Las Provincias

Valencia espera los tapices del Patriarca

Los técnicos envuelven uno de los tapices con minucioso trabajo para trasladarlos a Madrid en 2013. :: irene marsilla
Los técnicos envuelven uno de los tapices con minucioso trabajo para trasladarlos a Madrid en 2013. :: irene marsilla
  • El Real Colegio exhibirá el 1 de diciembre cuatro de los seis telares restaurados

  • Las otras dos piezas seguirán en la fábrica de Madrid para terminar de ser rehabilitadas antes de regresar a la ciudad

Primero se dijo que llegarían en junio. Después, que sería en octubre. Se habló de exhibirlos todos. Más tarde, de sólo cuatro. También se estudió la posibilidad de que se exhibieran en una institución de la ciudad. Además, podían haberse acompañado de otras piezas similares pertenecientes a otra entidad. El regreso a la ciudad de los tapices Real Colegio del Corpus Christi de Valencia, conocido como el Colegio del Patriarca San Juan de Ribera, cuya restauración ha financiado la Fundación Iberdrola, estaba plagado de interrogantes.

Sin embargo, y según fuentes consultadas por LAS PROVINCIAS, ya se está organizado todo para que estas joyas flamencas del siglo XVI lleguen a la capital del Turia y puedan admirarse en todo su esplendor. Será el próximo 1 de diciembre cuando, por fin, los telares vuelvan a instalarse en su lugar de origen, un espacio del que sólo salieron para ser rehabilitados en la Real Fábrica de Tapices de Madrid.

No obstante, de las seis obras que se marcharon a la capital de España para ser rehabilitas por las manos expertas de los técnicos de esta entidad, sólo cuatro volverán a Valencia. Concretamente, se podrán ver 'La Gracia pública de los honores', 'El pago del denario', 'La ira y la pereza' y 'La contratación de los jornaleros'. Las otras dos, 'Exhortación a las virtudes' y 'La gula y la lujuria' seguirán allí para que finalicen los trabajos de restauración.

En un primer momento, se esperaba que el quinto también hubiera podido regresar. Los restauradores han trabajado a contrarreloj para que pudiera estar finalizado cuanto antes. El sexto, sin embargo, tardará más tiempo en aterrizar en Valencia. No hay que olvidar que estas dos piezas flamencas marcharon a Madrid más de un año después de que lo hicieran las primeras. Pese a ello, hace unos meses se conocía que en una ya se estaban acometiendo las tareas de limpieza y restauración, muy costosas y que requieren de un cuidado proceso. De ahí que no se hayan cumplido las previsiones que manejaba la Fundación Iberdrola.

Lo cierto es que, cuando en julio de 2013, los técnicos descolgaron las obras y las llevaron a la capital de España, se tenía previsto que en 2015 estuvieran finalizadas las tareas de restauración. Ha sido todo más complicado de lo que se esperaba, por lo que los tiempos no se han cumplido. Fue en el mes de julio de 2014 cuando los dos últimos tapices flamencos emprendieron el viaje para ser restaurados en Madrid. «Por problemas de espacio en las instalaciones de la Real Fábrica no se pudieron llevar los seis a la vez. Allí se trabaja ahora con cuatro, dos de los cuales están en la última fase», afirmaba en su momento el restaurador Antonio Sama.

Un proceso hilo a hilo

El humo de las velas, la suciedad y más de cuatro siglos en los que el paso del tiempo y la mano del hombre habían convertido a los majestuosos tapices del Patriarca en telas oscuras, sin brillo y muy deterioradas. Fue lo que se encontraron los técnicos que hace unos años llegaron a Valencia para transportarlos murales a Madrid.

Ataviados con guantes blancos, enrollaron son sumo cuidado las piezas para trasladarlas a la fábrica. Desde ese momento, los operarios han trabajado con esmero para restaurarlas. Las tareas de limpieza y rehabilitación se han realizado hilo a hilo. La acción del lavado de los tapices se ha desarrollado en una enorme cubeta creada en exclusiva por una empresa murciana. Su tamaño permite que los expertos, tumbados, hayan podido intervenir con una esponja en la limpieza de cada uno de ellos. Agua desmineralizada y 'saponina', un jabón natural, han sido los elementos utilizados para tal proceso. Después, ha sido el turno del secado. Han succionado manualmente para eliminar todos los restos de agua y los han dejado secar sobre una batea.