Las Provincias

Cultura apuesta por Brecht para atraer al público

  • Teatre del Poble Valencià destina 220.000 euros al musical 'Happy End', que se estrena mañana en el teatro Principal

valencia. El musical 'Happy end', de Bertolt Brecht y Dorothy Lane, es como «saltar desde una altura de 250 metros con los pies atados». Así lo resumió ayer Salva Bolta, director escénico de la pieza. La obra, la primera gran producción del nuevo sello Teatre del Poble Valencià (TPV), se estrena mañana en el Principal, donde permanecerá hasta el 25 de diciembre. El musical en valenciano no es un salto al vacío. «Hay riesgo pero la calidad hace de red» añadió Abel Guarinos. El director del Institut Valencià de Cultura (IVC) explicó que el teatro público es el que debe asumir los retos artísticos. La sensación de vértigo está acentuada porque «en el teatro público valenciano no se ha arriesgado como se debe. Se ha perdido una generación de espectadores y ahora es como estar en la casilla de salida», agregó Bolta, quien exigió al conseller Vicent Marzà, presente en la rueda de prensa, «además de planes estratégicos y buena voluntad, soluciones para salvar a un paciente (en referencia al sector de las artes escénicas) que está en urgencias y se puede morir».

'Happy End', cuya dirección musical recae en Jesús Salvador 'Chapi', tiene un presupuesto de 220.000 euros, la mitad la abona la Diputación de Valencia y la otra mitad Cultura. «Es barata si la comparamos con otras macroproducciones. No es un coste excesivo, sino razonable», matizó Guarinos. La pieza está por debajo del coste de las producciones de su tamaño, matizó Bolta, que rondan los 350.000 euros, pero en 'Happy End' se han empleado «restos de naufragios», es decir, se han empleado escenografías de espectáculos anteriores. 'Happy End', con música de Kurt Weill, girará en enero por Alicante (14 y 15), Castellón (21 y 22) y Palma (28 y 29). La obra, que critica el poder del capitalismo, es «una puesta de largo de la escena valenciana». ¿Qué pretende 'Happy End'? «Morder el cerebro», según Bolta. «Que el público acuda al teatro», en palabras de Marzà.