Las Provincias

El artista que no entendía el mundo

Las 'jaulas' de Pepe Espaliú están instaladas en la muestra. :: j. signes
Las 'jaulas' de Pepe Espaliú están instaladas en la muestra. :: j. signes
  • La muestra presenta hasta 75 creaciones que ahondan en el compromiso vital de un autor enfermo de sida que falleció con 38 años

  • El IVAM exhibe las obras más poéticas y reivindicativas de Pepe Espaliú

«Algunos creen que el arte es una forma de entender el mundo. En mi caso, siempre fue la manera de no entenderlo, de no oírlo». El artista Pepe Espaliú (Córdoba, 1955-1993) nunca encajó. No entraba en los cánones ni en los convencionalismos. Siempre se cuestionó su propia identidad. Incluso, sus creaciones, tampoco llegaron a encajar en los circuitos artísticos. La prematura muerte del autor, enfermo de sida, a los 38 años también limitó su trascendencia artística.

Ahora, el IVAM rescata su figura en la muestra 'Círculo íntimo. El mundo de Pepe Espaliú', un recorrido por algunas de sus creaciones, cedidas por distintas instituciones como el Reina Sofía, la Fundación La Caixa, el Centro Andaluz Contemporáneo de Sevilla y de coleccionistas particulares, que navegan entre lo reivindicativo y político y lo poético. «Sin embargo, no es una obra panfletaria», aseguró ayer el director del museo, José Miguel G. Cortés.

La exposición, en la que se presentan más de 75 obras entre dibujos, instalaciones, audiovisuales y esculturas, recurre al círculo como elemento de regeneración y de despojamiento de lo accesorio. La exhibición se divide en cuatro apartados. Aunque como aperitivo, el visitante puede acceder a una antesala en la que algunas piezas de artistas como Joan Brossa, Cristino de Vera, Gina Pane o Robert Mapplethorpe se erigen como complemento a ese imaginario tan particular como fue el de Espaliú y pone de relieve algunos nexos comunes en temas como la muerte, el sexo o el arte terapéutico.

Después, la primera sala recopila los rostros, óvalos, objetos de cuero y caparazones de tortuga que obsesionaron al artista. En ellas, se habla de ausencia, de protección frente a ese mundo que Espaliú no entendía y del nunca se sintió parte.

Un vídeo da la bienvenida en la segunda para de la muestra. En él se proyecta una acción que el artista realizó durante varios días para construirse «un nido». Subido a un árbol, iba desprendiéndose poco a poco de su ropa hasta quedarse desnudo.

La siguiente parada recoge lo que se llama el 'Proyecto Carruaje'. Espaliú, tras conocer que estaba enfermo, sintió la necesidad de reflexionar sobre el tratamiento social a las personas que habían contraído el sida. De ahí, su obsesión por utilizar esos carruajes que solían ser usados por los nobles -y no relacionarse con el resto de plebeyos- como ataúdes negros y cerrados. Además, se puede ver en este apartado un vídeo de 1992 que Espaliú realizó en San Sebastián en el que varias personas cargaban con él, descalzo, para que se desplazara sin tocar la tierra.

El punto y final al recorrido lo ponen una esculturas de jaulas, a medio camino entre la represión y la libertad, que son parte indisoluble dl círculo poético de Espaliú y que en el IVAM encuentra su cuadratura.