Las Provincias

Javier Garcerá vuelve a exponer en Valencia con un juego de los sentidos

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La exposición de Javier Garcerá, en el Centre del Carme. / DAMÁN TORRES

  • El artista muestra sus cuadros en la ciudad casi 20 años después en el Centro del Carmen

El artista Javier Garcerá inaugura en el Centre del Carme de Valencia la exposición 'Que no cabe en la cabeza', un proyecto que supone su regreso la panorama expositivo de la ciudad de Valencia tras casi dos décadas y donde propone al espectador un juego de experimentación de los sentidos.

El director del Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana, José Luis Pérez Pont, acompañado por el propio artista y el comisario de la muestra, Juan Bautista Peiró, ha presentado este viernes la selección.

'Que no cabe en la cabeza' es el juego de palabras con el que Garcerá vuelve a Valencia para presentar al público una trayectoria artística y vital que le ha llevado por varias ciudades del mundo en los últimos años.

Según José Luis Pérez Pont, "con esta exposición Javier Garcerá vuelve a Valencia para exhibir el resultado de casi dos décadas de trabajo fuera de nuestra Comunitat, exponiendo tanto en el ámbito nacional como internacional".

"La exposición ha permitido que un artista que ha labrado su carrera fuera de nuestra Comunitat, con gran éxito, tenga también en su tierra natal el reconocimiento que ese esfuerzo se merece", explica el director del Consorci de Museus, quien ha aseverado que "la muestra de Javier Garcerá es un ejemplo de las futuras exposiciones que queremos que recalen en la Sala Ferreres, una de las más bellas que tenemos en Valencia, y a su vez una de las más complicadas por sus dimensiones y su singular arquitectura".

"Desde el Consorci de Museus estamos trabajando en una convocatoria que permitirá que artistas valencianos de cierta trayectoria puedan mostrarnos una revisión de su obra", ha avanzado Pérez Pont, que jha agregado que en su política de trabajo "está tanto el apoyo a los jóvenes artistas, como a los artistas de larga trayectoria".

La propuesta que Javier Garcerá ha planteado expresamente para la Sala Ferreres del Centre del Carme, seduce al espectador y le propone un doble juego: por un lado reflexionar sobre qué es aquello que no cabe en la cabeza, que la razón no entiende, y por otro lado les invita a sentir, mediante el uso de la luz, como principio y fin del color, incluso con el sonido.

"Observado desde lejos, con una mirada rápida, parece que el lienzo sea monocromo", ha señalado el autor, quien invita al espectador a detenerse, ante sus cuadros de más de 5 metros de altura, a mirarlos desde cerca, y a caminar alrededor de ellos "en la proximidad, si verdaderamente prestamos atención a la obra, descubrimos un paisaje que además varía según nos desplazamos en el cuadro, con el juego de la luz".

"Mi exposición habla del tiempo, pero no lineal, como una narración, sino del tiempo en profundidad, de la imagen que se desvanece, como en la vida, todo es impermanente. Nadie puede llegar a abarcar esta obra, porque cambia según la miras y según quién la mira", dice el artista de Puerto de Sagunto.

"La apabullante conclusión a la que nos lleva el título de la muestra es que son infinitas las cosas y las cuestiones que no nos caben en la cabeza, que somos incapaces de entender, de comprender, de asimilar. Y sin embargo es inmenso el poder que le hemos otorgado a esa singular cualidad humana, apunta, por su parte, Juan Bautista Peiró, comisario de la muestra.

Desde esta paradoja, profundamente asumida a lo largo de dos décadas, Garcerá ha ido diseccionando la compleja dialéctica que encerraba el paisaje como manifestación cultural del secular conflicto entre la Naturaleza que nos rodea y nuestra última e íntima naturaleza. Paulatinamente, ha ido focalizando su atención hacia interiores construidos y abandonados y finalmente hacia el espacio de trabajo, el estudio, también lugar de meditación, de reflexión, de creación.

Con la luz, el sonido, y la pintura entendida en su sentido más personal, esta exposición apela a la experiencia individual del espectador, no sólo para que extraiga sus propias conclusiones, sino también para que pare el tiempo y se deje llevar, con todas sus consecuencias, por este espacio vital que trasciende los límites de la racionalidad.

Según Peiró, "la obra de Garcerá es muy intimista, casi espiritual, que va desde el exterior, en sus primeras fases en los que todavía se observa el paisaje natural, hacia el interior: su obra habla de su propio trabajo como pintor".

"Javier Garcerá es un artista que ha hecho de la pintura su vida. Un ejemplo de compromiso con su trabajo que transcurre en paralelo a su vida, independientemente de modas, o corrientes artísticas" ha concluido Peiró.

Lienzos de seda de 5 metros

Una instalación compuesta por tres grandes lienzos de seda de más de 5 metros de alto llenan la sala principal de la exposición como una arteria que une las diferentes etapas creativas del pintor. Con un montaje que respeta y que dialoga con la arquitectura de esta sala, la obra de Garcerá apela al diálogo directo con el espectador.

Los títulos de las diferentes series que componen la exposición dan una idea del pensamiento del autor y de las diferentes dialécticas que plantea la exposición: por ejemplo: 'De la sombra alumbrada', 'Take off your shoes'; 'El rey de la casa', 'Si el ojo nunca duerme', 'La menor distancia', 'A 180 grados', 'Exhale-Inhale'...

La exposición revela también la importancia que Javier Garcerá le da a la materia, (al lienzo), y a la pintura, entendida desde un concepto más amplio. Influenciado por su estancia en la India, Garcerá comienza a trabajar en lienzos de seda, erosionándola, para crear paisajes oníricos, o, como puede verse en sus últimos trabajos, tejiéndola e incorporando el sonido.

Como explica el propio artista, "lo que no me cabe en la cabeza es aquello que no logro entender, y eso es precisamente lo que trato de que el espectador haga con mi obra, que no quiera entenderla, simplemente que se acerque a ella y la disfrute".