Las Provincias

Los entresijos de la Fira del Llibre

Los entresijos de la Fira del Llibre
  • Libreros y editores llevan meses haciendo pedidos y han tenido dos días para montar

  • La organización empieza los preparativos en septiembre y contrata a más personal mientras que los responsables de las casetas hacen turnos para instalarse durante doce días en Viveros

valencia. Lo que lleva dos días siendo un continuo ir y venir de gente curioseando decenas de libros que lucen expuestos en sus respectivas casetas, es decir, la 52º edición de la Fira del Llibre de Valencia, es mucho más que lo que miles de valencianos podrán recorrer hasta el 1 de mayo. La cita literaria no sólo se erige como el escaparate perfecto para aumentar las ventas de un maltrecho sector del libro, sino que, tras de sí, lleva consigo el trabajo de meses y meses tanto de la propia organización como de los libreros y las editoriales que acuden puntuales a su cita con los lectores.

¿Qué hay detrás de lo que disfrutan los amantes de las letras? ¿Qué supone para los pequeños establecimientos literarios instalarse durante doce días en los Jardines de Viveros? ¿La Fira es rentable? ¿Cómo se sondean los gustos de los lectores para incrementar la caja? En definitiva, ¿cuáles son los entresijos que envuelve a un evento que espera superar el medio millón de visitantes que congregó en 2016? LAS PROVINCIAS ha intentado ponerse en la piel de libreros, editores y gestores para entender el proceso que desemboca en la puesta en marcha de un evento de estas características.

Aunque quien mejor lo sabe es Teresa Boix, que lleva coordinando la feria durante 18 años. «Llevamos preparándola desde septiembre. Pero a partir de enero es cuando más horas y profesionales le dedicamos», confiesa. Tanto que, con el paso de las semanas, el número de trabajadores se incrementa hasta los 18 empleados -a los que hay que sumar los responsables de comunicación y prensa- que se encargan de que todo funcione.

Antes, de todo ello, el calendario ha mandado a la hora de coordinar las más de 600 actividades que se van a desarrollar durante estos días. «En septiembre empezamos con los preparativos. Se estructura la web y se empieza a trabajar en la oferta escolar. Hacia final de año se hace público el reglamento. A partir de enero, ya es todo una locura», afirma. Tanto que, conforme llega la Fira, hay que ir contratando servicios como los de megafonía o los de las propias casetas, que empezaron a montarse el lunes de la semana pasada.

Boix es la encargada de desvelar ciertos aspectos que pueden ser desconocidos para el gran público. Por ejemplo, los autores de renombre que pisan la Fira no cobran. «No tenemos el presupuesto de otras grandes ferias para abonarles el caché. Aunque pagamos viajes y hoteles, el dinero es limitado», asegura.

Otro puntal importante de la Fira del Llibre son los editores. Para los que pertenecen a una empresa pequeña, es todo un esfuerzo pisar Viveros. Así lo cuenta Jesús Figuerola, de Perifèric Edicions. Él se reserva las novedades que edita para presentarlas en la Fira. «El certamen te ayuda a darte a conocer, es un importante espacio de visibilización», asevera. Tanto que, confiesa, en ocasiones tienen que presionar a la imprenta para que los nuevos ejemplares estén listos a tiempo. «A veces, el calendario nos juega malas pasadas. Apretamos mucho para que al final salga», afirma. Para estos días, su editorial se ha decantado por mostrar al público desde las mejores recetas de la cocina de la Albufera, a una nueva colección de clásicos de la literatura, que se inaugura con 'La Odisea'. A Figuerola, además, no le importa alabar la ayuda que la propia organización ofrece a las editoriales para favorecer la firma de libros por parte de sus autores. «Tienes que inscribirte en una página web , solicitar la fecha y la hora que necesitas y esperas a que ellos te lo gestionen», asevera. Después, narra, hay que esperar que llegue la Fira y lograr esa visibilidad tan complicada en estos tiempos.

Pero quizás, los que más esfuerzos hagan sean los libreros. Lo cuenta Ángel Sáez, de la librería Patagonia. Pocos sabrán que, antes de realizar el listado de ejemplares que se van a llevar para ofrecerlos al público se han consultado las estadísticas de los más leídos. En ese momento, hay que hacer los pedidos a las editoriales. «A partir de febrero, ya estamos con la mente en la Fira», dice Sáez.

Los libreros y las editoriales tienen dos días para montar la Fira. 48 horas antes de la inauguración reciben las llaves de cada una de las casetas. En ese momento, llega la hora del montaje. Cajas y cajas, «movilizar a familias y amigos e incluso, pedirles una furgoneta» y mucha organización, son esenciales para que todo quede perfecto. «No podemos contratar a nadie. En nuestra librería somos tres socios, así que, durante 12 días, nos turnamos y vivimos prácticamente en Viveros», señala Nuria Valls, de Bibliomanía.