Las Provincias

Un polvorín dentro del Palau de la Música

Yaron Traub, Glòria Tello, Vicent Ros y Manuel Muñoz, durante la presentación de la temporada. :: damián torres
Yaron Traub, Glòria Tello, Vicent Ros y Manuel Muñoz, durante la presentación de la temporada. :: damián torres
  • El coliseo envía cartas a las agencias de los artistas para reivindicar el poder de Vicent Ros ante las funciones del subdirector

  • Una plantilla soliviantada por la auditoría y roces en la cúpula directiva marcan el arranque de temporada

Un polvorín. Debajo del Palau de la Música se halla fuego latente. Por primera vez el coliseo cuenta con un director musical, Vicent Ros, elegido por concurso público, pero ni aún así se respira paz. Más bien, al contrario. El relevo en el organigrama del auditorio no ha traído, de momento, buen ambiente. Glòria Tello sustituye como presidenta del Palau a Mayrén Beneyto, que recurrió a Ramón Almazán, como subdirector musical, y Alfredo Pascual, como responsable de gestión. Ambos cargos están ocupados en la actualidad por Manuel Muñoz y José Manuel García. Este ciclo del Palau de la Música suma un nuevo alto cargo directivo más, es decir, donde antes no había director ahora está Vicent Ros, quien con el proyecto 'Palau obert' se impuso al resto de sus competidores (incluido el actual subdirector) en la convocatoria pública.

Justamente en los cargos vinculados con la gestión artística es donde han surgido los roces. Muñoz fue elegido para realizar la transición pero y tras la elección de Ros continúa en el puesto. El auditorio es un ente que depende del Ayuntamiento de Valencia, que otorga cierta autonomía pero la corporación sigue tomando decisiones en el funcionamiento corriente del coliseo. La continuidad de Muñoz es una de ellas.

El actual subdirector continúa manteniendo relaciones con las agencias de contratación, los músicos y los medios de comunicación. Una vinculación que, en ocasiones, compete a las tareas del director. Esta situación ha obligado al Palau de la Música a llamar la atención a Muñoz, pero no sólo eso. El coliseo ha remitido a las agencias de los artistas una carta en nombre de la dirección en la que se reivindica el papel de Ros. Según el Palau de la Música, «se trata de una carta de presentación». Una misiva que no coincide en el tiempo con el nombramiento de Ros, que se hizo efectivo en julio. La carta se envía tras los roces en la cúpula y con la actual temporada ya en marcha. La versión oficial del auditorio: «El documento sirve para presentar al director».

El subdirector musical no suele hacer acto de presencia en las ruedas de prensa. Manuel Muñoz se ausentó en la presentación de la auditoría y tampoco apareció en la primera rueda de prensa de Vicent Ros. El mensaje que se quiere mandar es claro: Vicent Ros es el que está al mando de la programación artística y si ha de hacer cambios en la temporada planeada por Muñoz los hará.

Transparencia a medias

Los nuevos gestores, tanto en el Ayuntamiento como en el coliseo, han traído una transparencia que se ejecuta a medias. Vicent Ros no ha hecho público su proyecto, como si lo han difundido otros responsables culturales elegidos por convocatoria pública como José Miguel G. Cortés al frente del IVAM o Abel Guarinos como director del Institut Valencià de Cultura. Pese al portal municipal de Transparencia y la web del Palau, el documento no está colgado. Ros, según dijo en una rueda de prensa, teme que se copie su proyecto.

Sí ha sido más transparente la concejal Glòria Tello al hacer públicos los datos de la auditoría interna que revela la necesidad de reordenar y reestructurar la plantilla tras detectar este diagnóstico diversas «deficiencias» en el auditorio, como «departamentos sobredimensionados» y «algunos puestos carentes de contenido». Con las conclusiones en la mano, Tello anunció a los medios de comunicación que «probablemente mucha gente cambiará de departamento para poder hacer su labor» y no descartó despidos.

La auditoria interna, a la que no se sometió la Orquesta de Valencia, ha soliviantado a los trabajadores del auditorio. El primero en alzar la voz fue el Comité de Empresa del coliseo, que ve «numerosos errores» en la auditoría y pide su retirada ante los numerosos errores detectados en el estudio de esta administración pública», según un comunicado remitido recientemente.

El principal problema que presenta el informe, según fuentes sindicales consultadas por Europa Press, es que no está hecho desde el punto de vista de una administración pública, sino de una empresa privada. Asimismo, advierten que se puede incurrir en contradicción con la Ley de Protección de Datos al incluir algunos nombres concretos.

Y mientras el presente estalla bajo el Palau de la Música, el futuro sigue sin despejarse. Así, la Orquesta de Valencia tiene como reto reforzarse, más allá de la bolsa de trabajo prevista por el Ayuntamiento de Valencia, y el futuro de Yaron Traub, el maestro titular de la OV, continúa sin aclararse. Las quinielas para sustituirlo, aunque aún no ha vencido su mandato, ya ocupan la rumorología.

Al margen de la gestión interna de la Palau de la Música se desarrolla la programación artística, que este año traerá a artistas internacionales como el esperado y atípico organista Cameron Carpenter, el 15 de noviembre; el mítico Daniel Barenboim, en dos conciertos, 15 y 16 de febrero; y Grigori Sokolov el 18 de febrero, además de orquestas extranjeras la London Philharmonic, con Vladimir Jurowski el 11 de diciembre; la Sinfónica del Teatro Mariinski de San Petersburgo, el 21 de enero, con Valery Gergiev y la Filarmónica de San Petersburgo con Yuri Temirkanov, el 21 de mayo.