Las Provincias

La vocación no entiende de crisis

Estudiantes de interpretación de la Escuela del Actor durante una de sus clases. :: Escuela del actor
Estudiantes de interpretación de la Escuela del Actor durante una de sus clases. :: Escuela del actor
  • La Escuela Shakespeare estrena ubicación en el barrio de Benimaclet mientras que la del Actor celebra veinte años formando intérpretes

  • Los centros de arte dramático suman alumnos a pesar de las adversas expectativas laborales

valencia. Aunar vocación y profesión es una ardua tarea, aún más complicada en tiempos de crisis. Según datos publicados por la Fundación AISGE (Artistas Intérpretes Sociedad de Gestión) el pasado julio, más del 50% de los actores nacionales lleva dos años sin trabajar. La situación tampoco es esperanzadora para los intérpretes ocupados, puesto que un 29% cobró menos de 600 euros anuales y tan solo un 5% de los profesionales obtiene unos ingresos superiores a los 30.000 euros por ejercicio trabajado.

Sin embargo, los nada halagüeños datos no desalientan a los jóvenes que este año se preparan para formar parte de las principales escuelas de Arte Dramático de la ciudad.

Los jefes de estudios de las tres instituciones que ofertan estas titulaciones en Valencia afirman que la crisis no les ha afectado. «Siguen presentándose el mismo número de personas a las pruebas», explica José Montesinos, responsable de la Escuela Superior de Arte Dramático (ESAD). El centro, única opción pública de la ciudad, ha aumentado el número de solicitudes de ingreso. Más de 20 alumnos no han podido conseguir una plaza a pesar de haber aprobado las pruebas de selección porque la escuela ha visto reducidas las 40 plazas con las que contaba el año pasado hasta casi la mitad. Algunos de estos jóvenes deciden probar suerte presentándose a pruebas de selección en instituciones privadas.

La pasión por la dramaturgia contagia a todo aquel que mantiene una charla con Manuel Ángel Conejero, catedrático de la Escuela del Actor Shakespeare España (EASE) de Valencia. La escuela es una iniciativa de la Fundación Shakespeare, dedicada a la traducción de la obra literaria del autor inglés. Desde 1999, la EASE lleva formando a profesionales de las artes escénicas en Valencia.

A partir de este mes, el centro desarrollará sus clases en un antiguo ateneo del siglo XIX ubicado en la calle Emilio Baró, dejando atrás la antigua sede en la Universitat Politècnica. «La nueva escuela cuenta con espacio para que los alumnos puedan dormir allí», explica el director de la EASE. Para él, «sería maravilloso poder reunir a los alumnos por la mañana y empezar a trabajar todo el día».

A pesar de la publicidad localizada en las redes sociales, el profesor Conejero admite que «no quiere a más de quince o dieciséis alumnos por curso». «Quiero cuidarlos y preocuparme de ellos, por eso no puedo admitir a más gente», aclara el docente, que se muestra contundente al afirmar que las pruebas de admisión a la EASE no se parecen en absoluto a las de otras escuelas convencionales.

Para el catedrático, que su sistema sea diferente no lo invalida. «Toda la formación tiene una base teórica, fundamentada en mis trabajos bibliográficos sobre arte dramático», explica Conejero. «Los registro de arriba abajo. Yo no hago un examen clásico, es una prueba muy heterodoxa», afirma el profesor.

Su objetivo, junto al de docentes como Fernando Soler, es que sus alumnos vivan el teatro y los personajes que interpretan. Para el catedrático es esencial que sus alumnos no reciten los diálogos, sino que los vivan y los hagan suyos. «Que la palabra salga de dentro del actor, que la haga suya», explica el profesor, para quien «querer ser actor desde pequeño» no es un motivo «válido» para estudiar interpretación.

La formación desde la infancia es una constante en otra de las grandes academias de teatro de Valencia: la Escuela del Actor. Las pruebas de acceso al título superior de la institución tendrán lugar el 22 de septiembre. La facultad, que cumple este año su vigésimo aniversario, ha sido el 'alma mater' de profesionales del panorama nacional como Diana Palazón, Víctor Palmero o Álex Gadea.

«Nos gusta conocer a los candidatos mediante actividades como juegos, ejercicios corporales, vocales y de expresión artística. También realizamos una serie de pruebas tipo test para valorar su nivel cultural y saber si suelen acudir a representaciones de teatro», explica Andrés Poveda, director de la escuela.

En realidad, «se busca más gente con ganas que con talento a priori», explica Poveda. Una formación diferenciada y «que aspira a ser homologada», explica Carles Sanjaime, jefe de estudios de la institución.

La apuesta por la enseñanza del lenguaje cinematográfico y de la interpretación ante las cámaras es una característica de esta escuela, que incluye asignaturas enfocadas hacia el mundo audiovisual.

Según Sanjaime, otro de los puntos fuertes de su oferta reside en la elección de docentes. «Somos libres de elegir al profesorado que deseemos. Nos fijamos más en su currículum artístico. Queremos a profesores con experiencia demostrada en cine y televisión», añade.