Las Provincias

Muere Augusto Castellote Gracia, distribuidor cinematográfico y levantinista empedernido

Muere Augusto Castellote Gracia, distribuidor cinematográfico y levantinista empedernido
  • Ejerció también como empresario programando en los cines valencianos Savoy, Los Leones, Ribalta, Castilla y Rialto

Aunque valenciano de adopción, Agusto nació en Rillo, una pequeña población del Altiplano turolense, el 28 de mayo de 1930. Con apenas tres meses, tras el fallecimiento de su madre, se trasladó a Valencia con sus dos hermanos para ser criados por Teresa, una tía materna.

Padeció de los rigores de la posguerra y afrontó una dura infancia en el seno de una familia humilde. Fue gracias a su tía, limpiadora de la distribuidora cinematográfica Mercurio Films que tras el servicio militar logró entrar a formar parte de su plantilla, tras aprobar un examen de mecanografía. En la distribuidora comenzó como botones, para ascender más tarde a programador y acabar ocupando el cargo de gerente. Fueron años de importantes éxitos para la marca: Ciudadano Kane (aunque recordaba Augusto que nadie la quería estrenar, fue un desastre de taquilla antes de convertirse en clásico del cine), La Semilla del Diablo, El Furor del Dragón, Rififi, o su mayor éxito de taquilla, Le llamaban Trinidad (record de permanencia en pantalla en aquel momento, con 51 semanas ininterrumpidas en cartel en el Cine Rialto..

También ejerció otra de las facetas de la industria como exhibidor cinematográfico, programando locales hoy desaparecidos como el el Savoy, Castilla, Ribalta o Los Leones, así como el anteriormente mencionado Rialto, único que aun continúa, gestionado por Teatres de la Generalitat.

El cierre de Mercurio Films en 19 79 le supuso un shock, pero continuó en la cinematografía con otra distribuidora regional, de las que ya no queda ninguna en nuestra ciudad, R.F. Films. Tuvo entre sus listas importantes títulos como la reposición de La Guerra de los Mundos; para finalizar su carrera con Opalo Films con reposiciones de Bigas Luna como Bilbao y Lola. Más tarde colaboró con la empresa exhibidora de su amigo Vicente Gil, hasta el cierre de sus salas.

En paralelo a su profesión cinematográfica, Augusto tuvo una gran pasión que supo inculcar a sus hijos y sus nietos: el Levante UD. Asiduo de los estadios de Vallejo y Orriols, desde hace más de 70 años, ya que con apenas 17 abrazó la afición granota con verdadero fervor. Sufrió como pocos los descensos de categoría y disfrutó como nadie con cada ascenso de su equipo, no en vano la bandera blaugrana le acompañará en su último viaje.

Antes de partir ha tenido la enorme dicha de ver publicados en prensa los artículos de su nieto, que enseñaba orgulloso a sus amigos en los almuerzos de los martes y la dicha de ver de nuevo a su equipo en Primera División, aunque no pudiera disfrutarlo en el campo.

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