Las Provincias

Los escritores recuperan Valencia

Los escritores recuperan Valencia
  • Cuatro autores de volúmenes sobre la capital reivindican el auge de la narrativa local como seña de identidad

  • La ciudad se cuela cada vez con más presencia en las librerías y preferencias de los lectores

«Hace unos cuantos días llamamos la atención de nuestros lectores hacia un fotógrafo extranjero al parecer, que mediante un aparato que le permitía funcionar al aire libre, estaba sacando vistas de la Catedral y del Miguelete. Posteriormente hemos tenido ocasión de conocer a este artista y sabemos ya qué objeto se propone al visitar nuestra ciudad y recorrer su comarca. El distinguido fotógrafo madrileño Mr. J. Laurent se ha propuesto, reproduciendo en magníficas planchas los mejores cuadros de nuestros museos, tipos y escenas de costumbres tomadas al natural en cada una de nuestras provincias». Este extracto pertenece a un artículo aparecido en LAS PROVINCIAS el 19 de mayo de 1870 y hace alusión a la extraña visita que un reportero gráfico realizó a la ciudad a finales del siglo XIX para inmortalizar la vida cotidiana de la región. El profesor Francesc J. Hernández lo incluye en 'Valencia retratada' (Editorial Sargantana) uno de los múltiples volúmenes que, en los últimos años, han convertido a la capital del Turia en todo un destino literario.

Con distintos puntos de vista, desde el humor, la empresa o la historia, los escritores han recuperado Valencia. La han llevado a la narrativa. Desde la más entretenida y crítica a la más rigurosa y nostálgica. Y muchos de ellos lo han hecho con un nexo común: dejar de la lado el carácter academicista y buscar el entretenimiento del lector. Con la necesidad de reivindicar lo bueno -y a veces lo también lo malo- de Valencia. Su Valencia, la de los autores. Pero también la de los lectores, ávidos por, según los escritores, «recuperar una ciudad que les había sido ajena en los últimos años».

Junto a Francesc J. Hernández, el autor de 'La Valencia insólita', Roberto Tortosa; el de 'De categoría (internacional)', Vicent Marco; y Roberto Espinosa, uno de los responsables de '100 marcas valencianas', participaron ayer en un encuentro en el que se reivindicó a la 'Valencia en los libros'. El coloquio casi coincidió en el tiempo con la celebración hoy del 9 d'Octubre, el día de la Comunitat Valenciana.

No son los únicos que, en los últimos tiempos, se han rendido a las múltiples opciones que está ciudad tiene que ofrecer. Buceando en el presente, y también en el pasado, han recopilado sus múltiples visiones de una región, la suya y la nuestra, que, según Hernández, «nos había sido ajena en los últimos años». En su 'Valencia retratada' recupera el archivo de Jules Ainaud. En él se descubren personajes y acciones como los vendedores de horchata ambulantes de la época o los duelos al alba en la ciudad. En definitiva, se redescubre una Valencia desconocida. Pero también popular. «La ciudad de los grandes eventos de los últimos años y la dejadez de los barrios periféricos construyó un sentimiento de desahucio para los valencianos. Nos habían desahuciado de nuestra tierra. Ahora, estamos intentando recuperarla», cuenta Hernández. «Hemos tenido la mala fortuna de tener malos gobernantes. Pero ha llegado el momento de 'reconocer', no en la acepción de distinguir, sino en la de volver a conocer nuestra historia, nuestros orígenes», afirma.

Los cuatro analizan para LAS PROVINCIAS una tendencia que va al alza. «Hay dos factores que pueden explicar este fenómeno. Por una parte, la falta de una televisión público ha generado en los ciudadanos una necesidad de información local que no está saciada. Por otra, la urgencia de recuperar el sentimiento de orgullo de ser valenciano. Un sentimiento positivo. Estamos cansados de que se nos critique desde fuera, por lo que queremos reivindicar lo nuestro», asegura Vicent Marco, autor del libro 'De categoría (internacional)' (Editorial Sargantana). Él lo hace desde el humor, desde la «capacidad de reírnos de nosotros mismos». «En los últimos años, la tradición valenciana del sainete y 'La traca' había desaparecido. Y eso era muy nuestro. Se había perdido», afirma. Tal es así que vincula el éxito de su libro con el hartazgo. «Se nos ha estado relacionando con el sol, la playa y la paella. Somos algo más. Los valencianos tenemos mucho más que ofrecer. Es el momento de reivindicar estas cosas», asevera. Pero las cosas cambian y los tópicos pueden servir como revulsivo para recuperar las señas de identidad propias de los valencianos. Él, en su propia experiencia ha comprobado que podemos tener sentido del humor. Aunque, quizás, había que sacar a la luz la tradición satírica y sarcástica de los valencianos como hace su texto. «De los vascos, catalanes y andaluces se hacen chistes, hay humor sobre estas autonomías. Faltaba el nuestro», confiesa.

De igual manera piensan los impulsores del manual '100 marcas valencianas'. Roberto Espinosa, uno de los coautores del volumen, es tajante: «Valencia es en sí una marca». «En los últimos años, se nos ha asociado con otros aspectos como la corrupción. Ahora, debemos dar a conocer nuestros valores más positivos, como el emprendedurismo».

Con su manual pretende potenciar el tejido empresarial valenciano. «Muchos desconocen que aquí está Actiu, una empresa de mobiliario que hace las oficinas de todo el mundo de Google y Twitter. O que en Valencia está instalada la fábrica de los carritos de la compra Rolser. Ale Hop, las tiendas conocidas por su vaca, también es valenciana. Y las gafas Hawkers se hacen en la región», reivindica. «Este es un libro necesario, creemos que puede servir como un ejercicio de reflexión para tomar conciencia de lo valenciano. Es una forma de ponernos en valor», concluye.

La 'Valencia insólita' (Editorial Sargantana) de Roberto Tortosa nació para descubrirnos los rincones más curiosos de la urbe. La finca maldita, el cementerio inglés, la fachada más estrecha de Europa... monumentos, dice Tortosa, que en otros lugares serían espacios casi de culto y que, aquí, pasan muy desapercibidos.

Con todo, coinciden en que, después de las grandes novelas valencianas de Vicente Blasco Ibáñez no se ha dado en la región ningún gran libro que haya encumbrado a la ciudad como un escenario único para ambientar una historia singular. Según Tortosa, algunos ejemplares de novela negra han encontrado en la capital un buen espacio para situar tramas oscuras. Pero ha tenido una escasa repercusión. No obstante, este escritor reivindica, pero siempre «convertido en un 'minifenómeno'» la novela 'Las doce llaves' (Carena Editors) de María Villamayor como uno de los libros que devolvió Valencia a la literatura. Aunque, insisten, aún siguen faltando referentes. «Nos falta un gran novelista valenciano que hable de Valencia», dice Vicent Marco.

Todos ellos también reconocen que la capital del Turia ocupa ya su espacio en las librerías. «Ahora encuentras un pequeño apartado en el que encontrar estos ejemplares», coinciden todos. Es más, argumentan, el público demanda cada vez más historias locales. «La globalización ha hecho que, ante tanta información de lo de fuera, el público quiera saber más de su propia tierra», dice Tortosa.

Y los números no engañan. La 'Valencia insólita' lleva vendidos más de tres mil ejemplares y va por su tercera edición. 'De categoría (internacional)' ha conquistado ya a 4.000 lectores y va ya por su sexta edición. De la 'Valencia retratada' se han comprado más de mil volúmenes. Las editoriales, por tanto, han visto un filón a la hora de apostar por la narrativa local. «Sargantana me dio total libertad. Mi libro es bastante atípico, mezcla el valenciano y el castellano. A priori, parecía difícil de vender. Pero funciona, porque los de esta tierra somos esa mezcla. Somos serios cuando tenemos que serlo pero, además, no tenemos vergüenza ajena», narra el autor de 'De categoría (internacional)'. «En mi libro también repaso a la Valencia convertida en plató cinematográfico. ¿Por qué no puede convertirse en un escenario de novela?», añade Tortosa.

Pero mientras llega esa gran historia que devuelva a Valencia a las páginas de una novela única, se afanan por seguir reivindicando esta tierra. Hasta algunos, como Tortosa, estudian editar un segundo volumen de su libro. Aún así, insiste Marco, «también podríamos aprovechar el 9 d'Octubre, el día de los enamorados valencianos, para volver a enamorarnos de la ciudad». Los escritores han recuperado Valencia para sus páginas. Esperan que los lectores quieran hacerlo también.