Las Provincias

La ilustradora valenciana acaba de recibir el galardón Iberoamericano Ilustra.
La ilustradora valenciana acaba de recibir el galardón Iberoamericano Ilustra. / LP

«Vale tanto qué cuentas como la forma en la que lo dibujas»

  • La ilustradora, Ana Penyas, que acaba de recibir un importante premio por su trabajo, apuesta por dotar de un «carácter crítico» a sus creaciones

Ana Penyas (Valencia, 1987) abandonó sus estudios para dedicarse a lo que más quería: la ilustración. Tras años de pelear en el sector cultural, acaba de recibir el Premio Catálogo Iberoamericano Ilustra, dotado con 5.000 dólares. Se alzó con el galardón entre más de 950 ilustradores y el jurado dijo de su obra que era «fresca, original y nada complaciente». Ahí radica el empeño creativo de una autora que, pese al reconocimiento, considera que aún tiene mucho camino por recorrer.

Acaba de alzarse con el Premio Iberoamericano Ilustra. ¿Qué supone para su incipiente carrera?

Es un reconocimiento al trabajo. En estos momentos, está muy bien que lo haya. Te anima a seguir. En el sector de la ilustración siempre tienes dudas, es un trabajo precario. Te preguntas si estarás loca por intentar vivir y trabajar de esto. Es importante que te reconozcan y puedas decir que eres ilustradora.

Ha asegurado que, quizás su trabajo no está preparado para España. ¿Y para Valencia?

Pienso eso pero porque estoy empezando, porque aún no tengo mucho recorrido. Te cuestiones si hay un hueco para ti. Pero ahora sí considero que encaja en España y en Valencia. Me están saliendo más encargos. Aunque es verdad que debes compaginarlos con trabajos de otros países que pagan mejor. Aunque es verdad que mis creaciones tienen un punto de vista crítico, de ahí que no encajen en todas partes.

¿Recibe encargos de Valencia? ¿Puede trabajar en su ciudad?

Es muy difícil. En todo el sector cultural de la ciudad. No podría trabajar sólo de hacer encargos de Valencia. Hago algunos puntualmente. Pero sí me inspira Valencia. Realizo algunas creaciones sobre el espacio que conozco. También he colaborado con algunas instituciones, proyectos de amigos, asambleas...

Hace muy poco clausuró la primera exposición individual en la galería Studio 64 de la capital. ¿Hay pocas oportunidades de exhibición para los ilustradores valencianos?

Es complicado. Ahora, sólo están Pepita Lumier y Studio 64. En esta última me hicieron un hueco y por esos he podido exponer. En Valencia suele haber otras propuestas para mostrar tu trabajo como en tiendas o establecimientos 'vintage', pero ahí no me apetecía hacerlo. Hay pocos lugares, pero en Studio 64 he estado muy cómoda. Confiaron en mí y, a raíz del premio, fue mucha más gente a ver la muestra.

¿Cómo tomó la decisión de abandonar Diseño Industrial para seguir el camino de la ilustración?¿Es una senda fácil?

Nada fácil. Pero diseño tampoco lo era. Antes de la crisis te decían que, cuando terminaras tus estudios, encontrarías trabajo. Pero después no era así. Y era igual de complicado que si me dedicaba a la ilustración. Más vale hacer lo que a una le gusta. Le pones más ganas y te ves luchando y peleando por lo que realmente quieres en la vida.

¿Qué caracteriza su producción artística? Asegura que siempre apuesta por una visión muy crítica del mundo que le rodea...

Sí. Es algo que hago sin querer. Al final te das cuenta que te inquietan esos temas. He participado en otras cosas, pero te das cuenta de que lo que muestran tus obras es lo que eres tú, tu mirada. Al final la ilustración te permite que tus ideas lleguen a otros públicos. Es un arma de difusión. Hay ilustradores que abordan temas de una manera más ornamental, más conceptual. Para mí vale tanto qué cuentas como la forma en la que lo dibujas.

¿Ha cambiado la concepción de la figura del ilustrador? Ha afirmado que muchas veces se trabaja en precario. ¿Esto puede llegar a cambiar?

Yo creo que antes ni se veía, la gente no entendía esa figura. Ahora sí que empiezan a entenderlo. Ser ilustrador, hoy en día en España, está mal pagado. Para que puedas vivir debes compatibilizarlo con otras cosas. Hay trabas económicas para que la gente que se dedica a ello esté tranquila. Pero, poco a poco, se va reconociendo la figura del ilustrador. Por ejemplo, ya hay grandes novelas y clásicos que se ilustran. Existen nuevas formas, como el ámbito publicitario. Se han abiertos ciertos nichos en los que la ilustración es importante.