Las Provincias

Ruzafa es el escenario

Representación de 'Hijos de Verónica (Generación del Miedo)'. ::
Representación de 'Hijos de Verónica (Generación del Miedo)'. :: / LP
  • La estrella del festival es 'Hijos de Verónica' con 18 actores en escena

  • La sexta edición del Russafa Escènica ofrece 22 obras originales sobre el miedo en espacios no teatrales

La estrella del festival es 'Hijos de Verónica (Generación del Miedo)', dramaturgia de Jerónimo Cornelles sobre textos de Iaia Cárdenas, Mafalda Bellido, Amparo Vayá, Anna Albadalejo, Paula Llorens y Guadalupe Sáez. Es una secuela de 'Construyendo a Verónica', la historia de una mujer cuyo cadáver aparece en la playa en 2006, estrenada ese año en el extinto VEO. Posee su mismo esquema de 'teatro cara a cara' no convencional y tres recorridos distintos en la misma sala con seis actores diferentes en cada uno narrando el mismo texto a grupos de ocho espectadores. Si en aquélla se trataba de descubrir la vida de Verónica, aquí se invita al público a descubrir quién era su hija nacida en 1986. o su hijo.

Con el tiempo fragmentado y disuelto, el enigma produce sensaciones positivas al sorprendido espectador testigo de las declaraciones íntimas de cada personaje, individualizado con algo simbólico. La distribución circular y aleatoria de cada itinerario se apoya en un ambiente nebuloso, de antro clandestino, con una iluminación y un fondo sonoro misteriosos. Los textos monologados están más equilibrados que en 'Construyendo a Verónica'; tiene sentimiento, poesía y fuerza.

Los dieciocho actores cumplen y hacen creíbles sus monólogos. Estupendas las tres «verónicas» (María Minaya, María Poquet y Laura Useletti). A pesar de -o gracias a- lo pausado de los discursos, el esquema de proximidad de 'Hijos de Verónica' es muy atractivo y gusta. Sólo está de más el corte musical tras el cuarto personaje. Provoca distensión y alivio pero saca del itinerario.

El espectador debe asistir a los tres brillantes recorridos para conocer el objetivo. Y si no puede, adquirir el libro editado por 'El Petit Editor' de Cullera.

Entre las piezas cortas exhibidas, los Viveros, sorprende el aprovechamiento del espacio en 'Patience' de las jóvenes de Sirera Danza, María Martí y Paula Sebastián, con texto de Carmen Fortea. El tema central del tiempo como tirano corrosivo posee un eficaz desarrollo interpretativo con música y audiovisuales inquietantes. Atentos a sus estiramientos de arrugas.

La Subterránea, compañía femenina emergente, da otra lección más con su estilo de texto vertiginoso encadenado y trabajo físico arriesgado: 'El 10 % de Urbach-Wiechte'. Un diálogo sainetesco entre dos actrices sobre la posibilidad de tener esta enfermedad genética con copa y 'vestidos Freixenet', inicia una vertiginosa aglomeración verbal sobre nuestros terrores cotidianos. La peligrosa escena de la operación da miedo. Las actrices Lucía Abellán y Lucía Sáez, de maravilla.

'Ondas gravitacionales' del actor y escritor Sergio Villanueva es una sátira política. Un texto muy difícil por la combinación entre teorías físicas perfectamente narradas y toques de la vida de los personajes, con una genial interpretación de José Olmos acompañado de Nacho Quiñonero. Pero no crean que es una obra abstrusa: es divertida.

Una de las mejores propuestas del festival es 'Incolatus (Sense Filtre)' de Amparo Urieta. Con una soberbia Kurikka, destaca su ambientación ayudada por la floristería donde se representa. Una 'performance' poética circular, casi muda, sugerente con una base folclórica y de mitos y leyendas. El miedo interior deriva en ilusión.

Otro día hablaremos de las obras largas, los Bosques. Esta temporada no se representarán en el Rialto. Vean lo que puedan.