Las Provincias

El escritor Santiago Álvarez, en Valencia. :: damián torres
El escritor Santiago Álvarez, en Valencia. :: damián torres

Santiago Álvarez: «El reto es hacer una novela que toque al lector, no que sólo le roce»

  • El autor presenta 'El jardín de cartón', la segunda entrega sobre el detective Mejías, que esta vez se ambienta en el mundo de las Fallas

Al escritor Santiago Álvarez, -uno de los impulsores del Festival Valencia Negra- la particular personalidad del personaje que creó para su primera novela, el detective Mejías, le sirve para contar las cosas que le inquietan y le obsesionan. Por ello, no podía dejar que su protagonista se limitara a las páginas de un sólo libro 'La ciudad de la memoria'. Ahora, con 'El jardín de cartón' (Almuzara) vuelve a recurrir a este peculiar investigador para ahondar en una historia que le conducirá al corazón de las Fallas. La fiesta valenciana por excelencia le sirve a este murciano como el escenario perfecto para que Mejías ahonde en el pasado y presente de la ciudad. Además, el autor avisa: queda, al menos, otra entrega de su particular protagonista.

Hace algo más de año y medio presentaba su primera novela. ¿Ya tenía claro que el detective Mejías iba a haber una segunda parte?

Yo en el cajón no tengo nada pero ya sabía que iba a escribir esta novela cuando salió la anterior. Yo utilizo al personaje como una herramienta que a mí me sirve para hablar de los temas que me interesan. Entre ellos, el pasado, Valencia y el juego entre la realidad y la ficción. Este es un personaje que está entre trincheras, como le pasa a este país, que siempre vive a base de bandos. Ser independiente de verdad en España se castiga. Y este personaje vive castigado.

¿Por qué envuelve la trama en la atmósfera de las Fallas de Valencia?

La novela está ambientada en Fallas. Empieza el 1 de marzo con la primera mascletà y termina con la cremà. Ese es el espacio en el que Valencia se vuelve una ciudad alocada. Yo hablo de la ciudad, de algo que está a mitad de camino entre la realidad y la ficción, del pasado y el presente. Y las Fallas me cuadraban a la perfección. Para mí habría sido muy fácil hablar de corrupción y Valencia.

¿Le preocupaba entrar en un mundo con tantos partidarios? ¿Tenía miedo de herir alguna sensibilidad?

Sí porque hay mucha sensibilización con esta fiesta. De hecho, he retratado dos tipos de comisiones falleras muy típicas aunque distorsionadas. Hay una muy 'vip', hasta lo delirante, que yo invento. Pero también hay una falla humilde que recupera el espíritu de las Fallas del siglo XIX, cuando eran un expresión popular de crítica social sin tapujos. Yo no tengo una opinión negativa sobre esta fiesta. Más bien ambivalente. Hay cosas que no me gustan y otros aspectos que me fascinan. Sucede algo que no sucede en todo el mundo. Utilizo al personaje de Berta, que viene de la comarca de Utiel, para mostrar cómo las vive con esos ojos nuevos. Y luego está Mejías que ve la podredumbre. El reto era hacer una novela que toque al lector, no sólo que le roce.

En las páginas de 'El jardín de cartón' vuelve a exhibir algunas de sus obsesiones como escritor como el pasado recurrente, el juego entre la realidad y la ficción...

Es que para escribir hay que estar obsesionado, si no no merece la pena. Todo el mundo me dice que todos los ingredientes del género negro los he metido en esta novela. Y lo que no saben es que es al revés. Yo me tropecé con el personaje de Mejías y, a partir de ahí, tuve que saber más.

Puede que algunos lectores no enmarquen la novela dentro de los parámetros que marca el género negro. ¿Le preocupa? ¿Le molestan las etiquetas?

Yo estoy harto del debate de qué es novela negra. Ni escritores ni lectores nos vamos a poner de acuerdo. La etiqueta es un paraguas que hemos creado. Está de moda eso, la etiqueta, pero debajo hay muchas capas. Está la novela policiaca, el 'thriller', la novela psicológica, la de enigma... Agatha Christie es novela negra y Raymond Chandler también. Y no se parecen en nada. Yo no soy lector de novela negra, yo soy lector. Lo que me atrae el género es que es una herramienta para hablar de la oscuridad que llevamos dentro de nosotros, que me importa mucho más que las pistolas y las navajas.

Algunos autores aseguran que, desde Blasco Ibáñez, no se ha escrito la gran novela sobre Valencia ¿Puede ser esta?

No lo sé. Esa afirmación es como lo que se dice de la gran novela americana, que no deja de ser un mito. Es como algo con lo que te mides para quedar siempre por debajo. La ciudad está poco novelada y merece la pena acercarse a ella a través de la literatura.