Las Provincias

Los ministéricos ganan la II Guerra Mundial en Peñíscola

Olivares se decantó por cala del Pebret porque no hay elementos a esconder. Arriba a la derecha, los tres actores pincipales junto a José Manuel Poga. :: Tamara Arranz
Olivares se decantó por cala del Pebret porque no hay elementos a esconder. Arriba a la derecha, los tres actores pincipales junto a José Manuel Poga. :: Tamara Arranz
  • La ficción de TVE rueda el capítulo 'Tiempo de espías', ambientado en la contienda, en la Sierra de Irta

  • Un equipo de 70 personas, encabezado por Aura Garrido, Hugo Silva y Nacho Fresneda, se desplaza dos días al litoral de Castellón para grabar ocho minutos de la serie

«Me encanta esta escena». Confiesa Jorge Dorado, el director del capítulo 'Tiempo de espías', a Javier Olivares, creador junto a su hermano Pablo de la serie 'El Ministerio del Tiempo' ('MdT'). La conversación tiene lugar en las dunas del Pebret, en el parque natural de la Sierra de Irta. Son las 17 horas de una tarde de cielo despejado y acaba de concluir el primer día de rodaje en Peñíscola. Los realizadores están en una cala paradisiaca, casi inaccesible y sin rastro de construcciones. En esta playa no hay una puerta del tiempo, «los agentes del Ministerio han llegado aquí en carro desde Francia», destaca Olivares, para cumplir una misión que evite alterar el resultado de la II Guerra Mundial. El equipo de la ficción de TVE ha necesitado una decena de tráilers para transformar la costa en set de rodaje (vestuario, maquillaje, sala de edición, comedor, etc) durante 48 horas. Es la primera vez que la serie rueda fuera de Madrid los exteriores, «algo que aporta verdad a la narración», según Olivares, y LAS PROVINCIAS asiste a la grabación.

La escena de 'El Ministerio del Tiempo' se sitúa en 1943. Alonso de Entrerríos, Pacino y Amelia Folch viajan a Punta Humbría (Huelva). «Hemos reído y nos hemos llenado de arena. Hemos rodado unos minutos divertidos dentro de un momento dramático», explica el actor Nacho Fresneda, que encarna a De Entrerríos. En la secuencia rodada el pasado jueves, él y Pacino se toman fotos a orillas del mar y juegan al fútbol. El balompie fue introducido en la península por los británicos, concretamente con los ingleses que explotaron las minas onubenses de Rio Tinto. Este hecho histórico, como otros tantos, lo aprovecha magistralmente Olivares para la ficción. «Me dirijo a espectadores inteligentes», sentencia, pero sin elitismo: «El 'MdT' es una serie pop».

España se mantuvo como país neutral en la contienda pero de forma tangencial se vio afectada. La Historia sitúa en la costa onubense la 'operación carne picada' con la que los aliados confundieron a alemanes e italianos sobre los falsos planes de invadir Cerdeña. Los creadores de la ficción de TVE no desvelan la trama del episodio cuyos exteriores se grabaron ayer y el pasado jueves en Peñíscola, que en la pequeña pantalla simula ser Punta Umbría. Aura Garrido se mostró «encantada» de abandonar el polígono industrial de Madrid donde se graba la serie. «Levantarte y ver el amanecer del Mediterráneo da oxígeno», detalla la actriz, que da vida a Amelia Folch. «Se podría trasladar la sede del Ministerio aquí», bromea Hugo Silva, quien ya visitó Peñíscola por el Festival de Cine de Comedia.

En las dunas vírgenes del Pebret se rodó antes secuencias de la serie 'El barco' de Antena 3. Telecinco también se fijó en Peñíscola para grabar 'El chiringuito', aunque fue 'Juego de Tronos' quien revolucionó la localidad. «La Comunitat es el mejor plató de cine del país, pero está desaprovechado», lamenta Fresneda, quien como valenciano critica la mala gestión cultural de gobiernos anteriores que no supieron invertir en teatro y cine. Hablando de dinero, «con el presupuesto de un capítulo de la serie de HBO, 'El Ministerio del tiempo' tiene toda una temporada», tercia Luis Gutiérrez, director de producción de la ficción de TVE. Olivares asiente y añade: «Diez días de rodaje de 'Juego de Tronos' supone un minuto de capítulo, nosotros con 24 horas de grabación tenemos seis o siete minutos en pantalla». La escena de Peñíscola quedará reflejada en «menos de ocho minutos» del segundo capítulo de la tercera temporada, apunta Gutiérrez.

Aún así, Olivares no se queja. Ni del presupuesto de la ficción: «De la cultura de la queja sólo sale mierda». Ni del futuro de la serie: «Cuanto más difícil lo tenemos, más cosas se te ocurren». Insiste: «No hacemos la serie que queremos hacer, pero se parece mucho a lo deseado». Él trabaja con una aspiración: «No quiero fallar a nadie».

En contacto con productoras

El rodaje en Peñíscola ha ido todo «estupendo», matiza Olivares, quien admite que están en la Comunitat por Pilar Pérez Solano, asesora en materia audiovisual del president Ximo Puig. «Ella contactó con nosotros y nos ofreció numerosas localizaciones», apostilla. Pérez Solano, presente en el rodaje junto a José Luis Moreno, responsable del IVAC, considera esencial para reactivar la industria audiovisual valenciana que la región acoja grabaciones de este tipo. «Hemos hablado con las televisiones nacionales y nos hemos ofrecido a las grandes productoras», explica.

En la Sierra de Irta hoy apenas quedará el recuerdo de que los ministéricos ocuparon la cala del Pebret para una misión secreta. Y será mejor así porque Medio Ambiente puso reparos a la autorización de la grabación, pero al final: misión cumplida.