Las Provincias

Medio siglo desde la presentación de los Lamborghini en Zahariche.
Medio siglo desde la presentación de los Lamborghini en Zahariche.

Miura y Lamborghini: bodas de oro

  • La marca italiana celebra en Zahariche el 50 aniversario de su primer modelo con el nombre de los legendarios toros

La célebre ganadería de Miura y los no menos legendarios Lamborghini, celebraron esta semana sus bodas de oro tras aquel matrimonio de 1966 en el que la marca italiana de los deportivos decidió poner el nombre de Miura y posteriormente el de diversos toros célebres de la divisa a sus modelos más importantes, automóviles que alcanzaron la consideración de súperdeportivos por parte de la prensa especializada.

La celebración tuvo lugar en el patio de la finca de Zahariche, en Lora del Río, donde pastan los toros de la A con asas. Una empalizada presidida por sendas e impactantes calaveras de toros recibe tradicionalmente a los visitantes. Quienes llegan a la finca atraviesan la cancela con respetuoso temor, quienes van de paso hacia Lora parecen acelerar, los esparragueros y furtivos procuran no atravesar sus lindes. Todos saben que la hospitalidad de los ganaderos no compensa los peligros de encontrarte con un miura enfadado. Así fue siempre y todo sigue igual en Zahariche, las calaveras, las empalizadas, la mirada fiera de los toros, su descomunal alzada, sus pelajes variadísimos y sus extrañas reacciones, entre las que se cuenta su facilidad para atacar a los extraños, que nada tienen que ver con la hospitalidad de sus dueños.

Para la ocasión, más de cincuenta propietarios y coleccionistas de los célebres coches de diversas nacionalidades pasaron bajo tan temido pórtico y aparcaron sus modelos en los patios interiores del cortijo rememorando el día en que de una parte, don Eduardo Miura, el viejo, el de las gafas oscuras, quinta generación de aquellos sombrereros que llegaron a Sevilla desde Fuenterrabía y años después fundaron la que iba a ser la ganadería más famosa del mundo y de otra Ferruccio Lamborghini, que desde que fundó su empresa, llevado por su gran afición a los toros, tenía decidido que los modelos principales de sus autos llevasen nombres de toros de esa ganadería por considerarlos símbolos de potencia y bravura.

El primer Lamborghini Miura se presentó en Ginebra, en el Salón del Automóvil, en 1966. Aquel año, los coches de la marca italiana visitaron los cerrados de Zahariche como se aprecia en las viejas fotografías que ha desempolvado LAS PROVINCIAS, en las que aparecen los dos personajes, don Eduardo y Ferruccio. Ahora, cincuenta años después, Lamborghini y Miura se han vuelto a encontrar rememorando aquel acontecimiento. «Para nosotros es un orgullo que una marca tan acreditada internacionalmente en un sector tan avanzado como el automovilístico, mantenga viva esa relación con nuestra casa. Es una manera formidable de conseguir que se conozca la realidad del toro bravo», comentó el ganadero que hizo hincapié en la importancia que tiene para el toreo, en la coyuntura actual, el que se conozca más allá de nuestras fronteras, el trato que recibe, el hábitat en el que se cría el toro bravo y las condiciones medioambientales y de respeto a su dignidad de las que no goza ningún otro animal.

Como entonces, los propietarios de los automóviles han tenido la oportunidad de conocer de primera mano la finca y la casa de la familia Miura. «Prácticamente la mayoría de los que han venido no conocían nada de los toros y en el tiempo que ha durado la visita han cambiado radicalmente su visión acerca de una ganadería de bravo. Cuando han conocido el cuidado de los toros y los caballos han visto una realidad muy diferente a la que se imaginaban», ha señalado Antonio Miura, que les acompañó a ver los toros desde todo lo cerca que la prudencia aconsejaba.

Posteriormente al iniciático modelo Miura, los diferentes modelos que la marca italiana lanzó al mercado llevaron nombres concretos de toros que se hicieron famosos por su bravura y fuerza en la plaza o por haber sido indultados e incluso por haber protagonizado algún hecho luctuoso. Así, desde los primeros cupés deportivos hasta los actuales, los distintos modelos han llevado nombres de toros como 'Islero', 'Reventón', 'Aventador', 'Jarama', 'Urraco', 'Diablo', 'Murciélago' o el más reciente, 'Huracán', o bien nombres que hacen referencia a su encaste como 'Gallardo'.

Relojes y anises miura

La fama de los miuras y sus hazañas les convirtió en un icono que traspasó fronteras y fueron muchos, no sólo Lamborghini, quienes les eligieron como imagen de marca. La última asociación tuvo lugar en el mundo de la relojería. Una colección de relojes con el nombre de Zahariche, que se compone de dos modelos, Bravura y Nobleza, han sido los últimos. Las correas de los relojes están fabricadas con piel de toro, de Miura naturalmente y el estuche lleva los colores verde y grana de la divisa. En los relojes hay muchas referencias taurinas como el hierro de la casa, que aparece en la esfera, en el cierre de la correa y en el reverso del reloj.

Anteriormente ya utilizaron la marca Miura productos como el anís y otros aguardientes, todos ellos a cambio de nada por cuanto en los tiempos en los que iniciaron ese maridaje no se entendía que ese tipo de relación tuviese connotaciones económicas y se valoraba como algo honorífico, como fue el caso de los Lamborghini.

Curiosamente, en Japón son varios los productos que se anuncian Miura no siempre en referencia a los toros por cuanto Miura es un apellido frecuente en aquel país. Ejemplo de ellos es el modelo de reloj Seyko que se llama igualmente Miura, pero en este caso en honor de un gran escalador japonés que se llamaba Miura.