Las Provincias

Lo que pintan las mujeres en los museos valencianos

Lo que pintan  las mujeres en los museos valencianos
  • La presencia femenina en las colecciones de los centros de arte alcanza sólo el 15% en comparación con las obras de los hombres

  • En el Bellas Artes tienen relevancia tres autoras pese a guardar piezas de múltiples creadoras. En el IVAM o la Fundación Bancaja la influencia de las artistas va en aumento

El Museo del Prado ha vuelto a escribir una página en el arte esta semana al inaugurar la primera exposición dedicada a una mujer en la pinacoteca madrileña. La pintora Clara Peeters ha protagonizado casi un hito en el panorama artístico español. Su nombre ya no se borrará de la historia ya que, tras esta retrospectiva sobre su obra barroca, ha sido capaz de entrar en una larga lista que, hasta la fecha, sólo estaba reservada para los creadores hombres.

Arrinconadas en la historia del arte, cada vez son más las autoras las que llenan las facultades de Bellas Artes. Sin embargo, su presencia en los museos sigue siendo casi anecdótica, no llegando, en la mayoría de los casos, ni al 15% con respecto a las obras de las colecciones realizadas por varones.

Los centros expositivos de la ciudad son clara muestra de ello. El ejemplo más claro bien puede ser el Museo de Bellas, anteriormente conocido como San Pío V. Apenas dos obras realizadas por mujeres se exhiben habitualmente en las paredes de la pinacoteca. Según cuenta a LAS PROVINCIAS el responsable de arte valenciano del museo, David Gimilio, los cuadros 'La chula', de María Sorolla -hija del pintor valenciano Joaquín Sorolla- y 'La matanza de los inocentes', de Rosario de Velasco. Ambas piezas, confiesa Gimilio, tienen la entidad suficiente como para coronar las paredes de la institución. La primera siempre ha estado expuesta. Se trata de una creación que bebe del 'sorollismo', de técnica luminista. Por su parte, la obra de De Velasco acaba de ser restaurada ya que, como curiosidad, no estaba ni siquiera enmarcada y contenía restos de barro de la riada de 1957. Tras meses de trabajo, la obra se presentará rehabilitada en los próximos meses y formará parte del discurso expositivo del museo en 2018.

Como se recoge en el estudio de este experto, titulado 'Patrimonio femenino en el Museo de Bellas Artes de Valencia. Un reflejo de la sociedad', la pieza se atribuyó durante años de forma errónea a Ricardo Verde. Aunque en un artículo de José Luis Alcaide se puso de relieve que había sido Rosario de Velasco la pintora de este cuadro. Aparte de su autoría femenina, la obra cobra mayor importancia porque su visión de la guerra se hace a través de los ojos de mujeres y niños.

En la actualidad, ambas obras se encuentran guardadas en los almacenes del espacio debido a los trabajos de ampliación del museo que se están llevando a cabo. Pese a ello, Gimilio también introduce en esta corta lista el nombre de la artista Manuela Ballester. En la colección del Bellas Artes se conservan dos piezas, un autorretrato y un retrato de Josep Renau, marido de Ballester. Esta es, como señala el responsable de arte valenciano del museo, una de las causas por las que la producción artística de esta artista apenas se ha reivindicado. A ella se añade «el hecho de ser mujer y de pertenecer al bando perdedor de la Guerra Civil», sostiene el estudio.

Varias son las razones que, según el experto, explican la ausencia de las mujeres en la colección del Bellas Artes. La creación de la Academia de de San Carlos en 1768 propició la aparición de mujeres artistas vinculadas a esta institución, primero como estudiantes y luego como académicas de mérito. Pero no obtuvieron ninguna proyección artística. El listado de estas féminas que presentan obra en la entidad es reducido. A mitad del siglo XIX la situación continúa siendo parecida. Apenas hay datos de las creadoras y la mayoría están vinculadas a apellidos de artistas, su padre preferentemente, o relacionadas con familias nobles que veían en el arte un complemento perfecto a la educación de una mujer para llegar a ser la 'perfecta casada'. De ahí que el trabajo de las artistas anteriormente mencionadas sea el más reseñable. Aunque también hay que resaltar nombres como el María José Frías y Elena Carabías, la obra de autoras más contemporáneas como Aurora Valero -de la que la Dirección General de Bellas Artes adquirió una obra en 1968 junto con las creaciones de artistas como Eusebio Sempere, Equipo Realidad, Cillero, Mompó, Ramón de Soto o Equipo Crónica- y Rosario Marín, Dolores Villanueva, Cristina Tejedor o la serie 'Cañas y Barro', el homenaje de María Dolores Casanova a Vicente Blasco Ibáñez realizado a través de diez lienzos de carácter 'naif' en 1969 ayudaron a modernizar la colección del Museo de Bellas Artes.

Por su parte, el IVAM anunció recientemente la adquisición de la obra de ocho artistas de las cuales cinco eran mujeres. Yto Barrada, Isabel Oliver, Ángela García, Helena Cabello y Ana Carceller pasaron a engrosar el listado de autoras del centro de arte moderno. Pese al empeño por llevar la paridad a los fondos de la institución, los números no engañan y sólo se poseen las creaciones de 239 mujeres, el 14% del total de los autores cuya obra descansa en el IVAM.

La historia del arte del último siglo ha visto incrementado el número de mujeres artistas, cuya obra ha sido objeto de retrospectivas o de inclusión en exposiciones individuales o colectivas. Ese golpe sobre la mesa femenino se ve en la multiplicidad de géneros adoptados por las autoras para mostrar sus inquietudes artísticas. Este museo valenciano es prueba de ello. Las obras de Barrada, Oliver, García y Cabello y Carceller su han sumado a las de mujeres como Martha Rosler o Gillian Wearing, cuyas piezas también fueron comprados por la pinacoteca en 2015.

Pero la lista de mujeres está formada por nombres como el Grete Stern, pionera del fotomontaje de la que el IVAM posee toda la serie 'Sueños de sal'. En su disciplina también destacan Lisette Model, Tina Modotti o Cristina García Rodero. En escultura, Magdalena Abakanowicz, Katharina Fritsch, Mar Solís, Blanca Muñoz, Susana Solano, Maribel Doménech, Cristina Iglesias, Amparo Carbonell, Elena del Rivero o Natividad Navalón tienen presencia en los fondos de la institución. Artistas como Sue Williams, Lee Krasner, Ana Peters, Elizabeth Murray, Roberta González, Carmen Laffon, Ida Barbarigo, Barbara Eichhorn, Sheila Girling, Jacinta Gil, Beatrice Helg, Maria Girona, Carolina Ferrer, Juana Francés o Carmen Calvo son sólo algunas de esas 239 mujeres que también están en el IVAM.

Finalmente, la Fundación Bancaja sigue el mismo camino que el Instituto Valenciano de Arte Moderno y la nómina de féminas en sus fondos propios alcanza el 15%. Sólo un uno por ciento más que en el caso de la pinacoteca que dirige José Miguel G. Cortés. Lo cierto es que los números parecen similares y de los 1.428 artistas que configuran la colección propia de la entidad, sólo 215 son mujeres. De entre las autoras hay artistas como Carmen Calvo, Rosa Torres, Carmen Michavila, Aurora Valero, Soledad Sevilla, Cristina Alabau, Ana García Pan y Ana Gamazo.

Ellas pintan, sí, y mucho, en el arte valenciano. Sobre todo, en el contemporáneo. Pero a tenor de los datos aún queda mucho por hacer. La recuperación de creadoras olvidadas, sobre todo de los siglos XVIII y XIX y la apuesta por nuevas caras, parece, es una de las asignaturas pendientes de los museos valencianos.