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La hoja de ruta del nuevo Bellas Artes

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El secretario de Estado de Cultura, Fernando Benzo, acompaña a las autoridades valencianas en su visita a las nuevas estancias. :: i. marsilla

  • La adecuación del entorno, la apertura de la biblioteca y la ansiada autonomía jurídica son los retos a los que se enfrenta la pinacoteca

  • El museo concluye las obras de ampliación pero no podrá mostrar sus fondos en las modernas salas hasta 2019

Los representantes políticos del ámbito de la cultura valenciana se vanagloriaban ayer de que por fin se ha puesto el broche final a las obras de ampliación del Museo de Bellas Artes. Más de treinta años después del inicio de los distintos proyectos, la segunda pinacoteca de España estrena el resultado de la quinta fase. Con un coste de 10,8 millones de euros, las tareas de rehabilitación han impulsado desde la construcción de un nuevo acceso por los Jardines de Viveros, a la restauración del edificio claustral y de la estancia conocida como Coloseo -que se ha convertido en la biblioteca-; a la ubicación de nuevos almacenes; la mejora de las instalaciones que ocupará la Academia de Bellas Artes de San Carlos; y la esperada ampliación de la zona expositiva, donde se han creado más salas en las galerías del edificio claustral, en la parte superior de la cúpula y en la primera planta del Patio Vich.

Más estancias para exposiciones que, sin embargo, se quedarán vacías por lo menos hasta 2019. Dos años para elaborar un discurso expositivo en el que es necesario el acuerdo entre el Ministerio de Cultura y la Generalitat. El Museo de Bellas Artes, renovado, una nueva etapa. El futuro es ya presente. Aunque en los próximos meses tendrá que pelear por otros objetivos como la autonomía jurídica, la adecuación de su entorno o la apertura de su biblioteca. Estos son algunos de los puntos de su hoja de ruta:

Sin cuadros hasta 2019

La renovada pinacoteca no podrá exhibir las hasta más de 20.000 obras de arte que conforman sus fondos propios hasta 2019. Una vez finalizadas las obras, es el momento de dotar de contenido al continente resultante de casi 30 años de trabajos. «Próximamente se abordará el proyecto museológico y la museografía de las nuevas zonas destinadas a exposición», rezaba el documento del Ministerio de Cultura. Tal es así que, como confirmó el director de la pinacoteca, José Ignacio Casar Pinazo, toca sentarse a negociar. Después, además, llegarán los plazos administrativos para redactar y licitar el plan museológico. «Como mínimo serán dos años», aseguró el titular del centro. De ahí que, como dijo el secretario de Estado de Cultura, Fernando Benzo, puedan salir a la luz los impresionantes fondos que conserva la pinacoteca. «Ahora, las piezas expuestas son algo más de 600 cuando podrían ser miles», afirmó Benzo.

Un entorno integrado

Los representantes del Ayuntamiento de Valencia se grabaron a fuego ayer el compromiso del secretario de Estado de comenzar las obras de urbanización del entorno del museo «para una total integración con el barrio y los Jardines de Viveros». Los trabajos de ampliación han permitido abrir una entrada hacia los populares jardines valencianos. Por ello, el alcalde de la ciudad, Joan Ribó, aprovechó el acto de ayer, en el que simbólicamente se entregaron las llaves del museo a los responsables de la Generalitat, para reivindicar el impulso de estas obras, que comprenden las calles Flora, Pintor Genaro Lahuerta y la Volta del Rossinyol y el acuerdo de financiar un proyecto que esté hecho en mayo y cuyos trabajos de reforma se liciten este año.

Reabrir la biblioteca

En febrero del año pasado, el Bellas Artes clausuró su biblioteca como consecuencia de las obras. Durante la visita a las nuevas instalaciones se dio a conocer una nueva estancia que albergará ese espacio de documentación e investigación que no ha podido ser utilizada en el último año. Ahora, falta que haya presupuesto para amueblar la nueva biblioteca y que vuelva otra vez a abrir sus puertas. Será el único espacio accesible resultante de la reforma ya que, según Casar Pinazo, no tiene sentido que «se pueda visitar un museo sin obras». No obstante, puede que, a partir de hoy, los gestores del museo permitan el acceso al Patio Vich y al claustro para que el público disfrute de esta nueva imagen..

La tan ansiada autonomía

Diálogo, diálogo y diálogo. En los últimos meses sólo se ha hablado de un pacto para que el museo logre ser independiente jurídicamente. Ayer mismo, siguieron las negociaciones. Pero el asunto es complicado. Tanto que no hay fechas. La intención es crear un consorcio donde estarían representadas la Administración autonómica, la estatal y la Academia, señaló el conseller Vicent Marzà. Una autonomía que permitiría convocar un concurso público para la dirección de la pinacoteca y, como planea Casar Pinazo, que el museo deje de ser gratuito y se pague entrada.