Las Provincias

Russafa Escènica reduce su oferta a 22 obras y se distancia de la Generalitat

Los promotores de Russafa Escènica. :: lp
Los promotores de Russafa Escènica. :: lp
  • Los responsables del festival, que se celebra desde mañana hasta el día 25, lamentan que Cultura haya prescindido del ciclo que se realizaba en el teatro Rialto

valencia. Un total de 22 estrenos -seleccionados entre las 125 propuestas presentadas- integran el cartel de la sexta edición del festival Russafa Escènica, que desde mañana y hasta el 25 de septiembre inundará el popular barrio valenciano con una «fiesta» de creaciones de artes escénicas que este año giran en torno al lema de los 'Miedos'. En esta ocasión, el certamen ofrecerá una agenda más contenida, ya que voluntariamente ha rebajado el número de espectáculos, y con mayor presencia de mujeres, lengua valenciana y programadores.

Así se puso ayer de relieve en la presentación del festival, celebrada en La Nau de la Universitat de València y en la que han participado el vicerrector de Cultura e Igualdad de esta institución académica, Antonio Ariño; el director artístico de Russafa Escènica, Jerónimo Cornelles; el director de Producción, Ximo Rojo, y la coordinadora de las actividades paralelas, Ana Sanahuja. También asistió la concejala de Cultura del Ayuntamiento, Glòria Tello.

En su sexta edición, Russafa Escènica ha rebajado a 22 los espectáculos programados respecto a 2015, cuando exhibió 25 y congregó a 10.400 asistentes y se llegó a un 'overbooking', explicó Cornelles. De esta forma, el cartel queda estructurado en 15 'Viveros' (montajes de 25 minutos de duración en espacios privados para un aforo reducido); seis 'Bosques' (piezas de una hora en espacios privados para entre 40 y 90 personas) e 'Invernadero', una producción propia del festival surgida después de un taller de creación. Esta vez se trata de 'Hijos de Verónica (generación del miedo)'.

Las disciplinas a las que da cabida Russafa Escènica -en instalaciones tan diferentes como un teatro profesional como la Sala Russafa, una peluquería, galerías de arte o centros educativos del barrio- son dispares, ya que van desde el teatro textual a la danza, pasando por la performance, el circo, la música, títeres y, como novedad, propuestas adaptadas para personas con discapacidad visual. Junto a agrupaciones valencianas, acude una compañía de Madrid y otra de Mallorca.

Cornelles destacó que, «de forma natural, porque en este festival no se cubren cuotas», habrá más creaciones de mujeres y un aumento del valenciano, que pasa a significar alrededor del 40% de la programación.

Por lo respecta a las actividades paralelas, se han preparado 17. Música, poesía, arquitectura, debates sobre el concepto de miedo, visitas guiadas, cine y acciones urbanas -como una iniciativa que durante unas horas transformará en un lugar «amigable» el túnel de la Gran Vía de Germanías- forman parte de estos actos satélite. Fruto de un acuerdo de colaboración con la Universitat, gran parte de este programa se desarrollará en La Nau.

Jerónimo Cornelles habló sobre los objetivos del festival una vez que ha llegado a los seis años de vida, y comentó que sigue siendo poder pagar un caché a las compañías y un sueldo a los trabajadores del festival. En este punto, consideró que un presupuesto de unos 110.000 euros sería suficiente.

Buenas y malas noticias

El director agradeció a los patrocinadores su colaboración, que ha permitido que este año los impulsores del festival no hayan hecho el trabajo «solos». En esta lista figuran el Ayuntamiento de Valencia, la EMT, Universitat de Valencia AC/E Acción Cultural Española, Las Naves, Quatre Films y Cervezas Alhambra.

Sin embargo, Cornelles expresó la «decepción» con la Generalitat Valenciana, ya que «tras dos años la actual Subdirección de Teatro y Danza ha decidido prescindir del Ciclo Russafa al Rialto».

«No es una cuestión de poder, sino de querer», aseveró Cornelles, que calificó la supresión del ciclo como «paso atrás».