Las Provincias

«El teatro mejora la sociedad»

Lola Blasco, durante la entrevista. :: lp
Lola Blasco, durante la entrevista. :: lp
  • La autora valenciana asegura que tiene ofertas del extranjero por el texto ganador del Premio Nacional de Literatura Dramática 2016

  • Lola Blasco critica el miedo a programar dramaturgias no convencionales

valencia. «No puedo vivir del teatro en Alicante. No hay suficiente tejido cultural». Lo dice la dramaturga Lola Blasco (Alicante, 1983), último Premio Nacional de Literatura Dramática por 'Siglo mío, bestia mía'. Ella tiene residencia en Madrid, aunque su familia vive en Alicante. La lucha cotidiana de Lola Blasco es múltiple. La autora no sólo pugna por poder vivir de las artes escénicas, sino también por derrumbar el «miedo al teatro no convencional» y por derrotar el machismo. ¿Su arma? Defender con valentía, sin complejos y sin prejuicios sus piezas teatrales que, según sus palabras, enmarca en el género «fábula política».

Un ejemplo del trabajo de Blasco se puede ver en 'La armonía del silencio', que se representa en el Rialto hasta mañana. Es la primera pieza del Teatre del Poble Valencià, sello con el que el Institut Valencià de Cultura (IVC) pretende impulsar la producción propia. La obra se estrenó el pasado 4 de noviembre en el Teatre Arniches de Alicante, a donde volverá el 10 y 11 de diciembre, y en enero viajará a Castellón. El IVC está en conversaciones para representar la obra fuera de la Comunitat, al parecer, en Madrid, pero aún no hay nada cerrado. Blasco quiere que 'La armonía del silencio' «llegue a cuantas más personas, mejor». «Cuando me pongo a escribir no pienso en cuántas entradas se van a vender con mi texto. Me paralizaría», explica la autora, quien se esfuerza en «conectar con generaciones más jóvenes» incluyendo en las producciones componentes audiovisuales, como videomapping, y música electrónica.

Blasco se siente «más respaldada» si su obra está producida por el teatro público, como 'La armonía del silencio'. Encuentra diferencias entre lo público y lo privado: el primero «aporta un valor cultural» y se compromete con las tablas como un espacio «de reflexión», más allá del interés comercial. «Creo en el teatro como instrumento de mejora de la sociedad y con el que ejercer la ciudadanía», apunta Blasco.

Blasco no sólo tiene ideas que merecen ser distinguidas con el Premio Nacional, sino que tiene ambición. «Aspiro a contar grandes historias en grandes teatros, pero es difícil. Yo quiero estrenar en el Principal de Valencia, claro que sí», destacó. 'Siglo mío, bestia mía', de momento, no ha despertado el interés de los teatros públicos del país, tampoco los de la Comunitat, pero sí ha generado interés fuera de España: «El proyecto ha sido preseleccionado para festivales extranjeros».

A Blasco le parece «mal» que 'Siglo mío, bestia mía' sea merecedor del Premio Nacional de Literatura Dramática y no se represente en el país. «Hay miedo a programar teatro no convencional», argumenta. Añade: «Los programadores se rigen por modas, por quién avala el espectáculo, etcétera». En este punto, Blasco recuerda que se realizó un lectura dramatizada del texto galardonado en junio de 2015 en el teatro Arniches de Alicante: «Acudió poco público, más allá de mi familia y el dramaturgo Paco Sanguino».

La autora presentó 'Siglo mío, bestia mía' a más de una decena de teatros. No surtió efecto: «Ojalá la obra se produzca más adelante». Aún así, la dramatugra no se apea de su línea de trabajo transgresora: «No puedo escribir como lo hacen quienes tienen 20 años más que yo». En este punto, se alza defensora de la idea de teatro de continuidad acuñada por Ortega y Gasset. «El teatro de hace 30 o 60 años debe existir con el que está por venir», matiza.

A Blasco ser mujer no le allana el camino: «Me he encontrado con todos los obstáculos, desde que en un foro profesional me presenten como madre y guapa, más allá de mi currículum». Las dramaturgas, a su juicio, quedan relegadas a salas pequeñas y exhibiciones de corta duración. Es tajante: «No se apuesta por nosotras. Queda muchísimo por hacer». Ella tiene varios frentes abiertos: vivir de su profesión, defender el teatro poco convencional y tumbar el machismo.