Las Provincias

La muerte ilustrada

La muerte ilustrada
  • Sátira, humor, nostalgia, fantasía y drama tiñen las viñetas de un álbum coral que reflexiona sobre la vida, el paso del tiempo y la pérdida de los seres queridos

  • Dibujantes valencianos abordan el inevitable trance en doce historias de un cómic

Vida, muerte y arte son inseparables. Sólo quien no está muerto puede representar y observar el final existencial en múltiples formatos artísticos: pintura, escultura, cine, literatura... La ciencia y la religión buscan respuestas al fin de la existencia; el arte, en cambio, se decanta por la interpretación y la reflexión.

La muerte, a veces, llega cuando menos se la espera y otras viene a lápiz y en papel. A horas de la celebración del Día de Difuntos, no sólo de 'Don Juan Tenorio' o de la filmografía más 'halloweenera' vive la cultura popular. El cómic también trata de hacerse un hueco y las viñetas recurren a la muerte alejándose de lo solemne. La ilustración busca en la muerte una forma de inmortalizar su presencia con la excusa y el permiso de los ausentes. Son numerosos los autores que se han fijado en ella como fuente creativa. Neil Gaiman es uno de ellos. El autor de 'Sandman' firma 'Muerte, el alto coste de la vida' y 'Muerte, lo mejor de tu vida' en los que representa al onírico personaje, hermana mayor de Sueño, como una adolescente bondadosa.

El fin de la vida no tiene por qué reflejarse como un drama, aunque en numerosas ocasiones lo sea, sino que se puede pintar, dibujar y plasmar a color, con humor incluso y en papel. El libro 'De muerte', en el que participan una decena de ilustradores de la Comunitat, es un catálogo de estilos que valiéndose de un único tema muestra la riqueza tanto narrativa como visual del cómic. Por el volumen, editado por GP, figuran cadáveres, lápidas, calaveras, funerarias, testamentos, cementerios, reencarnaciones y también supervivientes, porque a veces a la muerte, cuando la vida otorga segundas oportunidades, se la esquiva, y personajes muy vivos que adoptan distintas posiciones ante la despedida de los seres queridos.

El escritor Chuck Palahniuk, autor de 'El club de la lucha' y de 'Condenada' (novela donde una niña de trece años desciende al infierno tras morir), sostuvo en una entrevista que algunos lectores sólo se acercan a los textos para confirmar sus opiniones porque únicamente buscan estar de acuerdo con lo que leen. En 'De muerte' no es difícil que el lector se identifique con alguna de las doce historias que recoge el título. Hay viñetas para todos los gustos.

Algunos relatos gráficos tienen tintes fantásticos e irreales, como 'M.O.H.R.S.', de Abraham García y Jaime Carañana, en la que se muestra la desesperación de una madre ante la pérdida de su hijo de 12 años. A través del «mejor vidente del mundo», ella visita el infierno y el cielo en busca de su niño. O como 'La vacuna', de Senti Selvi y Xulia Vicente, donde un científico del CSIC busca el virus de la inmortalidad, aunque no surta efecto en uno de los personajes que la ingiere.

'Todos los jueves', de Luis Ponce y Laura Pérez, se ciñe a una cotidianidad más tangible. El cáncer, reencontrarse con el pasado tras la muerte de una persona cercana y el paso del tiempo transitan en una serie de viñetas donde el cementerio general de Valencia se convierte en escenario predominante y perfectamente identificable.

De tinte histórico es 'Murió Madrid', de Angux y Núria Tamarit, que recupera un capítulo del pasado reciente del país. El relato transcurre en los años de la Guerra Civil española. Hay referencias explícitas a Antonio Machado y otra menos tácita pero muy visual a Robert Cappa y su mítica fotografía del miliciano. En la historieta la muerte también es un soldado. La dedicatoria «A todos aquellos que, a pesar de perder, nos ganaron para siempre gracias a su ejemplo» encabeza 'Murió Madrid'.

En 'Destination Mars', Ana Gardía y Vicente Montalbá recurren a la sátira para enfocar una historia que habla de la muerte pero también de la televisión.

Tema universal

El trance final de la vida sirve a los autores del cómic para hablar de muchas otras cuestiones. La muerte en definitiva no deja de ser un elemento que da cohesión al álbum y que genera vida a las historias. Los dibujantes valencianos que participan en 'De muerte' son Ricardo Vilbor, Vicente Montalbá, Núria Tamarit, Víctor Puchalski, Miguel Delicado, Ramón Mascarós y Laura Pérez, entre otros.

«La vida es sufrimiento, dolor y llanto, pero también ilusión y risa. La vida es soledad e incomprensión. Es egoísmo, desorientación, insatisfacción. La vida es absurda, insignificante, triste y breve, pero también hermosa, plena y justa. La vida es tan grande que admite cualquier calificativo que le quieras otorgar porque hay tantas vidas como seres. Porque la vida es y vosotros únicamente transcurrís». Así arranca el prólogo en viñetas, firmado por Ricardo Vilbor y Agustín Ferrer, de 'De muerte'. Es el arranque del cómic coral que anticipa doce historias vinculadas a la muerte, aunque abordar esta cuestión no es otra cosa que reflexionar sobre nosotros mismos, intentar entender lo que somos y cómo reaccionamos ante las despedidas y valorar lo que vivimos.

Luis Ponce, uno de los coordinadores de 'De muerte', explica que el proyecto se decantó por esta temática por «tratarse de un asunto universal, que puede interesar a cualquier lector». El formato de historias cortas también ayuda, apunta, a hacer ágil y ameno el libro. Ponce destaca que el cómic resta solemnidad al tema de la muerte al incluir historias con humor, ironía o misterio.

La cultura del cómic es eminentemente urbana y las historias de 'De muerte' se sitúan mayoritariamente en las ciudades. Los protagonistas viven en mundos dibujados y mueren en ellos. Los ilustradores recrean aquello que conocen para ambientar sus relatos, recurren a la familia y a los lugares transitados para trazar sus viñetas.

La idea de aunar historias con un tema en común no es nueva. Ya se probó en 'Valentia' (Norma Editorial), un cómic donde dibujantes noveles y veteranos se acercaba a la ciudad, sus ciudadanos, sus costumbres, su cultura, su modernidad, su historia, sus conflictos... una Valencia poliédrica, compleja, inabarcable pero magistralmente dibujada.

El casco histórico, la Ciudad de las Artes y las Ciencias, los puentes de Calatrava, las playas, la huerta o los barrios de Benimaclet y Ruzafa no escapan a la mirada de los ilustradores en el cómic publicado por Norma Editorial en 2012.