Las Provincias

Las claves del éxito de los 100 años del Olympia

Las claves  del éxito de  los 100 años del Olympia
  • El 10 de noviembre de 1915 se inauguró el escenario de la calle San Vicente. Los actos del centenario concluyen con una exposición en La Nau y una gala

  • La longevidad del teatro valenciano radica en haberse convertido en aliado de los profesionales de la Comunitat y refugio cultural para el público

El teatro, hasta que no se demuestre lo contrario, es un arte a prueba de crisis, austeridad, precariedad, ataques políticos, censuras... En algunos casos la persistencia del negocio teatral resulta a veces heroica. Si los escenarios, en manos privadas, no desaparecen ante las infidelidades del público, por abandono institucional o por estrangulamiento económico es porque los profesionales que sustentan las empresas culturales no desfallecen ni en las condiciones más adversas. La extraordinaria longevidad del Olympia, que alcanza la próxima semana la recta final de la celebración de su centenario, es el mejor ejemplo de resistencia de un teatro privado. La sala, que ahora explotan los empresarios María Ángeles y Enrique Fayos Bonell, no sólo ha sabido comulgar con el devenir de los tiempos sino que se ha convertido en referente cultural de la ciudad y de la sociedad valenciana. En sus 100 años de vida el Olympia ha sido testigo de guerras, catástrofes naturales (la riada de 1957), gobiernos de todo signo y crisis económicas. Ha resistido a todo. La supervivencia es más épica que milagrosa. No hay intervención divina ni casualidades inexplicables en el devenir del teatro valenciano que, a diferencia de otros escenarios centenarios de la ciudad, está en manos privadas desde su origen.

El escenario de la calle San Vicente afronta la recta final de su centenario con una exposición en La Nau, que se inaugurará el día 11, y una gala homenaje al mundo del teatro, que se celebrará el 14 de noviembre.

Origen: EL NACIMIENTO DE UN ICONO CULTURAL

El Olympia abre sus puertas el 10 de noviembre de 1915 con la ópera 'El barbero de Sevilla'. Los primeros espectáculos desvelan una de las marcas de la casa: la búsqueda de la calidad artística. Una ambición que no caerá en el provincianismo ni descuidará el talento próximo y que pasa por combinar lo local con lo universal, una visión vigente en la actualidad. De ahí que la función inaugural recayera en la compañía italiana Ercole Casali dirigida por el barítono Stracciari y 'Tosca', al día siguiente, la protagonizara la soprano valenciana María Llácer.

El público ensalza la obra del arquitecto Vicente Rodríguez Martín, desde el desnivel de la platea, el innovador sistema de iluminación, el moderno bar instalado en el sótano y los elegantes frisos y pinturas del amplio vestíbulo, donde se instalaron vitrinas expositoras de productos comerciales. Otro de los adelantos fue la cabina de proyección de cine. El Olympia nació con visión de futuro, con la pretensión de ser un instrumento del ocio moderno.

Negocio empresarial: GESTORES CON OLFATO Y ALTURA DE MIRAS

Francisco Martí y Vicente Such, los primeros en explotar el teatro, lograron convertirlo en un sitio de moda entre la burguesía valenciana. La actuación de la compañía de María Guerrero, los conciertos de Arturo Rubinstein, la dramaturgia de Jacinto Benavente o Carlos Arniches y los espectáculos de Enrique Rambal logran el eco social. En esa época el gobernador civil de la ciudad, Salvador Muñoz, sufrió un atentado a la salida de una representación teatral en 1921.

En la década de los 20, el cine empieza a ganar la batalla en el Olympia: es más rentable y con un público más amplio y heterogéneo. En 1924 se transforma en sala cinematográfica y el distribuidor Ángel Pérez del Val toma las riendas del negocio. Fue el primer cine valenciano que proyectó una película sonora (el 5 de febrero de 1930 se exhibió 'El arca de Noé'). En 1951 Pérez del Val dejó de ser el empresario del Olympia. La firma madrileña Callao Espectáculo tomó el relevo. Enrique Fayos Higón, padre de los actuales gestores, se incorporó en 1953, pero no fue hasta 1964 cuando se hizo con el 100% del negocio. Pero el cine, pese al éxito de público como con 'Atrapa a un ladrón' o 'Los diez mandamientos', comenzó perder fuelle como negocio hacia los 80. En 1983 deja de funcionar como sala de exhibición. Fayos no cerró el espacio. En 1984 empezó a funcionar como teatro.

Oferta cultural: TABLAS PARA TALENTO VALENCIANO Y UNIVERSAL

'La chica del asiento de atrás', con Arturo Fernández, fue la obra para inaugurar la etapa teatral. El Olympia ha sido un aliado para la profesión artística valenciana no sólo en teatro (Albena, por ejemplo, celebró la función 500 de 'Besos'), sino también en cine. El Olympia exhibió películas de la incipiente industria cinematográfica valenciana y congregó, al poco de estallar la Guerra Civil, al 'star system' del cine español en Valencia con motivo de la celebración de la función número 100 de la película 'Morena Clara', producida por la valenciana Cifesa.

Es difícil que los actuales gestores destaquen espectáculos y actuaciones porque por las tablas de la calle San Vicente han pasado los mejores: Tricicle, ahora en cartel, no falla desde 1987, TVE produjo y grabó por primera vez la zarzuela 'La corte del faraón' en 1994, los monólogos de Rubianes hicieron historia, todo el clan Larrañaga ha pasado por el escenario...

El teatro se ha ido adecuando no sólo a la industria del espectáculo sino al consumo cultural y a los gustos de la propia sociedad. En un siglo el escenario de la calle San Vicente, que es el buque insignia de la empresa Olympia Metropolitana, se ha convertido en refugio cultural de los valencianos.