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La Fira del Llibre mira el calendario

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La Fira del Llibre estará instalada en los Jardines de Viveros hasta el 1 de mayo. :: irene marsilla

  • La cita literaria abre sus puertas en Viveros «feliz» por dejar atrás la crisis y resistir los embistes de la era digital

  • Los libreros esperan aumentar las ventas aunque se muestran expectantes por los días festivos

valencia. La 52º edición de la Fira del Llibre de Valencia mira con expectación el calendario. El certamen literario, que se inauguró ayer y estará instalado hasta el 1 de mayo en los Jardines de Viveros, no teme a los festivos que se avecinan. Y, aunque los libreros de las más de 90 casetas instaladas se encomiendan al cielo rogando que la lluvia no haga su aparición durante estos días, esperan que los puentes y las jornadas de fiesta, tanto el próximo lunes como el Día del Trabajador, incremente las ventas y aumente la afluencia de público. Es más, según los responsables del evento, estamos ante la edición «post-crisis».

«El calendario no nos favorece. Pero habrá que esperar. El hecho de que estos dos fines de semana tengan un día festivo puede hacer que la gente se marche fuera. O al contrario, que se decanten por venir a la Fira», confiesa Nuria Valls, de la librería Bibliomanía de L'Eliana. Para ella, estos días suponen un respaldo a las ventas, ya que los descuentos del certamen, un 10%, hace que los ciudadanos consuman más literatura. Sin embargo, asegura, habrá que ver cómo se desarrolla este primer fin de semana para tomar el pulso a los lectores.

Con ella coincide Juan Pedro Font de Mora, de la librería Railowsky. «En teoría, los días de fiesta tienen que ayudar a la caja. Suelen suponer un 80% de las ventas, porque entre semana no viene mucha gente», afirma. Paco Ripoll, de la librería Primado también quiere esperar a ver cómo se suceden las próximas jornadas para lanzar las campanas al vuelo. «Todos estamos expectantes aunque confíamos en que se superen las ventas», asevera.

Aunque, como viene siendo habitual, algunos libreros también se mostraron descontentos con la organización del certamen. Cabe destacar que este año tuvo que repetirse el sorteo de ubicación de los puestos hasta en tres ocasiones, lo que generó impugnaciones y malestar entre las librerías. La ubicación de las casetas no gusta a todos. Con la ampliación de hace unos años, algunos establecimientos se instalan en un paseo apartado de la entrada. «Lo bueno es que este año nos han puesto césped artificial y un toldo por si llueve», manifestó Ripoll. Pero además, los participantes señalan algunos fallos que dificultan el normal funcionamiento de la feria como es la ausencia de conexión a internet, el hecho de que el Gremi haya repartido pocas bolsas a las casetas o que durante el montaje de los puestos no hubiera luz.

La otra cara de la moneda pertenece al propio Gremi de Llibrers y a las instituciones públicas que lo respaldan. «Estamos entrando en una fase esperanzadora en el mundo del libro», dijo el secretario autonómico de Cultura, Albert Girona, durante la inuguración de la cita literaria. Unas palabras que fueron refrendadas por el presidente del Gremi de Llibrers, Nacho Larraz, que defendió que la cita literaria es una superviviente. «El sector se ha tenido que adaptar a los cambios en la economía y a la revolución digital. Pero la Fira ha conseguido mantenerse», afirmó. De hecho, y como ya hizo en la presentación del evento, sacó pecho y reivindicó la importancia no sólo del certamen sino también de la literatura. «Nunca salieron a la luz tantos sellos editoriales como en el último año, empresas pequeñas que reducen la distancia que separa a Madrid y Barcelona del resto de ciudades españolas. La búsqueda a través internet favorece el comercio del libro», aseguró.

Qué leer y comprar

Como ya es tradicional, los libreros y las editoriales despliegan sus armas para atraer a los lectores durante la Fira. Y estos muestran siempre sus preferencias literarias. Las novelas y los grandes autores siguen siendo los más demandados. Pérez Reverte, Dolores Redondo, Manuel Vicent o Care Santos copan la primera plana de los 'stands'. También los libros de bolsillo, por su precio reducido, y, sobre todo, la literatura infantil y juvenil, muy reclamada en las últimas ediciones. Con 60 expositores en 93 casetas, tres más que en 2016, la cita literaria tiene una agenda de actividades con más de 600 firmas, 150 entrevistas con autores, mesas redondas, debates, 72 espectáculos y un centenar de talleres y propuestas infantiles. Gracias a una programación más feminizada y festiva, aspira a superar los 500.000 visitantes de la edición anterior y los 850.000 euros de facturación.