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Un momento de la representación del musical 'Mamma mia' . ::
Un momento de la representación del musical 'Mamma mia' . :: / LP
  • El espectáculo basado en las canciones de Abba es de grandiosa ejecución

  • El montaje destaca por sus muy logradas coreografías y por la dicharachera pareja de amigas de la protagonista interpretada por Nina

valencia. Hace una década que aterrizó en el teatro Principal el exitoso musical 'Mamma mia!' inspirado en las canciones de Abba, el grupo pop sueco. Ha vuelto ahora también de la mano de la productora Stage, con la misma protagonista, Nina, un elenco renovado, salvo Nando González, y con la vitola de ser el más representado en España detrás de 'El Rey León'. Los musicales tienen un público amplio y fiel, capaz de irse a Madrid a ver cualquier obra. Afortunadamente, cada día llegan más a Valencia. Otra cuestión es el eterno debate sobre la idoneidad de que se programen en un teatro público.

'Mamma mia!' está construido según las canciones de Abba. El público de cualquier generación las reconoce y se identifica con ellas. No es que la historia sea poco relevante sino que el argumento queda preso de la música hasta ser casi el pretexto de un ritual colectivo que une los sentimientos individuales al escuchar los temas conocidos.

La historia de la joven Sophie -bien interpretada por Clara Altarriba con su dulce voz- invitando a sus tres posibles padres a su boda con Sky (Carlos Solano), y enfrentada a una madre arisca y enojada, Donna (Nina), ofrece al público lo que busca: complicidad, historias sentimentales, toques de comicidad, personajes desenfadados, gags picantes e insinuaciones sexuales, contención del drama para evitar lo trágico, escenas de vodevil, victoria de los sentimientos y la bondad, ligereza de ideas, sencillez argumental, más música que texto y canciones pegadizas y conocidas. Incluso las incongruencias textuales y los anacronismos agradan: la acción se sucede en una isla griega pero los personajes manifiestan ser valencianos, gaditanos o catalanes. Sin embargo, 'Mama mia!' posee un mensaje peculiar con respecto a otros musicales por su proclama de la libertad como necesidad vital, sobre todo femenina, transgrediendo incluso el concepto familiar tradicional.

El montaje destaca por su ejecución. Las muy logradas coreografías siguen el modelo juvenil desenfadado de 'Grease', y no la sofisticación de Lloyd-Webber o la uniformidad de Bob Fosse. La tramoya ágil y la escenografía colorista apoyada en el ingenioso trabajo de iluminación de Pia Virolainen, ayudan a la inmersión total en el ambiente.

De lo más destacable de esta reposición, y es la mayor diferencia con respecto a la anterior, es la dicharachera pareja de amigas de Donna: Eva Diago, veterana de amplio recorrido en el musical ('Los miserables' o 'El hombre de la Mancha', entre otras), como Rosie, y Olga Hueso, la devoradora de hombres Tanya. Se comen la escena con un alto nivel cómico, desenvoltura y buenas voces. Su dueto «Chiquitita», con toques flamencos, rematado por Nina, y los dos números de «Dancing Queen», son de los mejores momentos de la obra.

Aunque el público se entrega a Nina desde su aparición, me quedo con la del 'Cabaret' que vimos en el Principal en 1992 con dirección de Jerôme Savary. Sus registros vocales se ajustaban mejor que a temas como «Mamma mia», aunque luce toda su potencia y su altura en «Va todo al ganador». Entre el resto del elenco, muy teatral la interpretación de Nando González, y destacable por su sobriedad Albert Muntanyola. Los músicos dirigidos por Xavier Torras, perfectos.

El público sale encantado. 'Mamma mia!' es teatro musical de grandiosa arquitectura y ejecución, destinado a gozar de una buena noche con una historia desenfadada que libera de lo cotidiano. Bonita y bien hecha. 'Super-troupers'.