Las Provincias

Impostura parece, pero es arte

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Instalaciones de 'Fake. No es verdad, no es mentira', que se inaugura hoy en el IVAM. :: jesús signes

  • El museo valenciano cuestiona el poder de las imágenes, discute la autoridad cultural y pone en duda las certezas de lo establecido

  • El IVAM repasa sabotajes, infiltraciones y camuflajes a través de 50 artistas en 'Fake. No es verdad, no es mentira'

El IVAM se adentra en un terreno donde nada es lo que parece. Cede la galería 7 a la duda, a la manipulación, a la impostura, a la falsificación, a la copia, a lo adulterado... Invita al visitante a dudar del poder de las imágenes, a cuestionar las certezas de lo establecido e incluso a discutir la autoridad cultural del arte o del propio museo por abrir los muros a documentales ficticios, montajes audiovisuales, cuadros de pintores inexistentes, etcétera. Las 44 piezas de la exposición 'Fake. No es verdad, no es mentira' no son arte. O sí. Quizá son «obras maestras», como señaló ayer el comisario Jorge Luis Marzo. O no, porque también se puede debatir la veracidad de las palabras del comisario y quién sabe si la exposición del museo valenciano es en sí misma un 'fake'.

¿Se ha liado? Normal. Los camuflajes, las infiltraciones y los sabotajes, aunque generen «experiencias estéticas», tienden a confundir, a desorientar y a cortocircuitar. La verdad y la mentira se sirve como materia prima alterada y heterogénea. La cultura no deja de ser «la historia de los falsario», aseguró Marzo.

Al lío. ¿Qué es un 'fake'? Podría definirse como un engaño, que puede adoptar múltiples formatos, con visos de verosimilitud, de credibilidad o de certeza. El ejemplo más popular es la retransmisión radiofónica de 'La guerra de los mundos', de Orson Welles, de la que el próximo 30 de octubre se cumplirán 78 años. No existió el ataque marciano a la Tierra, pero se narró en la emisora CBS como si estuviera sucediendo realmente. A partir de aquí se abre una amplio abanico para dotar a la impostura de «intención artística, aunque ocultándola», matiza Marzo. El arte se invisibiliza en el 'fake', es decir, se sacrifica para que lo falso resultar más real. El 'fake', que «atenta contra el concepto griego de 'doxa' (opinión común) y provoca 'paradoxa' (lo contrario a la opinión común)», es arte sin estética artística, según Marzo.

De los 300 fakes con los que trabajó el comisario, seleccionó 44 creados por 50 artistas, desde Max Aub (y su heterónimo -falso artista- Jusep Torres Campalans) hasta Joan Fontcuberta, que exhibe sus vitrinas de 'Fauna'. El artista catalán, que acudió a la presentación de la muestra, ensalzó que el IVAM haya entrado en el juego del engaño, de la ficción, de lo cuestionable, porque en caso contrario no sería un museo con capacidad de sugerir dudas y críticas, sino sería «un mausoleo» . A juicio del ensayista, 'Fake. No es verdad, no es mentira', que se inaugura hoy, es la «primera exposición que intenta hacer una panorámica sobre modalidades del 'fake'».

Hay 'fakes' con voluntad política, algunos que surgen como una broma y otros que funcionan como un truco de magia. Los engaños masivos y mediáticos tienen consecuencias tanto para los artistas (que han llegado a ser detenidos y juzgados, o bien, han pagado multas o pasado por la cárcel), para las empresas (se han hundido en bolsa) que los protagonizan; para los colaboradores (que perdieron su trabajo), etcétera. La impostura tiene efectos colaterales muy reales.

El catálogo de 'fakes' del IVAM se ordena en cuatro secciones: 'Heterónimos. La ficción del arte'; 'Infiltraciones. Caballos de Troya'; 'Docuficciones. Cuestionando la veracidad de los medios' y 'Descréditos. El cortocircuito de la autoridad cultural'. En la exposición se puede ver un vídeo de Miguel Calderón que retransmite un partido de fútbol trucado entre las selecciones de México y Brasil en la que contra pronóstico gana la primera, que siempre resulta perdedora en la realidad. O la filmación de un suicidio en YouTube junto con el vídeo que recoge la reacción de los internautas al ver la muerte en directo. Como el resto de engaños, esta performance, titulada 'No Fun' y de Eva y Franco Mattes, no fue real: no hubo tal suicidio. La muestra incluye una pieza valenciana. Se trata del falso documental 'Fills de puta', de Barret Films.

Mención aparte merece el rodaje en el campo de concentración Theresienstadt en 1944. Aquí Marzo alertó del «juego peligroso» de la manipulación. El gobierno nacionalsocialista ordenó un vídeo para vender al exterior la imagen idílica de los prisioneros y engañó a los presos haciéndoles creer que el campo se convertía en balneario. En las imágenes se ve a los judíos comiendo, a los niños jugando y en casas idílicas. Fue una ilusión que duró lo mismo que el rodaje. Luego murieron gaseados. «La exposición del 'fake' del IVAM nos hace preguntarnos de qué manera se construyen las verdades y las mentiras», afirmó José Miguel G. Cortés, director del museo.