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Valencia se rinde al Pinazo retratista con una ambiciosa doble exposición

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Uno de los cuadros de Pinazo. / EFE

  • Hasta el 8 de octubre se expondrán 131 de sus obras, algunas nunca vistas en Valencia, en el Museo de Bellas Artes de Valencia y la Fundación Bancaja

Una muestra sobre la historia y el retrato en la obra de Ignacio Pinazo recrea un recorrido en sendas sedes desde la tradición al modernismo a través de 131 de sus obras, algunas nunca vistas en Valencia, y presenta a uno de los principales retratistas de final del siglo XIX y principios del XX.

La nueva exposición de Pinazo (Valencia, 1849-Godella, 1916) estará abierta el público desde mañana y hasta el 8 de enero de 2017 y tendrá dos sedes, el Museo de Bellas Artes de Valencia, donde se exponen 79 obras, y la Fundación Bancaja, con 52 retratos procedentes de una veintena de colecciones públicas y privadas.

Los comisarios de la exposición, José Ignacio Casar Pinazo, director del Museo de Bellas Artes y biznieto del pintor, y Francisco Javier Pérez Rojas, de la Cátedra Pinazo de la Universitat de València, han presentado hoy la muestra junto a Rafael Alcón, presidente de la Fundación Bancaja.

Las obras expuestas en el Museo de Bellas Artes, bajo el título "Pinazo. La historia y el retrato. De la gran tradición al modernismo", pertenecen al ciclo evolutivo de su pintura histórica y al ciclo biológico de la imagen del pintor desde la tradición al modernismo.

Pinturas nunca vistas en Valencia

Destacan dos pinturas que se exhiben por primera vez en Valencia: "La Caridad (Santa Mónica)", de 1870, en cuya restauración se descubrió la huella dactilar de Pinazo, ya que el pintor le daba con los dedos a la pintura, y "Los últimos momentos del rey don Jaime" (1881), cuyo traslado desde el Museo del Prado fue "especialmente dificultoso" por sus grandes dimensiones.

También pueden verse por primera vez dos autorretratos, el retrato de Federico Vañó, un desnudo masculino y un anacoreta, y destaca una serie de obras desde 1871 hasta 1910 que muestran la transformación de la técnica pictórica de Pinazo, desde su inicial preocupación por el modelado del rostro hasta su progresiva dilución en texturas mucho más deshechas.

En la Fundación Bancaja se puede visitar la muestra "Pinazo. De la gran tradición al modernismo: el retrato", donde se muestran tanto retratos de carácter íntimo y familiar como de personajes de la burguesía de finales del XIX.

Se exhiben por primera vez en los últimos cincuenta años los retratos de María Pampló, María Teresa Laval, la Condesa de Trénor y Emilia Marqués, y por primera vez se puede contemplar juntos la serie de retratos de la familia Jaumandreu, que hizo huyendo del cólera que asoló Valencia en 1885.

En este último caso, pinta los retratos individuales del matrimonio, de su hija María y el de su socio Manuel Comas, representados como alegoría de las cuatro estaciones y, por primera vez, presenta a los retratados en plena naturaleza y bañados en la luz propia de cada estación.

La exposición muestra al pintor valenciano que supo desarrollar un nuevo discurso pictórico sin olvidar sus afinidades con maestros como Velázquez, Ribera o Goya, y donde recorre un camino que va del retrato claroscurista de trazo preciso al retrato a plena luz de trazo más suelto y libre, hasta el expresionista de trazo discontinuo a base de impulsivas pinceladas.

También ocupa un capítulo muy destacado en la producción de Pinazo el retrato infantil y en la muestra pueden verse retratos de su hijo o su sobrina, y también sobresale uno de su mujer, Teresa, a la que pinta sin joyas ni un vestido suntuoso, destacando su "afán naturalista y un importante nivel de veracidad".