Las Provincias

Ignacio Pinazo, por partida doble

fotogalería

La serie de 'Las cuatro estaciones' de Pinazo se muestra reunida por primera vez en Valencia. :: d. torres

  • Dos muestras en el Museo de Bellas Artes y la Fundación Bancaja rinden tributo al maestro del retrato con más de 130 obras

  • La pinacoteca presenta por primera vez el cuadro del Rey Don Jaime y la institución exhibe de forma inédita las piezas que componen la serie 'Las cuatro estaciones'

valencia. «Pintaba sin contemplaciones». «A la hora de retratar, rebajaba las condiciones de sus clientes». «Fue el retratista más importante de su época». Todas las afirmaciones se quedan cortas para describir una de las facetas más importantes en la trayectoria artística del pintor valenciano Ignacio Pinazo (Valencia, 12 de enero de 1849-Godella, 18 de octubre de 1916): la del retratista español más importante de finales del siglo XIX, quien llegó incluso a pintar al rey Alfonso XIII cuando era joven.

Hoy mismo, dos instituciones valencianas, el Museo de Bellas Artes y la Fundación Bancaja, se suman a la conmemoración del centenario de la muerte del artista con dos exposiciones únicas que recorren la historia y el retrato en la obra del genio de Godella. Dos muestras en una o, como se empeñaron en nombrar sus impulsores, una gran exposición con dos subsedes que se podrá visitar hasta el 8 de enero del próximo año. Ambas están comisariadas por el actual director provisional del Bellas Artes y bisnieto del autor, José Ignacio Casar Pinazo, y el experto e historiador del arte Francisco Javier Pérez Rojas

La primera de ellas, la instalada en el anteriormente conocido como Museo San Pío V, se erige como el recorrido más académico y conceptual sobre la producción 'pinazista'. 'Ignacio Pinazo Camarlench. La historia y el retrato. De la gran tradición al modernismo' reúne 79 piezas que trazan ese camino evolutivo entre la considerada como pintura histórica del autor, -entre las que se encuentran lienzos de carácter religioso-, al cambio en la imagen que Pinazo traslada a sus creaciones, es decir, ese paso de la tradición de sus primeras obras a la modernidad que abraza tras años de estudio y evolución.

En esta exhibición se muestra por primera vez en Valencia el cuadro 'Últimos momentos del rey don Jaime el Conquistador en el acto de entregar sus espada a su hijo don Pedro' (1881), un cuadro de grandes dimensiones que, tal y como adelantó LAS PROVINCIAS, ha sido cedido por el Museo Nacional del Prado para mostrarse en el Bellas Artes. Complicado ha sido su traslado a la capital del Turia, afirmó Casar Pinazo, quien explicó que el Prado obligaba a la pinacoteca a destinar a ocho técnicos en exclusiva para la obra. «Fue traída en un camión especial, escoltada por policías y transportada de forma vertical», confesó. El impresionante lienzo se sitúa al final de una muestra que incluye, además, su cuadro hermano, el perteneciente a la Diputación y un conjunto de bocetos y dibujos sobre la pieza.

La muestra toma como referencia el discurso que Pinazo enarboló en su ingreso en la Academia de Bellas de San Carlos en 1896 y del que hoy se cumplen 120 años. En 'De la ignorancia en el arte', el pintor afirmaba que «si queremos ver la importancia del retrato en el arte, fijémonos en sus historia. Las obras más notables desde el Renacimiento, son todas retratos. En efecto, las mejoras obras de Velázquez, El Greco y de otros artistas, así antiguos como modernos, vemos que el retrato, tanto individual como de las costumbres, ha sido la piedra de toque para conocer el mayor o menor grado de talento, observación y sentimiento de cada artista». De ahí que en la pinacoteca se contrapongan las obras del genio con otras del autor de 'Las Meninas', de Goya y de Ribera.

Por ello, en el recorrido por su evolución pictórica también se cuelan cuadros creados entre 1871 y 1910 y que ejemplifican desde su preocupación por el modelado del rostro hasta su progresiva técnica en la que utilizaba texturas mucho más deshechas. Finalmente, en la exposición se puede contemplar, por primera vez, 'La Caridad' o 'Santa Mónica' (1870) una obra que nunca antes se había visto en Valencia. En 1870, el párroco de la Iglesia de Santa Mónica de la ciudad encargó a un joven Pinazo un cuadro que, finalmente, no acabó gustando al religioso. De ahí que se marchara a Barcelona, donde ha estado guardado en los almacenes del Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC). LAS PROVINCIAS ya se hizo eco hace unos meses de la singularidad de una pieza que no había visto la luz. Su mal estado impedía su exhibición. Ahora, tras meses de restauración, regresa a Valencia y estará cedida hasta enero. En esta línea, se incluyen otras cinco piezas inéditas como dos autorretratos del maestro, otro de Federico Vañó, un desnudo masculino y un anacoreta que ha descubierto Pérez Rojas.

El Pinazo más social

Desde el Cardenal Benlloch a la familia Jaumandreu o el comerciante José María Mellado, todos ellos representantes de la sociedad valenciana de finales del XIX y principios del XX, se pasean por la segunda muestra, la que se expone en la Fundación Bancaja, que honra al Pinazo más social. Bajo el título 'Pinazo. De la gran tradición al modernismo: el retrato', este recorrido se convierte en toda una oda a la vertiente más más «de verdad y sin concesiones» del artista. Un conjunto de 52 piezas procedentes de instituciones públicas y privadas que, también de forma inédita, reúne los cuatro cuadros de 1885 en los que el pintor reprodujo a los miembros de la familia Jaumandreu. María Jaumandreu, como la primavera; su madre, María Gautier de Jaumandreu, el verano; José Jaumandreu, el otoño; y el socio del empresario valenciano, Manuel Comas, se presentan juntos en Valencia.

El retrato, dijo Pérez Rojas, «es un género sumamente complejo que en Pinazo alcanzó cotas elevadísimas». No en vano, contó ayer, ganó por primera vez con una obra de este tipo la medalla de la Exposición Nacional de 1897 con el cuadro del comerciante valenciano José María Mellado, que se exhibe en la fundación.

Asimismo, se pueden admirar títulos que se exponen por primera vez en los últimos 50 años como los retratos de María Pampló, María Teresa Laval, El tío Capa, la Condesa de Trénor y dos retratos de Emilia Marqués. La muestra culmina con el espectacular cuadro que recrea la imagen de 'Alfonso XIII, cadete', perteneciente a la colección de El Prado, y que retrata al joven monarca en el Palacio Real. «Si en el IVAM se muestra en la actualidad la relación de Pinazo con el futuro, con estas dos exposiciones conocemos el pasado y el presente de la obra del pintor», sentenció Pérez Rojas en clara alusión al resto de propuestas que componene el año del pintor.

Un Ignacio Pinazo que, por partida doble, se muestra en su faceta más característica: la del retratista único capaz de combinar la tradición pictórica con una modernidad que lo encumbra a los altares del arte.