Las Provincias

El pintor de las relaciones y la pintora de las ausencias

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Tomasko y Scully, ayer juntos en la Fundación Bancaja. :: irene marsilla

  • La Fundación Bancaja muestra por primera vez juntos los trabajos de Sean Scully y Liliane Tomasko

  • La muestra de 60 obras cuenta con piezas del IVAM, el Reina Sofía y de la colección privada de los artistas, algunas que rara vez se han expuesto

valencia. El nombre de Sean Scully se escribe con mayúsculas en el arte contemporáneo actual. Cuenta con obra permanente en pinacotecas de prestigio indiscutible como el Metropolitan, el MoMA, el Guggenheim de Nueva York, la National Gallery de Washington, el Instituto de Arte de Chicago o el Pompidou de París. La Fundación Bancaja posee dos piezas de él (no sólo de Sorolla y Picasso vive esta institución). Ellas fueron el germen de la exposición que se inauguró ayer en Valencia.

Scully es un pintor irlandés afincado en Nueva York desde hace más de veinte años y cuya obra destaca por sus composiciones de líneas horizontales y verticales en las que el color tiene gran protagonismo y en las que logra enorme armonía entre las formas y los tonos. Su trabajo busca el equilibrio entre el expresionismo abstracto y el minimalismo norteamericano. La muestra en la Fundación Bancaja permite observar la evolución de este artista entre estas etapas. Ayer se definió como «pintor de arte de relaciones», entre objetos, entre paisajes, entre personas. «Intento con mi obra plasmar relaciones difíciles y dimensionadas con el objetivo de traer el mundo abstracto a la gente», aseguró en la presentación de una muestra , que se puede contemplar hasta el 15 de enero y de la que en principio él iba a ser el único protagonista. Hasta que Scully se encontró con Tomasko.

Bueno, ellos ya hace años que se encontraron. En 1998 iniciaron una relación por la que ella decidió trasladarse a Nueva York. Ahora tienen un hijo de siete años, Oisin, que ayer aplaudía fuerte cuando presentaron la obra de sus padres. Aunque más tarde estaba más atento a su iPad que a lo que contaban sus progenitores sobre sus métodos de trabajar. «Le gusta mucho dibujar», comentaba Tomasko. «Espero que no quiera ser artista. Es muy duro», afirmó.

Liliane Tomasko centra su obra en la observación de la realidad y, en concreto, en los ámbitos de la vida privada. Ella fotografía esos objetos y luego los lleva a la pintura en una serie de obras que buscan la tercera dimensión y que en los últimos años tienden a la abstracción. Sus trabajos se han podido ver en museos como el Lowe Art en Miami, el Phoenix Art o el Garrison Arts Center de Nueva York. «Es una pintora de ausencias, porque en su obra el ser humano no aparece aunque se le intuya», declaraba el comisario de la muestra, Javier Molins.

Él era el encargado de organizar para la Fundación Bancaja la primera exposición en España en la que se realizase una retrospectiva tan amplia de la obra de Scully desde los años 70 hasta la actualidad, recorriendo más de cinco décadas de producción. Pero en el camino se topó con el trabajo de Tomasko e imaginó un hito, que por primera vez sus trabajos se expusiesen juntos. Molins cuenta que se sorprendió de que accediesen sin problema y de que incluso sufragasen algunos envíos para que el proyecto no se saliese del presupuesto acordado.

Así surgió la primera muestra que confronta en un mismo espacio la obra de Scully con la de Liliane Tomasko, la primera muestra conjunta del pintor de las relaciones y la pintora de las ausencias. Valencia ha sido testigo de esta alianza entre dos autores que trabajaban «espalda con espalda» en un taller en el que sus obras se miraban a cara. Ahora cada cual tiene su estudio pero «nos invitamos varias veces al día el uno al espacio del otro», confesaban. Perpiñán y Alemania recibirán después muestras similares.

Aspectos de la realidad

«Ambos se basan en aspectos de la realidad», señaló Molins para buscar un nexo en común. Pero Scully matizó. «Son dos estilos absolutamente contrarios, puesto que el de ella es más femenino, más motivado por lo cotidiano del mundo, mientras que el mío está más inspirado en la arquitectura, con una influencia un poco rara de Paul Klee», aclaró.

El resultado final es una propuesta integrada por una selección de más de 60 obras, en su mayoría lienzos que proceden de la colección de la Fundación Bancaja, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS), el IVAM y la colección privada de los artistas, con obras que rara vez se han expuesto.

Respecto a Scully, la muestra permite hacer una travesía por su carrera. Y en la parte final del recorrido se encuentran dos pinturas recientes pertenecientes a la serie 'Landline'. Estas obras presentan sólo franjas horizontales en las que Scully plasma otra constante en su trabajo: las líneas del horizonte. «Estas obras evocan desde las aguas del mar Mediterráneo o de los canales de Venecia hasta las verdes praderas de Irlanda», señalaron desde la institución.

Respecto a Tomasko la retrospectiva incluye dos importantes novedades: por un lado, el suelo de la sala acoge una escultura horizontal formada por varias planchas onduladas cubiertas con una lona de pintor; por otra parte, hay una habitación diseñada para acoger un interesante vídeo en el que se ve cómo se conforma una de esas esculturas realizada con telas dobladas y apiladas unas encimas de otras. Unos pliegues que luego aparecen en innumerables obras que pueden verse en la exposición. El vídeo va acompañado de seis pequeñas pinturas recientes realizadas sobre papel en las que se observan las líneas y formas abstractas de gran colorido de los cuadros más grandes.

«Es interesante ver mis obras y las de mi pareja lado a lado», confesaba la artista. «La nuestra es una relación de armonía y de ayuda», comentaba.

La Fundación Bancaja retomaba así su actividad tras el verano que continuará la semana que viene con otra cita importante, la inauguración de Equipo Crónica. Y en octubre llegará Pinazo.