Las Provincias

Silvia Lerín: «No va a frenarme si mi obra interesa o no a los museos»

La artista valenciana Silvia Lerín, en la galería Shiras de Valencia. :: irene marsilla
La artista valenciana Silvia Lerín, en la galería Shiras de Valencia. :: irene marsilla
  • La pintora valenciana Silvia Lerín, que acaba de inaugurar exposición en la galería Shiras, asegura que centra sus esfuerzos en «sacar la mejor pieza»

La artista valenciana Silvia Lerín ha vuelto a casa. Lo ha hecho tras afincarse en Londres, donde lleva varios años después de recibir una importante beca artística. Con una técnica más depurada, una evolución en su obra y las ideas más claras, la pintora acaba de inaugurar la muestra 'Inspired by an english garden' en la galería Shiras de la ciudad.

¿Se puede decir que esta exposición es su regreso a su tierra tras un exilio voluntario?

Exacto. Recibí la beca Pollock-Krasner Foundation Grant de Nueva York y me fui a Londres. Me establecí allí pensando que iba a ser sólo ese año. Pero empezaron a sucederme cosas buenas y surgieron muchas oportunidades de exponer mi obra. Londres es una ciudad buenísima para el arte. Puedes ver exposiciones todos los días.

Imagino que la beca supuso un empuje para su profesión en un momento en el que el arte no atravesaba un buen momento.

Fue un acicate increíble que también me sirvió para inspeccionar el panorama artístico internacional pensando en mi futuro profesional. Fue un momento en el que coincidía con que mi obra estaba cambiando. Los cambios son riesgos, pero era algo que m ilusionaba.

¿La exposición que acaba de presentar y que se verá hasta el 26 de noviembre exhibe esa evolución creativa? ¿Hay más responsabilidad por el hecho de mostrar a una nueva Silvia Lerín en Valencia

Sí, porque se junta la sensación de que es algo nuevo que presento en mi tierra, que no se ha visto y de lo que tenía unas ganas tremendas de enseñar. Mucha gente tiene obra mía pero en esta muestra ha sido un desafío constante. Londres es una ciudad en la que hay mucha competitividad, que te obliga a dar lo máximo como artista. Y eso es bueno porque te empuja a sacar lo mejor de ti, a esforzarte día a día. Mi obra empezó con un proyecto en el metro, derivó en otra serie, a camino entre lo pictórico y lo escultórico y, tras un encargo, empecé a descubrir las posibilidades de la naturaleza. Eso es lo que se puede ver en Valencia. Lo natural es un elemento inspirador para mí. Las flores y los jardines son una excusa para seguir investigando en las texturas, las telas, las tonalidades... Cualquiera que vaya a ver la exposición que no espere unas referencias claras a lo que es una flor, porque mi forma de pintar es muy personal y abstracta.

¿Le gusta o le molesta la etiqueta de artista emergente?

Siempre he pensado que ese término lo utiliza el mercado a través de una visión basada solamente en la edad del artista. Después te das cuenta que en la creación no hay edad. Lo de emergente o no depende de cómo enfoques tu obra, de cómo arriesgues y busques una novedad. Un pintor de 80 años puede ser emergente y ofrecer una obra potente. Puede estar ahí, intentar transmitir algo nuevo, una nueva aportación. Y puedes toparte con un artista de 25 años que no lo sea.

¿Siente que su obra, o la de artistas de su generación, está bien representada en las pinacotecas valencianas?

Lo cierto es que si mis obras interesan o no a los museos, no va frenarme. Yo voy a seguir indagando en mi estudio, intentando sacar la mejor pieza que pueda. El tema de la creación es difícil y no voy a hacer ningún esfuerzo extra en exponer en ellos. Nunca lo he buscado. Uno tiene que enfocar su trabajo en lo que considera importante aunque siempre es agradable que te apoyen en este sentido. Lo importante es la felicidad.

¿Su estancia en Londres le ha cambiado la visión sobre el panorama artístico valenciano?

Desde allí te das cuenta que Valencia se mueve a unos niveles pensando en pequeño, pese a que aquí hay una creatividad y un potencial enorme, no sólo en el arte, sino en la música, la imagen... También tenemos muy buenos pintores. Pero ese sentimiento te da pena porque al pensar en cosas pequeñas, sin ambición, no deja ni a los políticos ni a la gente proyectar la idea de que Valencia es una tierra muy creativa.