Las Provincias

Artistas rescatados del olvido

Artistas rescatados del olvido

  • Exposiciones en el MuVIM y el Centro del Carmen, congresos y libros devolverán a la actualidad la vida y obra de unos autores que cayeron en el ostracismo

  • La Comunitat apuesta por recuperar la figura de pintores valencianos como Manaut, Messa y Rodes

Como Martin Luther King, Stella Manaut, hija del pintor y literato valenciano, José Manaut Viglietti (Llíria, 1898-Madrid,1971) tuvo un sueño. Aunque en su caso, fue real. Porque, según ella misma lo asegura, una noche rememoró que su padre aún guardaba obras y diarios inéditos que nunca antes habían visto la luz. Tal fue su pálpito que se marchó a la casa familiar, cogió una escalera y subió a un altillo. Y ahí encontró una carpeta con excepcionales dibujos de su progenitor. Trazos de un periodo durísimo y, sobre todo, un testimonio gráfico nunca visto: la visión 'in situ' de un encarcelado durante el régimen franquista.

Esa carpeta llena de esbozos, acompañada de unos diarios también inéditos, fueron el impulso final que casi obligó a Stella, que regenta un museo en Valencia para exhibir la obra de su padre, a buscar apoyos para mostrar al público que la producción, no sólo artística, sino literaria de José Manaut, no se acaba nunca. «Era un hombre del Renacimiento, en todas sus vertientes. Era un gran pintor, dibujante y escritor. Un luchador por la justicia y la libertad», confiesa su hija. Tanto es así, asegura Stella, que este ha sido el último impulso para decidirse a llamar a las puertas de las Administraciones públicas para sacar del ostracismo la labor intelectual de su padre.

El primer paso ha sido la edición del primer tomo de esos diarios -serán tres- por la editorial Biblioteca Nueva. Después, además, llegarán un congreso y unas exposiciones que exhibirán esos 330 dibujos inéditos de su estancia en la prisión. Pero, para ello, hace falta financiación. Tal y como lo asevera Stella Manaut, ya ha estado llamando a puertas. Esta misma semana, ha mantenido contactos con Presidencia de la Generalitat. También espera el respaldo del Ayuntamiento de Valencia. Y ha arrancado el compromiso de la Diputación de Valencia, quien le ha cedido el Museo Valenciano de la Modernidad y la Ilustración (MuVIM) como el escenario en el que celebrar en 2018 un congreso sobre la vida y obra de José Manaut Viglietti. Además, este homenaje pictórico y social se completaría con una recopilación de esos 330 dibujos inéditos en una muestra titulada 'Resistencia y memoria colectiva de las cárceles del franquismo'. «Les he arrancado la promesa de rescatar la figura de mi padre. Las instituciones se han mostrado interesadas», afirma.

El primer paso ya está dado. La edición de ese primer tomo de diarios ya ha visto la luz. Se trata de una edición facsímil anotada por los investigadores Federico Castro Morales y Eduardo González, profesores de la Universidad Carlos III de Madrid, en la que se incluyen los textos y dibujos de José Manaut desde 1939 a 1950. «Servidumbre», «Años de esclavitud», «Horas muertas». son algunas de las expresiones utilizadas por el autor para caracterizar los diferentes estadios por los que transcurrió su existencia tras la Guerra Civil. «Me da pena que la figura de mi padre vuelva a resurgir por el hecho de que hayamos encontrado esta obra inédita. Algo que para él fue tan duro y doloroso es lo que va a hacer que vuelva a recordarse su figura», rememora.

Para los que no conozcan a José Manaut Viglietti, desde sus primeros pasos en la vida, se vio rodeado por un depurado ambiente cultural gracias a la amistad que unía a su padre, Manaut Nogués, con muchos de los intelectuales y artistas valencianos de principios de siglo, entre ellos Blasco Ibáñez, los Benlliure y Sorolla. Este último, le acogió como uno de sus alumnos predilectos. Posteriormente se matriculó en la Escuela de San Carlos de Valencia y en la de San Fernando de Madrid. Más tarde llegarían las becas de El Paular y las que le permitieron vivir y trabajar en París, Bélgica y Holanda. Ya como docente, es nombrado ayudante de Cátedra de Cecilio Pla en la propia Escuela de San Fernando, para pasar después, como profesor de dibujo, a los Institutos de Tortosa y Ronda.

Pero José Manaut no será el único artista que en los próximos meses sea rescatado del olvido. Otro valenciano, el pintor Francesc Sempere Fernández de Mesa, conocido como 'Messa' (Albaida, 1915-1996), recuperará su espacio en el panorama artístico de la Comunitat. Será el MuVIM, el museo que también acogerá el congreso sobre la vida de Manaut, el que inaugure el próximo 3 de noviembre un muestra en la que se rescatan obras de su producción artística. «Fue un autor solitario e indomable al que la sociedad de su época no supo aprecia», aseguran desde la pinacoteca. Tanto es así que en esta retrospectiva, que antes se pudo ver en Palau dels Milà i Aragó de la localidad de Albaida y en el Centre Cultural de Caixa Ontinyent, aterriza en Valencia como homenaje a un pintor que nunca encajó en los cánones impuestos.

Comisariada por otro artista, el valenciano Artur Heras, la muestra parte de una premisa muy curiosa: «¿por qué no pintar sin 'pintar'?». De ahí, el título, 'Palpitaciones y arte gandul'. Puede que el sinfín de adjetivos (indomable, irreverente, inclasificable) que surgen alrededor de su creación artística fuera una de las causas que mitigara su presencia en los circuitos culturales. Encerrado en su casa-taller de Albaida, Messa no se dejó seducir por los convencionalismos y emprendió un recorrido de experimentación constante entre las influencias del Dadá, el 'art brut' y los 'environnements'.

En la muestra que se verá próximamente, se podrán distinguir las distintas apuestas e inclinaciones artísticas del pintor. Los expertos aseguran que su obra se caracteriza por un impulso provocador. Según el comisario, lo exhibe «bien en forma de crítica social o a través del rebosante erotismo de sus dibujos». Lo que hace probable que el visitante que se acerque próximamente a la pinacoteca se encuentre sonriendo, o riendo abiertamente delante de alguna de sus obras. La recreación de su taller, repleto de objetos empapelados con periódicos, junto a las series autodenominadas 'art gandul', 'apegasants' y sus pinturas blancas, permitirán descubrir el espíritu inconformista y el pálpito de un artista audaz. En palabras de los expertos, esta será una ecelente ocasión para recuperar la figura de este autor solitario e indomable al que la sociedad de su época no apreció.

Por su parte, el Centro del Carmen siempre se ha caracterizado por la recuperación artística de algunos autores valencianos que no habían tenido toda la repercusión merecida. Para el próximo año, el Consorcio de Museos prepara una exposición para rendir homenaje al pintor alicantino Vicente Rodes, uno de los nombres propios de la técnica del retrato. Nacido en 1791, la idea de recuperar su obra nace a petición del Museo de Bellas Artes Gravina (Mubag). Pese a que no hay fechas, la exhibición rescatará la figura de un maestro del pincel que no sólo se caracterizó por su producción artística, sino también por su carrera docente en diversas instituciones culturales.

Formado en la Escuela de Dibujo del Real Consulado Marítimo y Terrestre de Alicante, de la que llegó a ser director interino en 1809, en 1800 se matriculó en la Academia de San Carlos de Valencia, donde estudió con otro nombre propio del arte valenciano: Vicente López. Mientras vivía en la capital del Turia, alcanzó gran fama por sus retratos en miniatura que realizaba al pastel. Algunas de esas características obras se podrán ver en el Centro del Carmen.

En 1820, llegó a Barcelona para pintar un retrato del Conde de Santa Clara. En ese momento, fija su residencia allí y cuatro años más tarde la Junta de Comercio de la ciudad condal le nombra profesor de colorido y composición de la Escuela de Bellas Artes. Lo hizo bajo una condición: pintar la obra 'Abraham tomado por mujer a su sierva Agar'. Su valía y capacidad docente le valieron convertirse en 1840 en director de la Academia de San Jorge de Barcelona.

Aunque cultivó otros géneros como el cuadro histórico, Rodes fue un gran retratista caracterizado por una cuidada factura técnica y captación psicológica de los personajes, todo ello dentro de los postulados del más puro academicismo. Murió en enero de 1858, pero su importancia pictórica volverá a ser resucitado mediante esa exposición monográfica donde se le devuelva a la actualidad.

Ha llegado su turno. Como también el de recuperar a otros creadores valencianos en los que el Consorcio de Museos ha puesto el foco. En este caso, se tratará de escultores como el castellonense Juan Bautista Adsuara, el valenciano Carmelo Vicent y el alicantino Pascual Buigues Masó. Es uno de los proyectos que se manejan de cara al futuro.

Mientras las acciones para reivindicar a estos artistas se materializan, los nombres de Messa, Manaut y Rodes volverán a copar con seguridad los titulares de las crónicas del arte, atraerán a los estudiosos -y también a los curiosos-, despertarán la conciencia cultural de los políticos -algunos ya lo han hecho- y pondrán de manifiesto que la creatividad y el arte valenciano son inagotables.

Rescatados del olvido en el que nunca debieron caer, la cultura se ha rendido no sólo a sus creaciones, sino también a unas vidas fascinantes y que no atendieron a las convenciones.