romper las reglas, bucear en el subconsciente o explorar la materia, la luz y el color, explicaron los comisarios. Para Antonio Saura era la manera de mostrar la «convulsión del alma humana», matizó Salvador.

'La eclosión de la abstracción' recorre más de medio siglo, desde el final de la II Guerra Mundial hasta finales el siglo XX. La muestra concluye con 'Porteville', «la obra de James Turrell de mayor tamaño que puede verse en España», elaborada por el artista estadounidense en 2004 con unas dimensiones de cinco por dos metros y cuyos únicos componentes son varias fuentes de luz. Forma parte de la colección del IVAM pero sólo se ha exhibido una vez (hace trece años) en la pinacoteca valenciana. Es una instalación costosa (por su precio de compra y por el montaje), pero permite al visitante adentrarse en el interior de cuadro, percibir la profundidad del espacio y observar el color cambiante. La pieza, como el resto de la exposición, requiere su tiempo.

'La eclosión de la abstracción' se articula en diez salas. El recorrido arranca con obras de algunos de los principales representantes del expresionismo abstracto, como Adolph Gottlieb, Hans Hofmann o Ad Reindhardt, e incluye, los collages del español Esteban Vicente. En la segunda sala se exhiben los relieves luminosos del alicantino Eusebio Sempere, y las pinturas geométricas del valenciano José María Yturralde.

En la séptima sala predomina la escultura, con obras de Tony Smith, Richard Serra, quien juega con «la duplicidad entre equilibrio y fuerza», matizó Josep Salvador; Gilberto Zorio; o una pieza de Ángeles Marco titulada 'Palanca' (1987), la última compra del IVAM, que «llegó hace diez días al museo», detalló el director.

Gordillo, con su serie 'Limo' (1991), compuesta por 64 piezas, reflexiona sobre el individualismo en la estancia contigua, donde comparte espacio con obras de Allan McCollum, que realiza una crítica sobre el valor de mercancía de la obra de arte. En la novena sala, se presentan por primera vez desde 1996 una docena de paneles realizados a la cera virgen y óleo por José María Sicilia, y también puede verse el trabajo del valenciano Jordi Teixidor, que explora el color.

La abstracción se apodera del IVAM hasta septiembre de 2018. «Es una exposición magnífica», enfatizó Cortés. «Pocos museos pueden mostrar la calidad y cantidad de piezas que se exhiben en esta muestra», añadió.

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