Las Provincias

Félix G. Modroño: «Valencia y Venecia son dos personajes más en mi novela»

El autor
El autor / J. MONZÓ
  • El autor utiliza el thriller histórico para «ir más allá» y reivindicar el papel de la mujer en la historia con el personaje de Elena Cornaro

No hay mal que por bien no venga. Fue un accidente y su correspondiente reposo lo que trajo a luz la primera novela de Félix G. Modroño. A partir de ese momento dio rienda suelta a su pasión por la literatura y a día de hoy acumula miles de lectores. Aprovechando su momento de esplendor quiere recuperar con su última novela a uno de sus personajes fetiche, Fernando de Zuñiga, con quien se embarcará en una aventura que comienza con el robo del santo cáliz en Valencia y se desarrolla entre los canales de Venecia. Esclavitud, desaparición de reliquias religiosas, asesinatos. Un sinfín de sucesos bajo la superstición que acecha al hundimiento de Venecia.

Ocho años después vuelve a protagonizar su obra el doctor Fernando de Zúñiga con sus aventuras, ¿comienza una nueva saga?

Es el protagonista de mis dos primeras novelas y he querido aprovechar que ahora tengo más lectores que cuando empecé para reivindicar mi alter ego. En ese sentido es mi personaje favorito y con el que me siento más identificado. Ha llegado un momento que ya no sé si yo influyo en Zuñiga o Zuñiga lo hace en mí. Ambos hemos madurado emocionalmente, como se puede comprobar en la obra, pero su esencia perdura y perdurará porque volveré a escribir de Zuñiga, quizás en mi próxima novela no, pero en la siguiente seguro.

Todo comienza en Valencia a finales del siglo XVII. Habla con detalle de la región, del 'cap i casal', de la Virgen de los Desamparados, de los mercados e incluso de la paella cuando aún no tenía nombre, ¿de dónde nace el interés y el conocimiento por la ciudad?

Tenía claro que quería que comenzase allí. He estado muchas veces en la ciudad, la controlo muy bien y sobre todo me he documentado un montón con libros de escritores valencianos como los de Vicente Graullera sobre la esclavitud. Además he hablado con historiadores valencianos y me he leído seis o siete libros sobre su historia. Soy muy estricto en la documentación, pero no para alardear de conocimientos sino para ambientar. Me gusta que el lector cuando realmente lea la novela se encuentre en la ciudad. Valencia y Venecia son dos verdaderos personajes y eso es una de las cosas que más caracteriza a mis novelas.

La fusión entre lo histórico y la trama de misterio y el thriller, también viene siendo un sello habitual.

En apariencia puede parecer un thriller histórico pero realmente no lo es. Digamos que la historia criminal es una excusa para hablar de todo lo que me interesa, como por ejemplo: reivindicar el papel de la mujer con el personaje de Elena Cornaro, la primera mujer reconocida con un doctorado universitario en todo el mundo; por otro lado, descubrir cómo nos veían los extranjeros a los españoles en aquella época; y dejar constancia de que en España se vivió una etapa de mucho esclavitud, sobre todo en Valencia.

Dice en el libro: «aunque los españoles tienen ingenio, capacidad y medios suficientes para restaurar su país, no lograrán hacerlo; y aunque enteramente capaces de salvar su Estado, no lo salvarán; porque les falta voluntad de hacerlo». Sitúa la frase en 1684 y en la actualidad hemos estado sin gobierno muchos meses, ¿cree que ha pasado el tiempo pero seguimos igual?

Esa cita es genial, no ha cambiado nada desde 1684, y en el extranjero nos retratan. La preocupación un poco de los españoles entonces era la corrupción política, comer y los moros y no ha camba tanto. Tenemos un problema de identidad que difícilmente va a ser salvable sino acometemos una reforma cultural y educacional brutal.

Como contrapunto, describe la Venecia del desenfreno. ¿Es un buen recurso literario utilizar a esta ciudad como protagonista de una novela de cualquier tipo?

Yo creo que Venecia es como la ciudad de todos. Hayas estado o no, la conoces y sueñas idílicamente con mil historias que podrían suceder allí. Yo me centro en la época de los carnaval que duraban meses. Todo el mundo iba con la máscara para igualar clases sociales y aprovechar el anonimato para hacer el amor. Con sus aventuras amorosas eran felices y así lo narro. Pero yo que he estado en la actualidad durante esas fechas, los bailes y la esencia no es la de antiguamente. El público disfrutará leyendo la vida que allí se vivía y la cantidad de intelectuales y artistas que se juntaban.