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La misión ruso-europea ExoMars inserta con éxito la sonda TGO en la órbita de Marte

MAdrid. La sonda Trace Gas Orbiter (TGO) de la misión ExoMars 2016 ha logrado una inserción satisfactoria en la órbita de Marte, tras una maniobra realizada ayer. Así lo anunció el control de operaciones de la ESA en Marte a través de su cuenta en Twitter, tras adquirir señal del orbitador a medida que emergía desde detrás de Marte.

Esta era la segunda vez que Europa intentaba aterrizar en Marte, una operación destinada a probar su capacidad de posar un aparato de manera segura en el planeta rojo, trece años después de las desventuras del pequeño Beagle 2. La sonda y el módulo de aterrizaje 'Schiaparelli' constituyen el primer episodio de ExoMars, una ambiciosa misión científica ruso-europea que se divide en dos tiempos (2016 y 2020) y apunta a buscar indicios de una vida actual y pasada en Marte.

TGO ha viajado durante siete meses hasta Marte, junto al aterrizador 'Schiaparelli', del que se separó el 16 de octubre, para cumplir sus respectivas misiones. La vida de 'Schiaparelli' será corta, ya que sólo tiene una batería que no es recargable. Pero el orbitador, segundo de la ESA en órbita marciana además del Mars Express, procederá a registrar las fuentes de metano y otros gases en el planeta rojo, y ayudará a seleccionar el lugar de aterrizaje del astromóbil ExoMars que será lanzado en 2018. Así, con el paso de los meses, TGO peinará los límites exteriores de la atmósfera para reducir su órbita, situada a aproximadamente 400 kilómetros de altitud, permitirá que comiencen cinco años de actividad científica a partir de diciembre de 2017.