Las Provincias

La pasarela madrileña se rinde a Valencia

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La supermodelo brasileña Ana Beatriz Barros, en un momento del desfile. :: efe

  • Dolores Cortés y Hannibal Laguna muestran sus últimas creaciones, inspiradas en las vanguardias artísticas y en el mediterráneo

  • Francis Montesinos homenajea a las Fallas con su nueva colección

El desfile doble de Dolores Cortés y Ulises Mérida levantó el telón de la segunda jornada de la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid. La firma de baño de la diseñadora de Castellón tomó como inspiración las vanguardias artísticas del Arte Cinético y el Op-Art, con grandes planos de color que se combinan con retículas caladas y estructuras que proporcionan sensación de movimiento. La combinación y repetición de figuras geométricas simples como rectángulos, cuadrados, triángulos o círculos se baña en tonalidades que crean gradaciones de luces y sombras. Laminados plata de distinta intensidad y tejidos acolchados con efectos 3D generan un ambiente de aire galáctico.

Uno de los ángeles de la firma de lencería Victoria's Secret, la supermodelo brasileña Ana Beatriz Barros, se subió a la pasarela madrileña de la mano de Cortés.

«Es la primera vez que vengo, pero me encantan los diseños de Dolores, su inspiración en los 60, el maquillaje y los peinados con los que hemos salido a la pasarela», indicó a Efe la «top model», aún emocionada tras el desfile. Simpática, sin una nube de asistentes, cercana y «feliz» de estar en España a donde también le gusta venir por «placer. «Me encanta la comida, el arte, todo», comenta entre sonrisas Barros. Recién casada con una boda «muy familiar» en Grecia, aseguró que disfruta de la vida a pesar de estar viajando constantemente. «Hasta cuando trabajo me divierto». «No me canso. Estoy acostumbrada. Es mi forma de vida», comentó. Llegó por la mañana y salió volando a la semana de la moda de Londres donde desfila hoy.

Las modelos del modista manchego Ulises Mérida parecían sacadas de un cuadro de Sorolla o de la película 'Muerte en Venecia', imagen que aderezó con sus imprescindibles cinturones-lazada sobre siluetas fluidas que acentuaban la imagen de delicadeza que siempre imprime Mérida en todos sus diseños. Pero lo mejor estaba por llegar. Terminó con un original carrusel en el que mostró quince versiones de su exitosa camisa betina. Una guinda perfecta para un suculento pastel.

Por la tarde fue el turno de Francis Montesinos. El diseñador creó un estampado que refleja al cielo de Valencia durante la Mascletá y otro en homenaje a todos los artistas que han hecho de las Fallas un monumento, y los mezcló con grafitis para reivindicar a la fiesta con más pólvora de España como Patrimonio de la Humanidad.

Desde el estudio del diseñador valenciano afirmaban que la colección estaba dedicada a artistas falleros como Salvador Debón, Vicente Luna, Regino Más, Carlos Cortina, u Octavio Vicent. «Con orgullo y pasión, crea para ellos una colección para que se queme en la hoguera de la moda, con un estampado especial que evoca el esfuerzo titánico de aquellos artistas para hacer de la fiesta algo muy grande. Conforman la colección 'Patrimonio Montesinos' sus piezas maestras, sus sedas y sus estampados», indicaron.

Montesinos no entiende la moda masculina y femenina sin color, fusión y derroche de vitalidad, un estilo que perdura gracias a sus estampados florales, el punto y el crochet.

El valenciano, que terminó el desfile con una actuación flamenca, recupera el punto al mismo tiempo que explora y combina colores potentes como azul añil, el amarillo albero, el rojo almagre o el blanco cal, tonos muy españoles, porque este valenciano siempre, siempre defiende la Marca España.

Juanjo Oliva sorprendió con su propuesta más rockera y menos comercial, aunque igual de accesible que siempre, con precios que oscilan entre los 300 y los 500 euros. Su segunda colección de fiesta para El Corte Inglés tiene su base en el vestido romántico, con colas enormes -las que salgan a la venta no serán tan largas- y bordados con flores naturales. El punto poético de las piezas contrasta con prendas masculinas como sombreros y zapatos. Una línea llena de contrastes, como el camuflaje cuajado de plumas para eliminar el sentido bélico a su estética, delicadas flores liberty acompañadas de escorpiones, en referencia a su signo zodiacal, o flores formadas por bichos. Para rematar la gran jugada, mostró tres vestidos de novia: uno con plumas, otro confeccionado con encaje elástico y un tercero lencero adornado con pinchos. Aunque le bastaba con su interesante propuesta para meterse al público en el bolsillo, su gran amiga Nieves Álvarez regresó a la pasarela para celebrar el magnífico 'lifting' de la firma, que tendrá su propia tienda en Madrid a partir de enero.

La franja vespertina no pudo empezar mejor. Ana Locking estuvo soberbia con la muestra de su proceso creativo. La idea es romper para volver a construir las piezas rajadas y deshilachadas a modo de patchwork, dejando a la vista las imperfecciones. Destacaron una falda y una bomber confeccionadas con lentejuelas vistas a través de organza transparente y un vestido de noche repleto de perlas. Sin embargo, lo que más llamó la atención fueron los volantes que usó envolviendo el cuerpo, simbolizando los entresijos del cerebro, que juegan con las prendas de camuflaje, tanto en mujer como en hombre, en una colección muy invernal para estar destinada a la primavera-verano, tanto por sus tejidos como por sus colores.

Homenaje a España

El alicantino Hannibal Laguna dejó en un segundo plano sus barrocos vestidos de boda para salir de su zona de confort y depurarse con piezas sin pedrería ni volúmenes exagerados, en las que la espalda cobra especial protagonismo, con transparencias y botonaduras. La razón de este drástico cambio -a bien- no es otra que su nueva colección de joyería, que necesitaba lienzos más sencillos para destacar.

El venezolano de nacimiento rendía «homenaje» a España con '+34', el prefijo que identifica el país desde el extranjero. «Es una colección mediterránea», explicó Laguna, que advirtió de que ha hecho un ejercicio de «contención» para crear modelos sobre los que resalten las piezas de su recién estrenada colección de joyas. «Los lunares no podían faltar siendo España la inspiración», y opta por incluirlos en brillantes sobre tonos neutros como el nude, el gris y el negro en gasas y textiles vaporosos.

Duyos ofreció una lección de botánica con envolturas, pliegues y plisados sutiles y ligeros gracias al guipur, Jacquard y el plumetti en blanco camelia, rosa peonía, azul hortensia, amarillo narciso y verde agua. Formas caprichosas y armonías espontáneas en un jardín de ensueño desde el que la pasarela embarcó en el crucero de la sofisticación de Ion Fiz para despedir la jornada.

Algodón egipcio, canvas, twill, piqué, tejido vaquero, seda metalizada, perlé y tul se bañan en blanco, arena, azul cielo, índigo, negro, plata y oro para deslizarse con elegancia por la cubierta del barco.