Las Provincias

Miguel Noguera: «El humor tiene ideología»

Miguel Noguera. :: ignacio pérez
Miguel Noguera. :: ignacio pérez
  • El cómico Miguel Noguera, que actúa hoy en La Rambleta, considera que callar o prohibir la crítica al otro «es miserable»

  • Miguel Noguera Artista

Miguel Noguera, del que Blackie Books ha editado 'Ultraviolencia' por el quinto aniversario del libro, regresa hoy a Valencia. Vuelve a La Rambleta con su espectáculo 'Ultrashow'.

En el prólogo de 'La muerte del piyayo' escribe que sus «libros se venden bien», promocionan sus espectáculos definiéndole como «trovador surrealista»... ¿el Nobel de Literatura, cual un Dylan cualquiera, está cerca?

(Ríe) No, evidentemente no. No tendría ningún sentido pensar en esos términos. Supongo que si me definen como trovador surrealista es porque piensan en alguien itinerante que va con lo puesto y se planta en una esquina a poetizar la realidad más prosaica. Y, claro, algo de precariedad y de inmediatez sí hay en lo mío. Respecto a los galardones, para mí es desagradable recibirlo porque significa que el mundo tiene derecho a criticar eso y a ponerte en su punto de mira, a juzgarte. Recibir un premio me paraliza, no me ayuda. A mí me gusta tener público, que acuda a mis espectáculos o que lea mis libros.

¿Cómo es su humor?

No hay crítica social en mis historias porque no pretendo decirle a nadie lo que está bien o no. No tengo ningún tipo de posición moral legítima, simplemente me río de lo que está a mi alrededor o de lo que vivo. Me gusta patetizarme y humillarme como una persona que no tiene ningún saber ni destreza concreta, que no ha adquirido ningún oficio pero rasca la realidad y se gana la vida milagrosamente. Hay algo frágil en todo esto. Si pierdo público, al ser personal no cualificado, me iré a una ETT. Tengo suerte porque no soy inmigrante y tengo una carrera (la de Bellas Artes), por lo que trabajaré de teleoperador o camarero.

¿El humor tiene ideología?

Sí, como todo acto de comunicación, lo pretenda o no el humorista. Cualquier acto hacia el otro es ideológico, es inevitable. Otra cosa es que los humoristas se posicionen. En mi caso es difícil deducirlo.

¿Reírse es resistir?

No tengo un juicio sobre la risa, ni tampoco sobre el llanto. Estos clichés tienen poco que ver con la realidad. No siento apego por nada y eso me conduce al humor negro y al cinismo. Soy un tipo que se ríe un poco de todo y apenas estoy comprometido en nada ni con nadie. Veo cuanto me rodea como un espectador y así es fácil adoptar mi posición, sin responsabilidades y siendo un don nadie.

¿Es el mejor momento para el humor?

Por chorradas que no van más allá se monta un cristo, pero a mí me gusta que todo el mundo diga lo que quiera decir. Considerarse ofendido y tal no va conmigo. Creo en la crítica al otro, pero intentar callarlo es miserable. Obstruir la acción del otro o prohibirla es un acto de cobardía.